Ciudad de México.- En una sesión de alto valor simbólico para la agenda de protección ambiental, el Congreso de la Ciudad de México otorgó la “Medalla al Mérito en Defensa de los Animales” a destacados activistas y organizaciones. Durante la ceremonia en el Recinto Legislativo de Donceles, se enfatizó que el bienestar de los seres sintientes debe trascender el papel constitucional para convertirse en una práctica cotidiana de justicia y dignidad. Este galardón no solo celebra trayectorias individuales, sino que consolida un mensaje de empatía hacia quienes, sin voz propia, forman parte fundamental del tejido social y emocional de nuestra metrópoli.
El Congreso capitalino reconoce la justicia y dignidad por los seres sintientes
Desde la tribuna, el diputado Manuel Talayero Pariente, presidente de la Comisión de Bienestar Animal, recordó que la lucha por los derechos de los animales fue ignorada durante décadas. El legislador subrayó que el reconocimiento oficial es un paso necesario para validar la labor de quienes dedican su vida al rescate y la investigación. En sus palabras, este acto representa un cambio de paradigma en la política local, donde la sensibilidad hacia el sufrimiento animal se posiciona como una prioridad ética para las instituciones legislativas de la capital.
“Es una causa que durante años fue ignorada. Hoy volteamos a ver a quienes nadie veía y hoy le damos la voz desde este Congreso de la Ciudad a quienes no puede hablar, pero sienten, sufren y también aman”, expresó Talayero Pariente ante el pleno. Con esta entrega, el Poder Legislativo busca que la protección de los animales deje de ser una aspiración legal para transformarse en una realidad tangible, reconociendo que la grandeza de una sociedad se mide por el trato que brinda a los seres más vulnerables.
Cuatro categorías premiadas por su impacto en la cultura del respeto animal
La presea fue distribuida en cuatro vertientes fundamentales para el ecosistema de protección. La Fundación K7 fue galardonada por su labor institucional en la “Promoción del bienestar animal, la prevención de la violencia y la formación de una cultura de respeto hacia los animales”, mientras que Angélica Paola Prado Amaro fue distinguida por su incansable labor como rescatista independiente. Su trabajo ha sido determinante en la rehabilitación y adopción de ejemplares en situación de abandono, logrando un impacto directo en la reducción del maltrato en las calles capitalinas.
Por otro lado, la defensa jurídica y la academia también fueron pilares en esta edición. Susana Evelia Ramírez Terrazas recibió el mérito por su litigio estratégico, herramienta clave para que el sistema legal reconozca plenamente a los animales como seres sintientes. Asimismo, se reconoció la trayectoria de María Teresa Ambrosio Morales, cuyas aportaciones en investigación y formación académica han sentado bases científicas para el bienestar animal. Estos perfiles demuestran que la defensa de la vida animal requiere de un enfoque multidisciplinario que combine el activismo de campo con el rigor intelectual.
La labor de rescate genera nuevas oportunidades para animales y familias mexicanas
En representación de los galardonados, Isis de la Cruz Medina Gama, directora de Inclusión Educativa de la Fundación K7, destacó que este logro pertenece a toda una red de apoyo ciudadano. Explicó que el proceso de ayuda es bidireccional, ya que un animal recuperado tiene el potencial de transformar la vida de un ser humano. Al ser rehabilitados, muchos de estos ejemplares se integran a la sociedad como animales de apoyo emocional, cerrando un ciclo de sanación que beneficia tanto a la fauna como a las comunidades que los reciben.
Esta visión integral refuerza la idea de que la protección animal es, en última instancia, una forma de fortalecer la salud mental y la cohesión social. La entrega de la Medalla al Mérito 2026 deja claro que la Ciudad de México avanza hacia una convivencia más armónica y consciente. Al dignificar el trabajo de rescatistas, abogados y académicos, el Congreso envía un mensaje potente sobre la importancia de preservar la vida en todas sus formas, asegurando que el compromiso con los seres sintientes sea una política de Estado perdurable.
AM.MX/CV
