CIUDAD DE MÉXICO.- El aumento en la fiscalización por parte de la autoridad laboral perfila un nuevo ciclo de litigios estratégicos en México, particularmente de carácter colectivo, en el que el incumplimiento de las obligaciones en materia de igualdad sustantiva podría convertirse en el eje central de las controversias laborales, afirmó Germán de la Garza de Vecchi, Socio Director de Fisher Phillips México.
Explicó que la reforma vigente desde enero de 2026 no solo amplía las facultades de inspección, sino que eleva de manera significativa el riesgo legal para las empresas que no acrediten un cumplimiento efectivo y documentado.
“Este nuevo escenario transforma la lógica del cumplimiento laboral. La igualdad deja de ser un principio de buenas prácticas para convertirse en una obligación operativa, medible y sancionable, cuyo incumplimiento ya no se agota en multas administrativas, sino que puede derivar en responsabilidad patronal agravada en casos de acoso, hostigamiento o discriminación”, detalló.
Desde la óptica jurídica, el cambio más relevante es la carga probatoria que recae ahora sobre los empleadores, “la ausencia de políticas internas, capacitación continua y mecanismos de control puede ser interpretada por las autoridades y los tribunales como una falla estructural de prevención, con consecuencias directas en procesos judiciales individuales y colectivos”.
A ello se suma el énfasis de la reforma en el blindaje salarial, que abre la puerta a inspecciones focalizadas y revisiones específicas sobre brechas de género y prácticas retributivas. Este componente, señalan expertos, podría detonar no sólo sanciones administrativas, sino también demandas estratégicas que busquen sentar precedentes en materia de igualdad sustantiva.
En términos prácticos, el nuevo marco normativo obliga a las organizaciones a migrar de un enfoque reactivo a uno preventivo y verificable. La cultura interna, los protocolos de actuación y la evidencia documental se convierten en elementos centrales de la gobernanza laboral y del manejo del riesgo reputacional.
Más que un ajuste regulatorio, “la reforma redefine el estándar de cumplimiento en México y coloca a la igualdad sustantiva como un componente crítico de la estrategia corporativa; de tal manera que en un entorno de mayor fiscalización y judicialización, las empresas enfrentan el reto de anticiparse a un escenario en el que la falta de cumplimiento puede escalar rápidamente de una inspección administrativa a un litigio de alto impacto”.
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