Alejandra Munguía Cambrán
- México tiene uno de los peores sistemas de justicia penal. A nadie extraña eso.
- Todos están cortados con la misma tijera.
- ¡CLARO QUE ME EXTRAÑA! No se me hace nada raro que México tenga uno peores sistemas de justicia penal entre 143 países evaluados por el Proyecto de Justicia Mundial (World Justice Project, en inglés), de hecho, como están las cosas realmente, me gusta para ser declarado el número uno. Nada más para que sepan, algo así como breviario cultural, WJP es una organización internacional independiente y multidisciplinaria que trabaja para promover y fortalecer el Estado de Derecho en todo el mundo, seguramente con nuestro país debe haber tirado ya la toalla, ya que de acuerdo con su análisis, desde 2021 se deterioró 21.2% el sistema de justicia penal. México, dice el estudio, es el cuarto país con el mayor declive en el índice del Estado de derecho al caer 2.7% en un año. Asimismo, en el indicador de 2026 hubo una diferencia del 0.01% respecto al año previo, con lo que el puntaje general del país fue de 0.39. Con ese resultado, el país gobernado por la 4T cayó cuatro lugares en la tabla que compara a los 145 países analizados, al pasar del lugar 121 al 125. Nada más para que se den color de lo fregado que estamos, México sólo está por encima de Uganda, Mali, Irán, Mozambique, Bolivia, Pakistán, Mauritania, Etiopía, Camerún, Egipto, República Democrática del Congo, Myanmar, Sudán, Nicaragua, Camboya, Haití, Afganistán y Venezuela. El WJP argumenta que este retroceso se debe a las limitaciones a los poderes del gobierno, corrupción, falta de transparencia, falta de respeto a los derechos humanos, aplicación de la normatividad, así como escasez de justicia civil y penal. Creo que nadie puede poner en duda a lo que cientos de mexicanos que caen en desgracia tienen que enfrentarse: investigaciones deficientes, procesos lentos, cárceles deprimentes (claro tampoco deberían ser hoteles de cinco estrellas), procesos plagados de irregularidades y deficientes, aunado a impunidad y abusos.
- EL SELLO DE LA CASA. Definitivamente todos están cortados con la misma tijera, les interesa tres metros de chorizo si los vecinos están en contra de sus ocurrencias. En Naucalpan, el alcalde Isaac Montoya ha dado decenas de muestras que solamente sus chicharrones truena y sólo por mencionar otro caso, está Raciel Pérez Cruz, presidente municipal de Tlalnepantla por segunda ocasión (y que busca la reelección, parece que no hay más leña que la que arde), quien enfrenta, con oídos sordos, las inconformidades de habitantes de Lomas Boulevares y Cumbres del Valle por la construcción de unas bodegas industriales en una zona habitacional. Claro, como no van a manifestarse enfrente del Palacio Municipal y en su lugar los vecinos afectan a miles de automovilistas al cerrar el Periférico pues al don le vale. No es la primera vez que hacen público su descontento, como tampoco lo es que el tlalnepantlense haga como que la Virgen le habla. Todos los de Morena, son lo peor que le pudo haber sucedido a México.
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