Alejandra Munguía Cambrán
- Gracias encargada de despacho, ojalá así hubiera estado de preocupada cuando construyeron el Tren Maya y destruyeron miles de hectáreas de selva.
- A 41 años del temblor de 1985, la situación de las costureras no ha cambiado mucho.
- PARA QUE LOS ÁRBOLES PUEDAN RESPIRAR TRANQUILOS. No tienen idea de cómo descansa mi alma y qué bueno que la encargada de despacho de la Presidencia de la República lo aclara, porque juraría que el raquítico crecimiento que se ha registrado en México en los últimos 8 años es porque faltan políticas capaces de hacerlo o porque son unos tarugos, pero ¡no! es porque el crecimiento contamina. Brillante, de verdad. En una de sus aburridas mañaneras, Sheinbaum planteó, eso sí con una seguridad abrumadora, que existe una discusión sobre el crecimiento económico y su impacto ambiental, al señalar que hay quienes consideran que este incremento no puede continuar por los daños que ocasiona al medio ambiente. Esos fuertes argumentos que ahora justifican su mediocridad, se los pasó por el arco del triunfo el vgt ogt, cuando ordenó la construcción del Tren Maya, donde se deforestaron 2 mil 76 hectáreas para vías, bancos de materiales, bodegas y otras instalaciones. Ese ecocidio, el gobierno lo defendió como símbolo de desarrollo, transformación y bienestar para el sureste. Entonces ¿ahí si se valía la destrucción ambiental en pos del desarrollo o cómo? Para el capricho del anciano, el daño ambiental interesó sorbete. Pero no es lo único, ¿qué me dicen de Dos Bocas? Se han presentado derrames de hidrocarburos que han contaminado cuerpos de agua cercanos. De acuerdo con Pemex (no lo estoy diciendo yo para que no empiecen de quisquillosos), entre octubre de 2024 y marzo de 2026 se registraron 1,490 derrames y fugas de hidrocarburos; un aumento de 56% respecto de los primeros 18 meses de la administración anterior. Decir que el crecimiento económico genera daños ambientales, de ninguna manera puede ser justificación para el hecho de que el PIB mexicano creciera en promedio anual apenas 0.8% en la administración de López Obrador y por la misma va en dos años de la encargada de despacho. Ahora resulta que el estancamiento económico es para proteger el medio ambiente, ¡vaya pues!, nuestros pulmones y los arbolitos se los agradecen.
- ELLA FORMÓ PARTE DE AQUELLA HISTORIA. Por esas cosas de la vida, coincidimos y conocí a Gloria Juandiego, una mujer que puede hablar del terremoto de 1985, desde sus vivencias porque ese siniestro dejó al descubierto muchas cosas, dentro de las peores, la explotación de la que eran objeto las costureras. Ella formó parte de aquella historia. Desde las ruinas de los talleres textiles en 1985, doña Gloria ha transformado la vida de miles de trabajadores, lo que la hace un referente del activismo social y lucha sindical en México. Tras los sismos de 1985, emergió como una figura central en el gremio textil. Su desempeño como secretaria de Trabajo y Conflictos, así como secretaria general suplente del Sindicato Nacional de la Industria de la Costurera “19 de Septiembre”, rompió esquemas al encabezar un movimiento obrero independiente y genuinamente femenino. La voz de Gloria no es sólo la de una sobreviviente: es la de una mujer que puede contar cómo una tragedia se convirtió en conciencia, organización y lucha. Su trayectoria demuestra que la organización colectiva es la herramienta más poderosa para generar cambios reales en la sociedad. La Asociación de Costureras y Costureros 19 de Septiembre, surgió de la lucha de los trabajadores de la industria de la confección después de los sismos del 19 de septiembre de 1985, cuando el derrumbe de más de 800 talleres y edificios destruidos dejó al descubierto las condiciones de explotación en las que laboraban miles de costureras en la Ciudad de México y aunque las condiciones han mejorado, aún no se puede cantar victoria.
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