Alejandra Munguía Cambrán
- Mientras desde Palacio Nacional, se presume de una reducción de asesinatos, en Atizapán balacearon a una familia completita.
- Los programas sociales no son dinero de Morena, ni de Sheinbaum, ni de López Obrador, sino de nuestros impuestos.
- NO FUERON 4, SINO CINCO. Fue una reverenda cachetada de realidad, ya que el mismo día en que el gobierno federal, a través de la encargada de despacho de la Presidencia de la República hablaba de la reducción de los asesinatos en México en su Segundo Informe de Labores y de mentiras, en la exclusiva Zona Esmeralda de Atizapán de Zaragoza una familia, en su totalidad fue eliminada, no tenían perico, porque si no hasta ese. Muchos se han preguntado ¿cómo fueron los asesinos capaces de asesinar a una mujer embarazada?; ¿Cómo le dieron un plomazo a una niña de tres años? Nada más que olvidaron al neonato, entonces, no fueron cuatro seres vivos, fueron 5 y si tomamos en cuenta al perrito, seis, ¡si exagere! ¿verdad? Las estadísticas nacionales, hechas por ellos, pueden mostrar una tendencia favorable y, al mismo tiempo, existir territorios donde la violencia sigue siendo brutal y la sensación de seguridad no corresponde al discurso triunfalista. Jonathan Meléndez, músico y tecladista de Camilo Séptimo (por lo menos ahora muchos saben de la existencia de ese grupo); su esposa, su pequeña hija de apenas tres años y la trabajadora doméstica fueron “ejecutados”. Muchos optamos por vivir en departamentos con vigilancia porque consideramos que son más seguros, pues ya quedó demostrado que nel pastel. La encargada de despacho ha insistido en diversas ocasiones, no solo durante la lectura de su informe de gobierno de un país inexistente, que el homicidio doloso registra una reducción significativa. En los datos presentados, el promedio diario pasó de 86.9 homicidios en septiembre de 2024 a 45.4 en junio de 2026: una disminución de 48 por ciento, dos años para alcanzar esa reducción, asegún. El gobierno sostiene que se trata del promedio más bajo para un mes de junio desde 2015. Si esos números son ciertos (hay que recordar que son mitómanos por deporte), efectivamente han descendiendo, hay que reconocerlo, pero desgraciadamente la seguridad no se mide en gráficas, sino en realidades aterradoras, como el asesinato de una familia completa y lo mismo da vivir en Atizapán, Naucalpan, Tlalnepantla o cualquier otro municipio del Estado de México o cualquier otro estado de la República para ser víctima de una realidad. Y les guste o no, el Estado de México, concentran una parte importante de los homicidios del país. En el primer semestre de 2026 ocupó el quinto lugar en número de asesinatos dolosos, de acuerdo con los datos presentados por el propio Gabinete de Seguridad. Y esa es la realidad, mientras desde Palacio Nacional se habla de una tendencia nacional favorable, en el territorio nacional la violencia sigue teniendo capítulos que parecen sacados de una serie de Netflix.
- NO BUENO, SI ESTÁN BIEN ESTÚPIDOS. Ni como ayudarlos, la verdad. ¿Si estarán conscientes de las barbaridades que dicen? Porque primero la senadora (y aparte con un puesto de primer nivel) Martha Lucía Micher Camarena muy convencida de su tarugada, sale a decir que es falso de toda falsedad, así como ellos, que el dinero de los programas sociales salga de nuestros impuestos y como se la tundieron en redes, quiere componer las cosas y sale peor, pues termina confirmando lo que pretendía negar, que éstos se pagan con recursos públicos, pues una parte fundamental de ellos proviene de la recaudación. Tenía que ser de Morena. A mí, sí me preocupa que esos limitados cerebrales sean senadores, diputados, funcionarios públicos y hasta jefes de estado. Lo que es más que cierto, es que los programas sociales no son dinero de Morena, ni de Sheinbaum, ni de López Obrador; sino recursos públicos, que salen de tu bolsillo y del mío, vía impuestos, es más hasta el sueldo de todos esos ignorantes sale de lo mismo. De verdad, conecten el cerebro a la lengua.
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