Alejandra Munguía Cambrán
- Descuartizados, ajusticiados, embolsados, baleados, enfrentamientos armados, se presentan en Naucalpan un día sí y al otro también.
- El tiradero de Tepatlaxco, problema ha sobrevivido a administraciones municipales, estatales y federales de distintos colores.
CUANDO LA REALIDAD LE DA EN LA TORRE A LA PERCEPCIÓN. Alguna vez leí (me gustaría adjudicarme la frasesita pero no llego a tanto), que si controlas la percepción puedes hacerlo con la realidad y eso te da poder. Seguramente es lo que pretende el bodoque que se dice presidente municipal de Naucalpan, Isaac Montoya Márquez, pero los sucesos sangrientos de todos los días en la localidad vienen a darle vienen a darle en todita la ma…torre a sus palabras. Descuartizados, ajusticiados, embolsados, baleados, cobros de piso, enfrentamientos armados y robos con violencia se presentan en este municipio un día sí y al otro también. Hay quienes dicen, bueno, pero la percepción de inseguridad ha bajado y pregunto ¿y eso de qué sirve?, porque, aunque una vez y otra, señalan que en la pasada administración ésta era más elevada, no había semejantes crímenes de alto impacto. Y olvidan algo, los cadáveres hablan y le dan jaque mate al discurso. Encontrar cuerpos abandonados en la calle, modifica esa percepción, les guste o no. Por otro lado, ¿por qué creer en sus cifras alegres?; recordemos que en el gobierno de la 4T ya no hay ningún organismo autónomo, entonces ¿por qué habría serlo el INEGI? No importa que los reportes del ENSU digan que hay reducciones porcentuales y que a Montoya se le hinche la boca (no la panza, esa ya la tiene así siempre) presumiendo sus reducciones, cuando en Naucalpan hay homicidio violentos. Esa es la realidad que llega todos los días a los naucalpenses, así que no deberían gastar saliva. La semana pasada y lo que va de ésta han sido aterradoras: un joven sin vida en Santiago Tepatlaxco; presunto, delincuente abatido en el corredor Satélite–La Florida; homicidio en la avenida Primero de Mayo; hallazgo de un cadáver en el Río de los Remedios; hombre ultimado en Loma Colorada II sección y eso en menos de 72 horas. De nada sirven sus indicadores oficiales si los resultados no se sienten en las calles. En Naucalpan hay zonas donde prevalece el miedo y eso es difícil de revertir. Con las elecciones municipales del próximo año, que parecen muy lejanas pero el tiempo se va volando, la seguridad será uno de los ejes centrales del debate político. Morena buscará defender la gestión de su gobierno con cifras y programas; pero si la oposición, se ve listilla, la inseguridad es el talón de Aquiles (claro, no será la primera administración, es de todas no importa el color), y pondrá sobre la mesa los casos de mayor impacto para cuestionar la eficacia de la estrategia. Una encuesta puede mostrar mejoras en algunos indicadores, pero la fotografía de una escena del crimen que recorre las redes sociales en cuestión de minutos, permanece durante semanas en la memoria colectiva.
OTRA FORMA DE MATARNOS. Administraciones van y vienen pero el tiradero de Tepatlaxco en Naucalpan (ya que andamos en el municipio), seguirá siendo un dolor de cabeza. Ha habido clausuras, denuncias, advertencias ambientales, conflictos con ejidatarios y hasta explosiones provocadas por la acumulación de gas metano. Otra vez, vecinos de Naucalpan y Jilotzingo levantan la voz para denunciar lo que consideran un ecocidio silencioso, otra forma de matarnos. Existen antecedentes de más de una década que documentan riesgos para el bosque, contaminación por lixiviados, afectaciones a caminos y posibles daños a los mantos acuíferos. Este problema ha sobrevivido a administraciones municipales de distintos colores, a gobiernos estatales de diferentes partidos y a autoridades ambientales que, en distintos momentos, clausuraron, sancionaron o prometieron intervenir sin conseguir una solución de fondo. Cada administración heredó el problema y, en lugar de resolverlo, aprendió a administrarlo. Mientras tanto, el bosque sigue deteriorándose, los residuos continúan llegando y las comunidades cercanas conviven con olores, tránsito pesado, riesgos ambientales e incertidumbre sobre la calidad del agua. La pregunta actual es ¿quién tendrá la voluntad política de resolverlo de una vez por todas?
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