Alejandra Munguía Cambrán
⦁ Las cifras las maquillan, pero los muertos les lavan la cara.
⦁ No es la primera vez que pasa y tampoco la última.
⦁ MÁS RÁPIDO CAE UN HABLADOR QUE UN COJO. Precisamente en la columna del lunes refería la inseguridad y violencia que se vive en Naucalpan y lo que Isaac Montoya pretende hacer creer a los vecinos; sin embargo, a pesar de sus cifras alegres, el día a día lo desmiente. Sin ir más lejos, el pasado fin de semana hubo siete personas asesinadas en distintos hechos violentos, lo que contradice con los ojos cerrados el discurso del bodoque. Posiblemente para los índices que se manejan a nivel nacional, ese número de sujetos acribillados no signifique gran cosa para algunos, sobre todo, para el presidente municipal; pero, si debería ser tomado en consideración, porque hablamos de un municipio en el que jamás había sucedido algo parecido, o por lo menos que recuerde. Es como para poner la piel de gallina el asesinato de tres integrantes de una familia dentro de su propia casa -supuestamente, ese es el único lugar seguro que tenemos-, una mujer de 84 años, su hijo y su nuera. Pero ahí no iba a parar la cosa, también acribillaron a un jefe de familia y a su hijo en la colonia El Molinito, ejecutados a tiros por sujetos en motocicleta, como de película. Y la cereza del pastel, otros dos asesinatos se registraron en diferentes puntos del municipio, elevando a siete el número de víctimas durante el fin de semana, de acuerdo con reportes de medios y autoridades. Mientras tanto, desde el gobierno municipal se insiste en que la percepción de seguridad mejora. Lo ha sostenido el alcalde Isaac Montoya Márquez, una y otra vez en sus chafas conferencias de prensa, en las que parece disco rayado, cual periquito repite una y otra vez las mismas mentiras. Claro, lo hace con la confianza de le da estar rodeado de guaruras en sus recorridos, en su casa; hombres que cuidan la integridad de su hijo y esposa; mientras los ciudadanos de a pie tienen que escuchar balazos, sirenas y luego ver sus calles acordonadas con cinta amarilla. Cualquier otro ya habría dado la cara, pero no un morenista, porque para él nada pasa, presume solamente cifras porque la realidad acumula muertos. En esa columna del lunes los datos hablan de que ocho de cada diez vecinos de Naucalpan se sienten inseguros y no son sus adversarios políticos quienes lo dicen, sino una cruel realidad, donde, seguramente las cifras se han maquillado pero los cadáveres ahí están y eso desmiente su palabrería, por ello, más pronto cae un hablador que un cojo.
⦁ YA QUE ANDAMOS POR EL RUMBO. Aunado a los siete muertos asesinados, hubo otro muerto más, de distinta manera pero ahí estuvo. En San Mateo Nopala, un camión de carga se quedó sin frenos mientras descendía por una de las muchas calles que parecen diseñadas para probar la gravedad, el resultado viviendas dañadas, personas lesionadas y una mujer perdió la vida. Se estarán preguntando y ¿qué demonios tiene que ver el inocente gobierno municipal de Isaac Montoya?, nada más y nada menos, el hecho de permitir a los camiones de carga pesada, circular por calles empinadas y angostas, como si éstas estuvieran diseñadas para eso. En lo que va del 2026 se han registrado al menos 13 accidentes con camiones pesados en Naucalpan, es decir, aproximadamente uno cada cinco días por falta de regulación clara para el tránsito de éstos en zonas habitacionales. No es la primera vez que pasa y tampoco será la última, por desgracia. Ellos siempre serán los culpables.
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