Alejandra Munguía Cambrán
⦁ Donde fuego hubo cenizas quedan.
⦁ México no necesita lágrimas sino seguridad.
⦁ AHORA ENTIENDEN PORQUE LÓPEZ DEJÓ EN LIBERTAD A OVIDIO GUZMÁN. Nada más criticaron por criticar ¡al gran! humanista de López Obrador; nunca entendieron su difícil decisión para controlar los daños “políticos”, pero sobre todo económicos de uno de sus benefactores, al liberar en el 2019 a Ovidio Guzmán López. Todo fue para evitar lo que se vivió el domingo pasado cuando dieron muerte a Nemesio “El Mencho” Oseguera, ¡ahora entienden aquellas sabías palabras de primero la vida, después la justicia!, tenían una razón de ser. En aquel entonces, el vgt ogt justificó sus órdenes como un acto de humanidad. “Nada de mano dura, nada de confrontaciones”. Siete años después, el país vivió el terror y la furia de la gente del “Mencho”: bloqueos, incendios, disputas internas y una guerra abierta por el control territorial. Pero a mí siempre me quedará la duda. En el 2019, con la liberación de Ovideo Guzmán ¿realmente se logró evitar el baño de sangre que muchos estados del país vivieron el pasado domingo o solamente se pospuso algo que tarde o temprano sucedería? ¿Lo mismo habría sucedido si en lugar del hijo del Chapo se hubiera detenido a Nemesio Oseguera en aquella ocasión? O ¿el favoritismo sólo era para el Cártel de Sinaloa y no para Cartel Jalisco Nueva Generación? Nunca lo sabremos, pero lo cierto es que años después Ovideo Guzmán se encuentra encerrado en una prisión gringa y “El Mencho” muerto. Quisiera echar las campanas al vuelo como el gobierno federal y decir que lo que se vivió el pasado domingo ya terminó, pues aunque los focos de tensión han disminuido, todavía existe ese temor y la gran posibilidad de que donde fuego hubo cenizas quedan.
⦁ LÁGRIMAS DE COCODRILO. Quiero que sepan que no soy de las que piensan que los hombres no deben llorar, por el contrario, es hasta tierno el asunto, pero ¿en serio, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Pérez, en un evento público? La voz entrecortada, los ojos húmedos y ese no es el problema, sino la persona, el cargo y el lugar que ocupa. No estamos hablando de un padre de familia al que le mataron o su hijo desapareció, no, sino del titular de la SEDENA, un militar encargado de defender a los mexicanos. Desde mi punto de vista se puede llorar por varias razones, de felicidad, de tristeza y por miedo y si nuestro país enfrenta violencia en grado superlativo ¿qué transmite del titular de la Defensa? ¿qué está aterrado o de plano tiran la toalla? Cuando se quieren parar el cuello o atacar a sus opositores lo primero que dicen, de acuerdo a la percepción ciudadana la seguridad ha bajado o aumentado, según sea el caso. Entonces, ¿cuál fue la percepción de la gente con esas lágrimas de cocodrilo cuando lo que deberían transmitir es control en la situación? Lo que menos necesitamos los mexicanos son lágrimas, sino vivir en un país seguro con instituciones fuertes. México no necesita escenas emotivas, requiere de hombres seguros en quien confiar para recobrar la paz en el territorio.
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