Alejandra Munguía Cambrán
⦁ Mejor la ayuda humanitaria a México ¿no les parece?
⦁ La negligencia también mata.
⦁ OJALÁ ALGÚN DÍA ESA AYUDA HUMANITARIA A CUBA SEA PARA MÉXICO. Antes que me crucifiquen, no tengo nada en contra de la ayuda humanitaria al país que la necesita, de hecho estoy consciente que ello ha caracterizado a los mexicanos, quienes son los primeros en unirse para echar el capote al prójimo, mientras el gobierno hace reverencia con sombrero ajeno. Claro, no es el caso en esta ocasión, ya que más que una muestra de buena voluntad de la presidente Sheinbaum para mi es en acto de rebeldía contra Estados Unidos por haberle prohibido el envío de petróleo a la isla, aunque dicen que en los barcos que mandó recientemente con víveres el combustible iba escondido (¡qué siga jalándole los bigotes al tigre!), pero esa es otra historia. Aquí es donde los buenos deseos surgen, ojalá esa ayuda humanitaria de la que se ufana Sheinbaum Pardo fuera para todos esos millones de mexicanos que viven una brutal miseria todos los días. Para muestra un botón, 38.5 millones de mexicanos —casi 30 % de la población— carecen de al menos uno de los derechos sociales básicos como alimentación, salud o educación, y a menudo no tienen ingresos suficientes para adquirir bienes esenciales básicos. De ellos, 7 millones están en pobreza extrema: personas que, literalmente, no pueden cubrir ni lo mínimo para sobrevivir dignamente, según INEGI, organismo oficial encargado de medir las condiciones de vida en México. Para entendernos, casi 4 de cada 10 mexicanos sufren pobreza y millones siguen sin acceso pleno a servicios básicos. Alrededor de la mitad de la población carece de acceso a la seguridad social (48.2 %), y más de un tercio no cuenta con servicios de salud (34.2 %), cifras que se han mantenido altas pese a los discursos oficiales. Pero aquí no termina el rollo, si nos vamos a los pueblos indígenas la cosa se pone color de hormiga, pues más del 39 % de su población tiene ingresos por debajo de la línea de pobreza. No se trata de hacerse de la vista gorda ante el sufrimiento de la gente, sino de velar por aquellos con quien se comprometió a hacerlo la mandatario mexicano. Ojalá esas 814 toneladas de ayuda humanitaria que se le envío a Cuba, desde el puerto de Veracruz, de donde zarparon buques de la Secretaría de Marina, con leche, arroz, frijol, enlatados, aceite y productos de primera necesidad, fueran para los de casa.
⦁ MALDITA HERENCIA CRIMINAL. Si los morenistas la consideran la maldita deuda que según ellos dejaron los gobiernos neoliberales cuando realmente fue el legado de López Obrador, éste les endosó otro legado criminal, el sarampión. Hasta antes del gobierno del vgt ogt, dicha enfermedad había estado erradicada, gracias a los programas de vacunación neoliberales. Lo cual cambió con la llegada de la 4T, ¿a eso también le llaman transformación? Resulta alarmante y preocupante que hoy el sarampión haya reaparecido en el país. Durante el sexenio de López Obrador, México vio una disminución significativa en la aplicación de vacunas infantiles, incluida la triple viral (SRP), clave para prevenir este padecimiento. La llamada “austeridad republicana” con la que se justificaron los recortes presupuestales, desmantelamientos de programas, desaparición del Seguro Popular, entre otros, tuvo consecuencias que hoy se pagan con brotes epidémicos. Lo minimizaron lo más que pudieron hasta que ya no fue posible, tanto es así que ante la presencia de casos de sarampión también en el Estado de México, Delfina Gómez Álvarez confirmó la imposición del uso obligatorio de cubrebocas y filtros sanitarios en planteles educativos. Cabe mencionar que al corte del 9 de febrero, Jalisco, registra mil 432 casos, Chiapas, 250 y Sinaloa 144, lo que ha obligado a todo el país a extremar medidas, no les vaya a pasar como con el Covid-19.
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