Alejandra Munguía Cambrán
⦁ Hasta para decir mentiras son malos.
⦁ The Economist vapuleó a Sheinbaum
⦁ ¿SERÁ QUE ELLOS SI SE CREEN SUS MENTIRAS? Son increíbles e inverosímiles las maromas que dan los morenos para justificar sus trácalas, me cae que hasta para decir mentiras mienten y lo peor es que creen a los seres con más de dos neuronas, estúpidos. Claro que los recortes salariales de los nueve ministros del acordeón, el decir que usarían guayaberas en lugar de togas, sus latigazos de austeridad resultaron solo una tomada de pelo más, porque a la hora de comprar camionetas blindadas por más de un millón de pesos cada no se hicieron de la boca chiquita. Para rematar, las explicaciones de Sheinbaum son una tomada de pelo, por no decir una mentada de madre (¡ups! ya lo dije), porque atreverse a asegurar que con eso ahorraron mil millones de pesos, ni ella se lo cree y si lo hace, es más taruga de que lo que muchos pensamos. Obviamente, ha demostrado una y otra vez la científica que eso de hacer cuentas no es lo suyo, ¿recuerdan cuando trató de justificar el aumento a los refrescos y acabando haciéndose pelotas?, pos hagan de cuenta lo mismito en esta ocasión nada más que con varios millones, porque atreverse a decir esa barbaridad equivale a $111 millones de pesos por camioneta de ahorro, ni la burla perdona esta señora caray y miren que yo tengo dislexia numérica. Pero no conforme con eso, nos faltaba Ricardo Monreal, quien así sin pudor alguno se aventó a afirmar que el 99 por ciento de los políticos de Morena cumplen con la austeridad. Aquí hay algo que me brinca, entonces ¿reconoce públicamente que los ministros elegidos son morenos y por eso están ahí? Eso era más que obvio, pero lo negaron una y otra vez a pesar de los acordeones el día de las elecciones y lo preocupante es que normalizan una Corte cercana al partido gobernante, lo que abre la puerta para que mañana cualquier fuerza política haga lo mismo. Han convertido a la justicia imparcial en un botín más del ciclo electoral, cuando uno de los pilares de la democracia es la independencia del Poder Judicial, ¡ya sé!, fue. Pero la defensa de Monreal ante la opulencia de los ministros deja más que claro que la Suprema Corte de Justicia de la Nación no actúa con plena autonomía frente al partido en el poder.
⦁ THE ECONOMIST VAPULEÓ A SHENINABUM. El reconocido semanario británico The Economist, en un análisis minucioso, asevera que el mandato de Sheinbaum se tambalea por una crisis interna en México, lo que debería hacerlos reflexionar de la realidad política y social por la que atraviesa nuestro país y a nosotros en no cesar en nuestros esfuerzos para verlos irse por la puerta de atrás. Lo que difunden es contundente: la presidencia de Sheinbaum enfrenta su momento más tenso desde que llegó al poder, con problemas que no se limitan a la seguridad o la economía, sino a la percepción misma de gobernabilidad. En The Economist se habla de un gobierno que carece del carisma de su predecesor (bueno eso dicen algunos para mí siempre fue el tipo más odioso), y que ve cómo problemas que antes podían ser ignorados han comenzado a resurgir con fuerza —desde el crecimiento económico lento y la falta de inversión hasta retos en educación y salud-. La violencia sigue con cifras de homicidios alarmantes y las protestas ciudadanas han aumentado, por la falta de combate al crimen organizado y de resultados efectivos. Ya cuando un medio internacional dedica tanto espacio e interés, si es para pensarse.
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