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CIUDAD DE MÉXICO, 7 de enero (Al Momento Noticias).- La cantante estadunidense Madonna ofreció anoche el primero de dos conciertos en el Palacio de los Deportes y ante 16 mil 160 espectadores brindó un homenaje a la pintora mexicana Frida Kahlo, ya que aseguró que es una gran influencia en su vida.

La “Reina del Pop” reconoció con lágrimas en los ojos que debido a las diferencias que actualmente tiene con su  hijo Rocco, a veces no tiene fuerzas para un show más, pero se entregó al máximo para complacer al público mexicano.

A las 22:16 horas, con más de dos horas de retraso de acuerdo con la hora estipulada en el boleto, la cantante hizo su aparición en el escenario y dio inicio el show, con el que empezó también el “The Rebel Heart Tour” en la Ciudad de México, el cual constará de dos conciertos.

El concierto dio inicio con la imagen de Madonna proyectada en tres pantallas, como ha iniciado sus presentaciones previas en la Ciudad de México, al tiempo que un grupo de samuráis formaban una cruz en el escenario y la cantante aparecía dentro de una jaula interpretando “Iconic”.

La cantante de 57 años de edad lució un vestido rojo con toques negros, que ayudaba a resaltar su cabellera rubia que dejó suelta.

Al terminar la primera canción, Madonna se dio un respiro para saludar al público, mientras en el escenario aparecían unas geishas que se unieron a los samuráis para acompañar a la cantante mientras interpretaba “Bitch, I’m Madonna”.

“Hace calor aquí”, dijo la estadounidense antes de despojarse de la parte baja de su vestido, dejando ver sus delineadas piernas en unas medias negras para interpretar “Burning up”.

La siguiente canción fue “Holly water”, en la que las bailarinas acompañaron a Madonna con llamativos bikinis y antes de que terminara la canción empezó a interpretar “Vogue”, en la que simuló ser un banquete sensual ofrecido en la Última Cena.

Con “Devil Pray”  continuó la temática religiosa, ya que en ésta, se presentaron imágenes budistas en la pantalla y los bailarines aparecieron ataviados con mantas blancas.

Un joven jugando en una tela blanca que era movida por varios ventiladores fue el marco para que iniciara “Messiah”, tema en el cual Madonna no estuvo presente en el escenario, que parecía arder en llamas.

Posteriormente la temática en el escenario cambió por un taller mecánico, en el que Madonna coqueteo con los bailarines antes de interpretar “Body Shop”.

En este punto la cantante decidió hacer otra pausa y conversar un poco con el público mientras aparecía una chica representando a Frida Kahlo, “Si Frida estuviera aquí seguro le gustaría estar en este taller también. Vamos a ofrecerle un homenaje a Frida Kahlo toda la noche”, dijo Madonna antes de interpretar “True Blue”.

Le siguieron  “Deeper and Deeper” y “Heartbreak City”, donde luchó con un hombre que terminó cayendo del escenario, antes de que empezara a sonar la melodía de “Like a Virgin”, durante la cual se paseó por la gran cruz con pasos sensuales, mientras los bailarines simulaban tener relaciones sexuales en cuatro camas y la cantante desaparecía.

Tras una pequeña pausa, Madonna volvió a aparecer en el escenario con una capa roja que tenía un enorme corazón brillante, debajo de la cual llevaba un ajustado traje de torera, mientras cantaba “living for love”.

Como torera interpretó “Isla Bonita”, mientras los bailarines tenían una divertida celebración gitana, a continuación cantó “Dress you up”, después de la cual Madonna brindó con el público mexicano bebiendo tequila.

“Esta es mi parte favorita del show. Como han visto hemos sido influenciados por la cultura mexicana y ahora me libro de las maracas, no puedo bailar ni cantar más, pero ustedes me ayudarán; pueden contar hasta tres en español y si alguno de mis bailarines tira las maracas recibirá un castigo”, dijo antes de iniciar un juego en el que besó y nalgueó a una bailarina.

Después del juego interpretó “Who’s that girl”, canción que dedicó a Frida y estuvo seguida de “Ghost town”, canción que fue de las más vitoreadas por el público, lo que la obligó a hacer una pausa en el show para declarar, “Desde la punta de mi corazón agradezco a todos mis fans en México y de Latinoamérica en general porque me han apoyado mucho, no pueden imaginar lo agradecida que estoy por más de tres décadas. Muchas gracias”.

En un momento emotivo, Madonna recordó a Frida Kahlo: “Ella me ha inspirado mucho como artista desde que era niña, y quiero dedicar esta canción a ella porque ella siempre se buscó a sí misma a en sus pinturas, y yo me busco a mí misma, en mis canciones, así que dedico esta canción a ella”, expresó la reina del pop quien cantó con su guitarra “Who’s that girl”.

Madonna aseguró además que ver el entusiasmo del público la impulsa a seguir con el show aunque ella sienta que no puede continuar, pidió aplausos y continuó con “Rebel Heart”, “Iluminati”, “Music” y “Candy”.

Interpretó también su éxito “Material girl”, pero en una versión completamente diferente, en la que presentó una puesta en escena muy divertida y portó un velo de novia, al acabar la canción aventó el ramo y habló con el hombre que lo agarró.

“La vie en rose”, fue el penúltimo éxito que interpretó la estadunidense en el Palacio de los Deportes, antes de ponerse una playera de Frida Kahlo y afirmar que la fallecida pintora se encontraba presente en el recinto, para cerrar el concierto de más de dos horas con “Holiday”.

AMN.MX/ogm/bhr

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