jueves, julio 18, 2024

LOS TRAZOS DE COBI: Vende caro tu Amor…mientras llega la patrulla

El Gobierno no tiene la remota idea de cuantas personas ejercen la prostitución forzada o voluntaria.
Por una parte están las víctimas de la trata de personas, obligadas, (muchísimas de ellas y ellos desde la niñez y adolescencia), a prostituirse bajo amenaza de perder la vida o poner en peligro la vida de sus seres queridos (hijos, padres). La trata es un delito que debe perseguirse y castigarse.
Existe también un numeroso grupo de personas que se prostituyen de manera “voluntaria”, y ejercen como trabajadores no asalariados.
En la Ciudad de México, agrupaciones como Brigada Callejera estiman que 70 mil personas ejercen la prostitución, de las cuales se calcula que 18 mil son menores y 5 mil lo hacen en 17 puntos bien identificados en las calles de la capital. 70 por ciento de trabajadoras sexuales son mujeres, 25 por ciento travestis, transexuales y transgénero y el 5 por ciento restante hombres que visten como varones sin importar su orientación.
Desde hace mucho tiempo, se identifican 12 zonas en las que se concentra el comercio sexual: La Merced, Zona Rosa, Corregidora, Puente de Alvarado, la México-Tacuba, Insurgentes, en los Metros Hidalgo, Pantitlán, Cuatro Caminos y Taxqueña, casi como en las inmediaciones de la delegación Cuauhtémoc y en Sullivan.
Actualmente, la diversificación de espacios físicos y virtuales ofrece un mercado creciente, desde estaciones del metro, estéticas, citas vía internet en hoteles o viviendas rentadas, hasta hoteles móviles como las “combis del amor”.
A través del Amparo 112/2013, resuelto por el juzgado Primero de Distrito en materia administrativa del Distrito Federal, el 31 de enero de 2014, se afirma que los y las trabajadoras sexuales tienen derecho a gozar de las protecciones legales que se le reconocen a trabajos similares.
Si bien el caso está acotado a las protecciones reconocidas en el Reglamento para los Trabajadores No Asalariados del Distrito Federal, fija los argumentos que permitirían extender cualquier tipo de protección legal al trabajo sexual.
Pero…
Si bien el trabajo sexual, como tal, no está prohibido en ninguna ley, lo que significa que es “lícito”, existe una gran laguna legal que impide que el trabajo sexual (voluntario) sea respetado y protegido.
La crisis económica y la pandemia, han generado condiciones para que diariamente se sumen personas al ejército de la prostitución, y persisten cadenas de corrupción institucional que mantienen la extorsión, el abuso, y el desamparo de las y los trabajadores sexuales en materia de salud, seguridad, educación y vivienda.
Apreciable lector, la prostitución es algo más allá de mi escandalizada, prejuiciada y cochambrosa filosofía existencial. Es una actividad comercial de enormes proporciones, pero que activa los mecanismos más deleznables de la corrupción entre autoridades y particulares. Cito pues a mi abuela Doña Cuca: “El dinero no es la vida, pero sin dinero no hay movida”.

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