Teresa Gil
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Terrible y peligroso hacia donde se dirigen en este momento, retazos de la humanidad. Se cree porque realmente sucedió, y entra en la realidad de un hecho: la reacción del condenado por la Corte Penal Internacional Benjamín Netanyahu, ante la destrucción de la estatua de un cristo, por un soldado de su ejército. El israelita advirtió al enterarse, de medidas severas contra el soldado en tanto que desde su cuerpo armado se consideró la postura de máxima gravedad, por lo que ya nos imaginamos lo que sufrirá el atrevido uniformado. Este y sus iguales podían matar a diario de la manera más infame, pero pobre de ellos que destruyeran un barro o una estatua de metal, yeso, marfil o lo que fuera, de un cristo, porque cometen el peor de los pecados. Y lo más grave y terrible es la reacción de miles de adoradores del cristo en el mundo, en México sobre todo, que no se tibiaron ante las miles y miles de muertes de niños, mujeres y ancianos de Palestina y ahora en Líbano de parte del ejército israelí, pero si a la destrucción de una estatua en Debel, del mismo Líbano.
NO PIERDE LA REPRESENTACIÓN DE UN PERSONAJE, PERO LA VIDA ES SAGRADA
La Real Academia Española (RAE), considera la reproducción de un ídolo, como una representación en la realidad, ya que los llamados símbolos son abstractos. Los santos enmarcados, las estatuas y monumentos son eso. Se entiende que creyentes defiendan la representación de cualquier forma de sus ídolos y tampoco es válido aceptar su destrucción. A muchos de nosotros nos dolería un ataque a una estatua de nuestro ídolo, Benito Juárez, que ya ha ocurrido, y defendimos a nuestra diosa mexica atacada por católicos en Jalisco cuando alguien la quiso comparar con la imagen de la virgen de Guadalupe. Son valores políticos o de creencias, que no se comparan con quitar la vida. Quitar esa vida, es en esencia, en la mayoría de los países, el delito más grave de los códigos, comparado en muchos casos con la traición a la Patria. Un estatua puede ser restaurada, pero la vida destruida, jamás. Y ésto es lo que está haciendo Netanyahu.
LA DESTRUCCIÓN DE UNA ESTATUA, TIENE MÁS CONNOTACIONES
La curiosa reacción del soldado israelí de destruir la estatua de un cristo, suena contradictoria, porque se supone que es su país el que está atacando y matando en nombre de una religión que prefigura su Israel como el pueblo elegido de Cristo. Se supone, además, que el ejército coincide con esa visión. Pero un soldado destruyó precisamente la representación del ser, por el que luchan. Eso da una idea de que los soldados israelíes pueden no estar convencidos y que la amenaza de ser acusados de traición los detiene para zafarse. El soldado expresó ese coraje, en la imagen del cristo de metal yeso, marfil o lo que fuera, que se toma como referencia para medidas muy severas en su contra.
