Teresa Gil
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La guerra se extiende en la vivencia del que quiere destruir. Pero la vida nos aferra a todo lo que nos ha dado y lo que el hombre más malvado y destructivo, no podrá eliminar: la alegría de ser. Y de los que fueron. En el mes de la mujer ¿qué mayor representante que iniciar con nuestro gran orgullo en el mundo, Sor Juana Inés de la Cruz? La poeta de la pasión y el erotismo, la llaman algunos de los investigadores de su vida. Y Sor Juana Inés de la Cruz, uno de los grandes ingenios que ha dado la humanidad, siempre aparece en nuestras vidas con esa exaltación incomparable de los sentidos, pero también con conceptos nuevos para la época, modernos, sobre el reconocimiento a la patria. Lo volcaba en sus poemas, fuera del entorno cortesano en el que vivió buena parte de su vida. En ese siglo XVII, el valor de ser mexicano lo expuso ante una dominación española que aún no se enfrentaba a las luchas de Independencia. Es interesante volver a sacarlo a tema cuando estamos en el mes de la mujer mexicana y el asunto principal de los medios son las opiniones sobre la reforma electoral y la reacción de los partidos. Con la grandeza intelectual que poseía, Sor Juana no se enfrentaba, simplemente les recordaba con elegancia y profundidad a los que usufructuaban al país, que había dueños originarios.
Y con cláusulas tiernas
del mexicano lenguaje,
en un tocotín sonoro,
dicen con voces suaves.
LA MONJA NO FUE SORDA AL LATIDO DE SU PUEBLO. SU POESÍA LO DESCRIBE
Muchas obras se han escrito sobre el extraordinario fenómeno literario que fue la mujer nacida en San Miguel Nepantla. De los orígenes que ya conocemos el genio temprano de una niña que aprendió a leer a los tres años, y a los siete ya escribía versos. Un talento se va delineando en el carácter portentoso de una joven que tuvo que convivir en un medio cortesano y profesar monja como una alternativa para hacer brillar su talento y ser ella misma. Pero se logran separar con plenitud los quehaceres en la corte española, dueña del poder mexicano en ese momento, a los verdaderos, esenciales, de lo que era su sentir. Destaca en su poesía, ensayos y teatro donde se expresa la monja, que más bien crea para la vida humana y poco para el quehacer divino. Y es crítica a lo que ve:
Este ves engaño colorido
que del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido.
SOR JUANA VIVIÓ, INCLUSO EN EL CONVENTO, UNA VIDA MUNDANA
Se sostiene que la vida de Sor Juana en el convento “era de un misticismo artificial”, porque tenía un espíritu filosófico que era libre. Poesía cortesana, pasional, amatoria, poemas a los poderosos, a los festivales, villancicos a solicitud, hermosas canciones y pinturas que salían de su creación configuran la obra común de Sor Juana. Se suele enfatizar lo profundo, lo psicológico y filosófico de su trabajo que se evidencian principalmente en su gran obra poética Primero sueño (Fondo editorial Estado de México 2019, de donde nació). Se daba tiempo además, para interceder por los mexicanos, ante los poderosos virreyes que se iban alternando. Hay un avanzado concepto de patriotismo en Sor Juana, diferente al que tenían los poetas de la época, ya que ella consideraba a México, “cabeza del reino americano”. Sus poemas pueden tener otros destinos pero pueden ajustarse a lo que vivió y sufrió ante los que ostentosos la criticaron . Y se apunta en la monja mexicana, un sentimiento de nacionalidad, al hablarnos de lo que es México y en otros sentidos, su rechazo a lo que le quieren imponer y criticar:
En perseguirme mundo, ¿qué interesas?
¿en que te ofendo cuando solo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?
Que más talento para recordar en este mes de marzo a Sor Juana, cuando muchas propuestas femeninas se develarán para exponer a la verdadera mujer mexicana, como ella fue.
