Teresa Gil
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En todas partes se cuecen habas. Diputadas morenistas de Puebla agredieron de una manera infame a ancianos, en una circunstancia que ha puesto a la dirigencia de ese partido, Morena , en la convicción de que esas mujeres agresoras deben de ser suspendidas de sus derechos como militantes. Así lo ha planteado la dirigente nacional de ese partido Ariadna Montiel, tras de informarse que las diputadas Nay Salvatore y Grace Palomares en plena burla, consideraron en expresión pública, que los viejos “huelen a baúl y están pudriéndose”. Expresión ofensiva que se da en el mes que se dedica a esa edad y culmina el 28 de agosto, con la celebración en este año, a casi 18 millones de personas de la tercera edad. La indignación ha subido de tono en ese organismo.
NO PUEDE SER DIPUTADA, QUIEN AGREDE A PARTE DEL PUEBLO QUE LA ELIGIÓ
Aparte de ser suspendidas de sus derechos partidarios, las mujeres mencionadas no merecen seguir representando a un pueblo, una parte del cual, los ancianos, las eligió. Es una sanción que debe plantearse de inmediato en su respectiva cámara. La representación del pueblo en el legislativo, implica valores, uno de ellos el respeto irrestricto a la tercera edad. Ese sector que se expande desde los más humildes sitios del país, a niveles de muchas actividades, altos académicos y políticos, ha sido reconocido en las ultimas décadas desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en su jefatura en la Ciudad de México. En la actualidad, la tercera edad tiene un trato especial en sus 17 millones 958 mil 307 ancianos, de acuerdo a datos de Inegi. La Secretaría de Bienestar es una de sus protectoras.
PAZ: BRILLANTE ANCIANO DE MÉXICO, RECIBIÓ EL PREMIO NOBEL CON 76 AÑOS
Desde hace tiempo, la edad ya no tiene fronteras. Hoy lo vemos en muchos que gobiernan el mundo para bien o para mal, pero que tienen edades no previstas antaño. Cuando los depredadores, como las diputadas agresoras, se pudren en su propia miseria, millones de viejos en el mundo levantan generosos su actividad, para dar y hacer cosas antes de partir. Uno de nuestros grandes ejemplos es Octavio Paz, Premio Nobel a los 76 años. Y siguió creando hasta el final de sus días el 19 de abril de 1984. Nos quedan como un gran baluarte sus muchas obras, entre las que destacan El Laberinto de la soledad (1950), Libertad bajo palabra (1949) y Piedra de sol (1957). Un poco de éste último poema de 584 versos, en su inicio que nos da un aliento, dedicado a los ancianos de México y del mundo:
Un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado más danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre…



