Teresa Gil
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La Organización Mundial de la salud (OMS), advierte sobre el exceso de motorización. En la capital la incidencia de accidentes con vehículos chicos, puede evidenciar que es tanto el aumento de éstos, que se ha disminuido la presión en la demanda del transporte público. Mucha gente quiere tener su propio vehículo así sea una moto o una bicicleta y se ha llegado al extremo ya aceptado, de que familias enteras transitan hechas bola en una moto, exponiéndose a todo tipo de accidentes. En datos publicados, la OMS señala 1.2 de millones de muertes en el mundo y entre 20 a 50 mil personas lesionadas. Las cifras parecen menores, porque en México se mencionaron el 2025 solo en la capital en el primer trimestre, 18 mil 932 accidentes de tránsito, por lo general con efectos graves o muerte, en motociclistas. De 326 fallecidos de enero a septiembre de ese año, ciento cincuenta de ellos fueron conductores de moto. Más de 5 fallecidos de cada diez en ese tipo de accidente.
DEBE DETENERSE EL AUMENTO DE LOS VEHÍCULOS MENORES, CUANTO ANTES
La confirmación de la OMS, acerca de porqué pueden suceder tantos accidentes de vialidad, da la razón a los que llamamos constantemente a que se cierre el círculo del aumento de vehículos menores y se aumente el transporte público. Los datos que da el organismo de la ONU, pese a que se ha logrado disminuir una parte en algunos países, son terribles. Pero aumentar los accidentes por causa del aumento de la motorización, ha servido además para disminuir la inversión pública en transporte. El aumento de tantas motos y bicicletas obligó a tránsito de la Ciudad de México el año anterior, a extender al año siguiente, el actual, el término de los permisos, por la enorme demanda de ellos. Ya da terror salir a la vía pública. Las bicicletas se meten a las banquetas, o transitan en sentido contrario por las calles. Cuando uno va por la banqueta puede llevar atrás una bicicleta o un patín y con solo un movimiento para evadir un pedazo alterado del piso, puede resultar atropellado con consecuencias no previsibles. La autoridades de las alcaldías lo saben y ni se tibian.
EL PEATÓN ES LA GRAN VÍCTIMA. NO HAY CONTROL CUANDO SALE A LA CALLE
Poco sabemos de programas de apoyo al peatón, que en realidad casi lo somos todos. En el centro de la capital se ha eliminado el tránsito en pocos espacios, pero en el resto de las calles hay casi siempre saturación. Lo mismo vemos en las otras ciudades del país. Tanto aumento del automóvil y de los transportes chicos hace urgente una verdadera solución a transportarse. Estamos expuestos cada vez que salimos a la calle. Hay sectores que precisan vehículos menores como los que llevan encargos a los domicilios. Esos podrían tener un abierto permiso para transitar en sus horarios Respecto a los otros, las autoridades deberían de fijar permisos controlados como lo hacen con los automóviles. Pero va muy lenta la solución.
