Teresa Gil
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En el diccionario de la Real Academia Española (RAE) y en otros diccionarios, se considera el cabaret un centro de diversión, pero también de conocimiento. Incluso la RAE agrega a su definición “donde ofrecen espectáculos de variedades, como danza, canto, música y humor” La propia RAE propone utilizar cabaré, que parte del término francés que tiene las mismas ocupaciones. Es absurdo, que los llamados intelectuales se exhiban mediante un caso político con el que se lanzan contra la Secretaría de Cultura de las CDMX como si poner un cabaret en la llamada Casa de Ramón López Velarde. sea una gran ofensa para la ciudadanía según ellos, porque se quedaron en el pasado y siguen pensando en aquellos viejos cabaret, lupanares en los que se pervertía a las mujeres, Triste ignorancia.
LOS OPONENTES LLEGARON AL EXCESO DE DECIR QUE SE DESAPARECÍA LA POESÍA
Para resarcir una casa que nunca fue de Ramón López Velarde, en la avenida Álvaro Obregón de la colonia Roma, llegaron a muchos extremos. Ramón vivió ahí solo tres años y pasó los últimos días de su vida, poco antes de morir. Las Hormigas el local que se menciona en esa gran estructura, que es lo que realmente se defiende, no es sino un sitio en el que, como se haría en un cabaret clásico, se bebe, se come, se presentan actos y se permanecen las horas que se quiere. La solución oficial fue dejar las cosas como estaban pero se cancelaron programas importantes relacionados con el indigenismo y los afromexicanos. Se ha creado incluso un consejo consultivo para que opere dicha situación y lugar. Pero las cosas habían llegado a tal grado que la postura política de algunos de los que defienden la tal casa, exhibe esa postura en contra del gobierno de la capital, ante el hecho “ ¿…la barbarie de pretender borrar o desaparecer un símbolo fundamental en la formación cultural, en la identidad de una nación que es la poesía…?”.
SI SE DEFIENDE A UN POETA, HAY QUE DAR A CONOCER SU POESÍA Y DONAR LIBROS La acentuación con la que un grupo de intelectuales y público, defienden a un autor, no extrañaría si ese acto solo tuviera un trato privilegiado dado que algunos lo consideran el poeta de la Patria. El se merecería esa defensa, pero hacerlo por un local ya cambia la situación. López Velarde a quien mencionamos a menudo en esta columna, tiene una presencia que no solo es nacional. Es de esos poetas que se meten en el fondo del pueblo y desde niños, los mexicanos lo leen y lo repiten. Como poema La Suave Patria (de las páginas 52 a 58 en el el libro El son del corazón de Conaculta 2002), tiene tantos niveles que nos asombra y nos hace pensar en México como esa estructura poética tan llena de verdades que es nuestro país, su riqueza, su miseria, su belleza, las creencias, la maldad, y tantas cosas al mencionar el maíz, las minas, el petróleo, el pan, los pájaros, las flores, la muerte, la mutilación del país, dios, los santos, la naturaleza y así, todo en la poesía. Si eso defienden los demandantes, que regalen libros del poeta al pueblo, que convoquen a menudo a ese espacio que consideran de él para tratar sus temas, su poesía. Y para defender realmente la existencia de una casa que consideran de López Velarde, y no para defender un sitio que a ellos les gusta disfrutar.




