Teresa Gil
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Epopeyas de mi patria, Benito Juárez 1904, primera edición, podría ser un libro muy buscado este 21 de marzo, cuando se conmemora el nacimiento del Benemérito de las Américas. Ya está digitalizado. Durante un tiempo, Porrúa lo tuvo entre sus Libros Antiguos. Su autor murió el 16 de marzo de 1910 y hace décadas, ¿quien no leyó a aquel gran poeta de dos siglos que fue Juan de Dios Peza?, ¿quién no conoció al gran Garrik, a través de su poema Reir llorando, el que que lanzó al mundo versificada ya en el realismo, la metáfora de la niñez que pretende vivir como adulta, a veces en la terrible realidad. Fusiles y muñecas es un poema en el que que Peza vincula la vida de sus hijos, abandonados por su madre, a una realidad que se escapa de sus juegos. Tres de esos niños quedaron a su responsabilidad, mientras él ampliaba su obra y creaba por primera vez en México La Sociedad de autores mexicanos. Decía:
Juan y Margoth dos ángeles hermanos
que embellecen mi hogar con sus cariños,
se entretienen con juegos tan humanos
que parecen personas desde niños.
¡Oh mis hijos, no quiera la fortuna
turbar jamás vuestra inocente calma!
No dejéis esa espada y esa cuna,
cuando son de verdad ¡matan el alma!
LA BIOGRAFÍA DE JUÁREZ ESCRITA POR PEZA, YA ESTÁ DIGITALIZADA
Peza es el poeta representativo de toda una época, incluso emigrado del romanticismo, por haber sido vínculo de los grandes personajes que hoy nos maravillan, Ignacio Ramírez el Nigromante, Ignacio Manuel Altamirano de quien también escribió su biografía, Manuel Acuña, entre otros. Y saborear en esos recuerdos como si estuviéramos en España junto con él, escuchando al poeta Ramón de Campoamor al exclamar ¡Quién supiera escribir! En la biografía que escribió sobre Juárez cuyo original al parecer está en la universidad de Wisconsin, se vuelca toda la historia de aquel indio zapoteco que llegó a ser y es, uno de los grandes de nuestro país. Es una obra digitalizada desde 2011, que tiene en impresión 274 páginas con un amplio recorrido de la vida de Juárez, a quien dedica además uno de sus poemas más famosos. Aquí unos versos:
Dadle a mi voz el huracán rugiente,
el poder no domado y estruendoso
que así quiero contar de gente en gente,
las inmortales glorias de un coloso.
Si a la muerte que a todos aterra
un trono sobre el ancho firmamento
guarda a los semidioses de la tierra
Juárez, el inmortal tiene su asiento.
