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Teresa Gil
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx

Poco después del golpe a Salvador Allende, la Unión de Periodistas Democráticos (UPD), instaló en el Bosque de Chapultepec la figura en cartón de un enorme gorila con el hocico abierto. Se colocó encima un letrero que decía; “¡tápele el hocico a Pinochet”. La indignación era masiva y ahí nos tienen a muchos tirando enfurecidos enormes proyectiles en el hocico de lo que representaba al dictador asesino. Eso es lo que hizo el pueblo chileno en un ejercicio democrático inédito, al votar para que los recuerdos jurídicos expresados en la constitución del golpista, sean borrados e inicie una nueva etapa para ese gran país. Dos y van tres con el triunfo del plebiscito chileno para cambiar la constitución, después del triunfo masivo de Luis Arce en Bolivia. AMLO encabezó estos cambios con una gran votación, el 2018. La respuesta popular ha sido en los tres casos apabullante. Una respuesta adecuada a una derecha que asoma la oreja y se encamina al fascismo, como lo tenemos vislumbrado en el Zócalo con los de Frena y los que están surgiendo por el ahí; el último la semana anterior con Si por México. Los ejemplos mencionados arriba, evidencian que la hora del cambio se está dando en América Latina

SALVADOR ALLENDE EN EL CORAZÓN DE TODOS
Los miles que fuimos a recibir Salvador Allende aquel 30 de noviembre de 1972, vimos a un hombre que convocaba multitudes. Desde el aeropuerto internacional hasta el centro de la ciudad, la gente siguió los pasos del presidente chileno y la universidad de Guadalajara se desbordó por la asistencia. Había sucedido lo mismo en la embajada de Chile en la Ciudad de México. Fue el primer presidente socialista que ganaba una elección en América. El golpe contra él se estuvo organizando desde que triunfó. Yo escuché en Sonora varios meses antes, a gente del consulado de Estados Unidos, mencionar el hecho, sonriendo, como si fuera broma. Nadie lo tomaba en serio. Estaban metidos todos los poderes capitalistas y la idea se trasminaba a los que dependían de ellos. Yo recuerdo a una monja, la madre Carmen, en Roma, cuando contaba como había estado ahí y se ufanaba de lo que hizo Pinochet. El conservadurismo eclesiástico le dio su apoyo al golpismo organizado por Estados Unidos. La represión contra el pueblo, los muertos, los desaparecidos fue lo que siguió a aquella traición. La era pinochetista en una avalancha de elogios de la derecha sobre el cambio en la economía, pretendía justificar la muerte de un presidente electo democráticamente. Varios gobiernos siguieron a Pinochet, incluso alguien que se dice socialista como Michelle Bachelet ahora al servicio de la ONU, cuya extraña conducta en torno a Venezuela, genera dudas. La caída estrepitosa del dictador, los avatares que ha vivido el pueblo, hasta llegar a las grandes movilizaciones de los últimos dos años, exhiben su persistencia: borrar el pasado afrentoso y sucio, que tanto daño hizo en Chile.

HOY, VIOLETA PARRA CANTARÍA “CUANDO MIRO AL BUENO TAN LEJOS DEL MALO”
Gran literatura la chilena, con dos premios Nobel, Gabriela Mistral maestra y poeta y Pablo Neruda, poeta, escritor, diplomático y político. En su entorno giran otros grandes como José Donoso, Roberto Bolaño, Nicolás Parra, Isabel Allende, Baldomero Lillo, Antonio Skármeta, entre muchos. Donoso fue parte del boom latinoamericano y alguna vez mencionado también para el premio Nobel. Bolaño vivió largo tiempo en México y murió joven en Barcelona. Isabel vive en Estados Unidos y se alejó de la que menciona como parte de su familia, los Allende. A mi me gusta Donoso, su Coronación que llevó al cine Sergio Olhovich, la extraordinaria y breve El lugar sin límites también filmada aquí, dirigida por Arturo Ripstein y El obsceno pájaro de la noche, una de las novelas más complejas de la literatura latinoamericana. El largo recorrido de un narrador, el Mudito, Humberto Peñaloza, secretario de un poderoso, un cacique como los que aquí padecemos. El Mudito penetra en todas las oscuridades de su entorno en el que se diseccionan sectores, sobre todo. En un mundo de monstruosidades, y desviaciones que se toman como paradigmas, el autor se expresa en el narrador: nada es posible y termina con ese extraño concepto que tanto han mencionado en torno a Donoso ya que de hecho él lo recalcó como creación: el embuche; situación de cierre total del ser humano, de clausura, de obstáculo sin salida. Definición que por fortuna no han asumido los chilenos, que ahora salieron a la luz, esperanzados, en busca de un nuevo país.

 

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