Teresa Gil
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Francia se prepara de nuevo a vender nuestros tesoros ancestrales, a partir de una violación no solo internacional, sino de todos los principios de la historia. Un ejemplo en ese país, es la Gioconda, obra de Leonardo da Vinci que es la que mantiene a los franceses parisinos, reacios a regresarla a Italia el verdadero país dueño de esa singular pintura. Imagínense entonces cual será la actitud de los gobiernos vividores parisinos -incluyendo al trumpista Emmanuel Macron- ante lo que consideran menor, como son las grandes representaciones antropológicas de México que ellos venden al mejor postor. Estas están en manos de empresas como Millon, una presunta forajida de los valores de los pueblos que como ahora, se aprestan de tiempo en tiempo a vender lo que hicieron personajes milenarios. A esas empresas apoyadas por su gobierno no solo el derecho internacional y las leyes que impiden vulnerar la presencia de los valores históricos, les vale. Más cuando entre guerra y guerra, Estados Unidos destroza los valores milenarios de muchos países, que él nunca podrá tener. Lo de los indios originarios de esas tierras, en su mayor parte fue destruido.
LA GIOCONDA LA ASUMEN PROPIA, SIN TOMAR EN CUENTA EL VALOR HISTÓRICO
De acuerdo a los datos que se tienen de esa obra, Leonardo da Vinci llevó el cuadro cuando fue invitado a Francia por el rey Francisco I en 1516 y al morir, lo dejó en ese país, el que sostiene que el mentado rey lo compró. Tras la Revolución francesa de 1789, se le consideró parte de los valores del país. De acuerdo a la historia, Italia ha querido recuperar la obra porque la considera un documento histórico, pero según los datos nunca ha presentado una demanda legal. Hubo la oportunidad de quedarse con su cuadro en 1911, cuando un nacionalista como Vicenzo Perugia se robó la obra para regresarla a su país. Pero Francia la recuperó en 1913.
LA GIOCONDA SE CONSIDERA EXPOLIO Y LO ANTROPOLÓGICO TAMBIÉN
La vendimia de nuestra riqueza antropológica que se prepara a vender en Francia la empresa Millon y las que han seguido la misma vía, una de 40 piezas de hace dos meses y otras a lo largo de los años, pueden ser consideradas expolio para algunos analistas. El término significa robo, saqueo, despojo, usurpación, delitos que se convierten en uno y en el que indudablemente el gobierno francés está de acuerdo y lo permite. Habría que investigar como llegaron a manos de esas vendedoras, las preciosas piezas nuestras. En este último caso en el que están involucradas cuatro piezas, la misma Secretaria de Cultura Claudia Icaza, ha denunciado esa venta en el país europeo, las que ha dicho, son parte “de culturas ancestrales y de la historia nacional”. El Instituto Nacional de Antropología e Historia, ha rechazado igualmente, esa venta.
