fbpx LIBROS DE AYER Y HOY: Chupadores de sangre, ¿seres míticos o políticos del sistema? | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

Teresa Gil

laislaquebrillaba@yahoo.com.mx

 

El mítico chupacabras anda rondando de nuevo por aquí. A quienes nos chupan sangre en el sentido figurado  -y se evidencia en males concretos-, los tenemos a diario en la agenda política del país. Pero que de pronto aparezca un hambriento animal y se diga que succiona la sangre de animales de granja, parece que preocupa más al vulgo del campo. Según  informes de prensa, en Saltillo aparecieron varias reses muertas con heridas hechas para  provocar la extracción de su sangre. El misterio se regó y el críptido legendario apareció de nuevo. Los escándalos que se dieron con  hechos similares hace algunos años – y que los mal pensados atribuyeron a un político de aquellos tiempos-, son parte de una vieja leyenda que no es propia solo de México. Hasta en Rusia han visto chupacabras. Según Wikipedia, escritores como Sir John Franklin, ya hablaba de un  chupacabras en 1823 y la literatura en general no ha sido ajena, cuando se agotó el mito de los vampiros y había que buscar un  animal más cercano. La nueva versión de  este ser -que algunos consideraban extraterrestre-, surgió en Puerto Rico en 1995 cuando sucedió un hecho similar  al de Saltillo, pero no con  reses sino con  cabras lo que hizo idóneo el nombrecito. A los pocos días, llevado por la fantasía popular, medio mundo había visto extrañas criaturas que succionaban sangre y no faltó país de América Central y del Sur que no los hubieran detectado. Hasta en Estados Unidos apareció el fenómeno. Los aportes de estudiosos del caso fueron muy sencillos: no había tal succión de sangre, sino que alguna bestia pequeña, un oso menor como ahora se cree,  perros o coyotes hambrientos atacaban a animales de mayor tamaño que ellos, vacas por ejemplo y los mordían, pero al no poder doblegarlos los dejaban. La herida abierta expulsaba la sangre y los animales morían desangrados. Todo el misterio se reducía  -y reduce- a una mordedura.

 

UNA MORDEDURA Y CHUPAR SANGRE, IGUAL DE DESTRUCTIVAS

Las metáforas siempre nos llevan a nuestra realidad. La mordedura se llama un  relato que escribió Severiano Fernández Nicolás, que se refiere al embate que sufrió un  joven ladrón  de parte de un  perro. El autor aprovecha el relato para exhortar al cuidado urgente en caso de mordeduras, situación que está vigente en este momento en la Ciudad de México, donde se realiza una campaña de vacuna antirrábica. El tema es el pretexto además, para hablar de una larga época de cuento y novela de suspenso que han desarrollado autores españoles  en la que uno de los casos más notables es el de Manuel Vázquez Montalbán, ya fallecido. Al revisar la Antología de las Mejores Novelas Policíacas ( Ediciones Acervo, Barcelona 1978), se queda uno sorprendido del gran número de excelentes narradores, algunos con premios acumulados, que se han dedicado a este género. Esta colección, que incluye autores de otros países, consta de 15 tomos en edición española que rescata a muchos de estos autores en buenas coberturas. El propio Severiano, finalista de Planeta,  ha obtenido entre otros, el  Premio  Selecciones de Lengua Española y tiene entre su haber novelas como El desahucio, Tierra de Promisión, Las muertes útiles, etcétera. El tomo X1V trae por lo pronto la producción de 18 trabajos  todos hispanos. La mordedura es el engaño que utiliza la policía de un  pueblo para decirle a un ladrón que el perro que lo mordió estaba rabioso. Bajo esa presión y ante la urgencia de someterse a cuidado médico, el joven confiesa y entrega lo robado. Buena presión  que se le hubiera aplicado a César Duarte.

 

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