Leonardo da Vinci uno de los genios del arte de todos los tiempos

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CIUDAD DE MÉXICO, 2 de mayo (AlmomentoMX).- Leonardo di ser Piero da Vinci, más conocido como Leonardo da Vinci, fue un polímata del Renacimiento italiano. Nació el 15 de abril de 1452 en Vinci, una localidad de Florencia (Italia). Murió en Amboise (Francia) el 2 de mayo de 1519. A 500 años desde su muerte, se le sigue recordando como una figura excepcional que demostró que con pasión se puede lograr todo lo que uno se proponga

Prototipo absoluto del hombre humanista del Renacimiento, Leonardo da Vinci ejercerá de pintor, escultor, ingeniero, músico, geómetra, teórico…un visionario cuya realidad no será marco adecuado para el desarrollo completo de su capacidad, siendo quizá ese el motivo por el que su figura ha llegado a la actualidad envuelta en un halo de misterio.

A lo largo de su vida, como se ha señalado ya, su interés se centrará en materias diversas, pero será a la pintura a la que dedique sus mayores esfuerzos. A pesar de que su obra se puede considerar perteneciente a comienzos del Cinquecento, el espíritu de Leonardo es atemporal, no existiendo límites capaces de encorsetar la definición de su arte.

Sin embargo, sí es posible establecer algunas aportaciones de Leonardo da Vinci al mundo de la pintura concretadas en el valor otorgado a paisajes y atmósferas (que se constituyen en un elemento más de importancia a añadir al conjunto de la obra), la creación de la técnica del esfumato, la simetría clásica de sus composiciones, encuadradas geométricamente, además de un amor por el detalle y la veracidad responsables de la enorme importancia que concederá al conocimiento de la naturaleza y a la preparación previa a la ejecución de la pieza.

SUS ORÍGENES

Prototipo de hombre del Renacimiento, Leonardo da Vinci fue el hijo ilegítimo de Piero Fruosino di Antonio, noble y embajador de la República de Florencia, y de una joven campesina llamada Caterina di Meo Lippi.

Su madre se casó con un hombre de la localidad y tuvo cinco hijos. Su padre, por su parte, se casó hasta cuatro veces y tuvo doce hijos reconocidos. Leonardo vivió en la casa paterna en Vinci. Sin embargo, nunca fue reconocido como hijo legítimo por su padre.

La educación de Leonardo da Vinci fue, precisamente, en el municipio florentino de Vinci. Allí aprendió los conocimientos básicos de lectura, escritura y aritmética.  Sin embargo, muchos creen que Leonardo era un iletrado.

Da Vinci pronto manifestó inquietud por la naturaleza. Su curiosidad le llevó a pintar seres mitológicos inventados por él mismo, inspirados en sus observaciones. Su primer biógrafo, Giorgio Vasari, afirmó que el padre de Leonardo quedó aterrado a la vez que fascinado por uno de los dibujos que pintó el joven Leonardo.

APRENDIZ DE VERROCCHIO

Conocedor del enorme talento del joven, su padre preguntó al artista Andrea del Verrocchio si su hijo podría dedicarse a la pintura. Ante la afirmación de este, Leonardo ingresó en su taller como aprendiz en 1469.

Orfebre, herrero, escultor y pintor, Verrocchio trabajó para la familia Medici. En su taller, Leonardo aprendió desde las técnicas de dibujo y pintura hasta la base de la química, pasando por técnicas de grabado y de escultura.

Durante su etapa como aprendiz con Verrocchio no hay ninguna obra que se le atribuya a Leonardo con seguridad. Según Vasari, en esta época, da Vinci colaboró con su maestro en la pintura de Bautismo de Cristo (1472-1465). La leyenda atribuye a Leonardo los ángeles que aparecen en la obra, que contrastan con la rudeza del Bautista.

Se piensa que, durante estos años, Leonardo también aprendió las primeras nociones sobre anatomía. Fue en el taller de Antonio Pallaiuolo, que se encontraba cerca del de Verrocchio.

Después de los seis años que pasó como aprendiz, Leonardo montó su propio taller en Florencia. En esta época, pintó su primer cuadro: Virgen del clavel (1476). Tras colaborar con su maestro, aun no siendo su aprendiz, da Vinci se convirtió en pintor independiente alrededor de 1478.

LOS AÑOS EN MILÁN

En 1482, Leonardo da Vinci abandonó Florencia y se asentó en Milán. Allí, se presentó ante Ludovico Sforza, duque de Milán, que pasó a ser su mecenas. Permaneció en su corte durante 17 años como ingeniero.

En 1486 se traslada a Milán, puede que “obligado” debido a un deterioro en la relación con los Médici (Leonardo habría sido admitido en el círculo de la familia y frecuentaría el jardín-escuela de San Marcos), ciudad donde permanecerá hasta el año de 1499. Milán en aquellos años estaba bajo el gobierno de Ludovico Sforza, el cual trataba de convertir la ciudad en otra capital de la cultura similar a la florentina. Lorenzo de Médici enviará a Leonardo en misión oficial a Milán, decidiendo éste que podría ser un buen sitio para desarrollar su arte, consiguiendo entrar en un breve espacio de tiempo al servicio del duque. A este periodo pertenece su famoso cuadro Virgen de las rocas (1483; existiría una segunda versión de fecha de 1506), encargado en un principio para la iglesia de San Francisco de Milán (los contratantes decidieron finalmente no pagar el trabajo y Leonardo se quedó con la obra), así como su celebérrimo fresco La última cena, realizado para el refectorio del convento de Santa María de las Gracias (1495-1497).

En 1490, abrió una escuela en la ciudad lombarda en la que enseñaba todos sus conocimientos y compartía sus investigaciones. De este mismo año data el Hombre de Vitruvio, el famoso dibujo con el que Leonardo explicaba las proporciones ideales del cuerpo humano.

En 1494, el convento dominico de Santa Maria dalle Grazie encargó a da Vinci la pintura de un fresco en una de sus estancias. Este mural, de más de cuatro metros de largo y ocho de largo, no es otro que la famosa La última cena, que terminó en 1498, sobre la que tanto se ha especulado a lo largo de la Historia.

Un año más tarde, las tropas francesas conquistaron Milán y el poder de Ludovico Sforza cayó. Leonardo huyó de la ciudad con su amigo, el matemático y fraile franciscano Luca Pacioli.

REGRESO A FLORENCIA

La caída de Ludovico Sforza del poder propiciará la vuelta de Leonardo a Florencia, donde trabajará en la decoración de la Gran Sala del Consejo del Palacio del Gobierno de la ciudad (fresco que acabó desmoronándose después de su realización debido a un experimento fallido de Leonardo), así como en algunos retratos de miembros de la sociedad del momento. Y será precisamente un retrato realizado en esta época (1505) el que le dará fama internacional, la Gioconda o Mona Lisa, cuya identidad correspondería, según la explicación dada en su momento por Vasari, a una dama conocida como Lisa del Giocondo, aunque esto no es seguro.

Gioconda o Mona Lisa, de Leonardo da Vinci

A partir del año de 1515 Leonardo da Vinci traslada su residencia a Roma, entrando a formar parte de la plantilla de artistas al servicio del Papa, en este caso del recién nombrado León X. En Roma el artista, falto de trabajo, languidece y desespera, dedicándose a toda una serie de experimentos e investigaciones de carácter químico y anatómico, tomando por último la determinación de aceptar la invitación hecha por Francisco I y marcharse a Francia, país donde permanecerá hasta su muerte en 1519.

Tras un breve periodo en Mantua, en la casa de Isabel de Este, Leonardo da Vinci se trasladó a Venecia. Allí trabajó como ingeniero militar. Su tarea fue la de crear sistemas defensivos para proteger la ciudad de los canales de los ataques de los turcos.

 

Los artefactos que inventó no se construyeron como, por ejemplo, una especie de escafandra sumergible o barcos con doble revestimiento para resistir las embestidas. Se cree que sus invenciones no pasaron del papel por falta de tiempo y de dinero.

 

En abril de 1500, Leonardo da Vinci regresó a Florencia, donde gobernaba César Borgia. El hijo del papa Alejandro VI, le ordenó recorrer diversas ciudades italianas como ingeniero militar para ayudarle en su plan de conquistar territorios. Sin embargo, poco tiempo después, la población se sublevó contra los Borgia y Leonardo regresó a Florencia.

 

Durante estos años, da Vinci ya era conocido en Italia como un genio. Sus habilidades y su polimatía eran célebres en el país de la bota. Multitud de encargos le llegaron esos años, aunque muchas quedaron solo en bocetos, como La batalla de Anghiari.

 

No obstante, si por una obra es mundialmente famoso Leonardo da Vinci, sin duda, es por La Gioconda (1503-1507). Se cree que el retrato pertenece a Lisa Gherardini, esposa de Franceso del Giocondo. La enigmática sonrisa y la mirada de la modelo han hecho de esta pintura una de las más comentadas y estudiadas de la Historia. Además, multitud de leyendas giran a su alrededor. Actualmente se encuentra expuesta en el Museo del Louvre de París.

PRINCIPALES OBRAS DE LEONARDO DA VINCI

A pesar de la multitud de bocetos, análisis e investigaciones que Leonardo llevó a cabo en el terreno de la pintura, o quizá debido a este mismo hecho, lo cierto es que su producción en este campo no es excesiva (a lo cual habría que añadir el número de cuadros de atribución dudosa). Pocas, pero con categoría de obras maestras de la historia del arte; así podrían definirse sus pinturas, de entre las que cabría señalar tres en concreto.

La importancia que Leonardo concede al modelado, la composición y la luz escénica se puede apreciar en la Virgen de las Rocas, cuyos personajes aparecen envueltos por ese aire de misterio tan característico de la Gioconda. La gradación de la luz y el uso del difuminado posibilitan esa imprecisión en los contornos (que alejan ya el estilo de la nitidez quattrocentista previa), esa atmósfera de neblina propia del esfumato, la técnica pictórica creada por Leonardo y que puede apreciarse en otras obras, como la ya mencionada Mona Lisa (destacable es el contraste entre las zonas iluminadas y las oscuras, el empleo de un paisaje doble que influye en la percepción que el espectador obtiene de la figura, así como su enigmática sonrisa, susceptible de múltiples y diferentes visionados).

En lo que respecta a su famosa y deteriorada Última Cena, dicho fresco es destacable por el empleo de la iluminación y la composición que realiza, pero principalmente por la profundidad y diversidad de sentimientos y actitudes que Leonardo consigue registrar en cada uno de los personajes, conformando de esta manera una verdadera “galería psicológica”.

SUS ÚLTIMOS AÑOS

Alrededor del año 1506, Leonardo da Vinci se trasladó de nuevo a Milán. Durante este periodo, el genio desarrolló un especial interés en la ciencia, aunque continuó con su faceta de pintor. En estos años terminó La Virgen de las rocas.

Tras idas y venidas en territorio italiano en calidad de ingeniero militar, Leonardo da Vinci se mudó a Roma en torno a 1513. Allí desarrolló su actividad para el papa León X, miembro de la familia Médici. Sin embargo, los hombres que despuntaban en ese momento eran Rafael y Miguel Ángel.

Se cree que, debido a los pocos encargos que recibía, da Vinci se centró en sus investigaciones. Sin embargo, esa sensación de fracaso en la capital italiana no le abandonó y posiblemente le impulsara para mudarse a Francia en 1516. Muchos afirman que con él fueron dos de sus alumnos: Francesco Melzi y Salai.

El rey de Francia, Francisco I, instaló a da Vinci en el castillo de Clos-Lucé, cercano a la localidad de Amboise, donde pasó los últimos años de su vida. El 2 de mayo de 1519, tras llevar una temporada enfermo, Leonardo murió a los 67 años. Sus restos descansan en la capilla de Saint Hubert, en el castillo de Amboise.

FIGURA EXCEPCIONAL

El polímata toscano representó los ideales del Renacimiento italiano. Para muchos, Leonardo da Vinci es el paradigma de humanista.

Genio como pocos, dominó las más distinguidas artes (pintura, escultura, grabado, arquitectura) sin que ello fuera un impedimento para interesarse también por la anatomía, la ciencia y la ingeniería.

AM.MX/fm

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