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CIUDAD DE MÉXICO, 3 de agosto (AlmomentoMX).- La lista de las principales amenazas que enfrenta actualmente la humanidad, a juzgar por las percepciones recogidas en una amplia encuesta realizada en 38 países por el Pew Research Center, muestra que el escenario global ha cambiado y que, en varios casos, la actual posición del gobierno de Estados Unidos está fuera del contexto de los temores y las urgencias a escala internacional.

El citado estudio señala que las dos principales amenazas de seguridad que enfrenta el mundo son el grupo terrorista Estado Islámico (conocido en inglés como ISIS), con el 62% de las menciones, y el cambio climático global, con el 61%. Ante ellas, el gobierno de Donald Trump, por ejemplo, tiene una retórica eruptiva y que promete acción decidida en el caso de ISIS, pero ante el cambio climático ha mostrado un profundo desdén, incluso un rechazo frontal a los postulados científicos, que ha puesto a Estados Unidos a contracorriente de la lucha para proteger al medioambiente y el mundo de las próximas generaciones.

Las otras amenazas citadas son, con 51% cada una, los ciberataques provenientes de otros países (uno de los más punzantes, el emprendido por agentes rusos para interferir en las elecciones de Estados Unidos, ha sido también minimizado por Trump, pese a que está en el foco del mayor escándalo que tiene a cuestas) y las condiciones de la economía global, que aunque han mejorado en algunas regiones siguen teniendo en vilo a muchos millones de personas.

En ese sentido, si bien la economía de Estados Unidos, un componente clave en la estabilidad global, luce firme y en crecimiento, el aislacionismo y proteccionismo en materia de comercio internacional que ha enarbolado la Casa Blanca añade algunos nubarrones en ese sector, sobre todo para aquellas economías que dependen sustantivamente de sus exportaciones a los mercados estadounidenses.

La crisis de refugiados que huyen de Irak y Siria es citada como una amenaza de seguridad por el 39% de los encuestados y, curiosamente, los siguientes factores en la lista de peligros tienen que ver directamente con la actitud y acción de las principales superpotencias: el 35% ve una amenaza en el poder y la influencia de Estados Unidos y 31% en la de Rusia y en la de China.

Ciertamente, la percepción de los fenómenos o actores amenazantes varía cuando se evalúan a escala regional. Para Estados Unidos, Rusia, la mayoría de Europa Occidental, India, Indonesia, Nigeria y Australia la amenaza #1 es ISIS. En cambio, para México y la mayoría de los países latinoamericanos, Canadá, España, Suecia y varias naciones africanas, como Sudáfrica, Kenia y Tanzania, el mayor peligro es el cambio climático.

Para Venezuela y Grecia la amenaza principal proviene de las condiciones de la economía global, Turquía teme más el impacto de la influencia estadounidense, Japón a los ciberataques desde el extranjero, Corea del Sur y Vietnam a la influencia de China y Hungría al influjo de refugiados de Medio Oriente. Y aunque no es la amenaza #1 en Polonia (es ISIS), la influencia de Rusia es temida en ese país casi al mismo nivel.

La percepción de que ISIS es la mayor amenaza es más intensa en Estados Unidos y Europa que en otras regiones (en América Latina, aunque importante, no figura entre las tres más importantes) pero el cambio climático es temido en grado sustantivo en América Latina y Asia/Pacífico y muchas naciones europeas.

La fusión de los hielos polares es un indicador del calentamiento global. Una pérdida mayor de los glaciales generaría una dramática alza del nivel de los mares.

La edad también influye en las percepciones. Por ejemplo, ISIS es visto como una amenaza mayor por las personas de mayor edad (82% entre los mayores de 50 años en Estados Unidos frente al 68% entre los que tienen entre 18 y 29) y las posiciones ideológicas hacen que, en Estados Unidos y Europa, los conservadores consideren a los refugiados de Irak y Siria como una amenaza en mucho mayor grado que los liberales.

Finalmente, aunque China, amplias zonas de África y Medio Oriente no fueron encuestadas, es singular que algunas amenazas a la seguridad mundial actuales no hayan sido mencionadas en el estudio. Por ejemplo, la desestabilización que podrían desatar fuertes pandemias o, más recientemente, la amenaza nuclear de Corea del Norte.

En el primer caso, es posible que pasado el temor suscitado, por ejemplo, por la influenza H1N1 o el ébola, una pandemia no sea vista específicamente como una amenaza específica en el presente (aunque se ha comentado que un mayor calentamiento global podría incrementar el área geográfica de muchas enfermedades endémicas o localizadas, al igual que la hambruna y los desastres naturales), y, en el segundo, que el riesgo de una ataque nuclear o de una guerra vinculadas a Corea del Norte es un fenómeno acuciante solo desde hace relativamente poco, al menos a escala global (pues ha sido un peligro sustantivo y duradero en la Península Coreana y para Japón).

Así, lo que resta es medir cuál es la reacción de los gobiernos y de las comunidades ante esas amenazas. Contra ISIS en general se ha dado un firme repudio a sus acciones terroristas y las fuerzas armadas y de seguridad de multitud de países luchan y, en varios casos, se coordinan para encarar a esa amenaza. ISIS ha perdido importante territorio en meses recientes y  sus fuerzas han sido mermadas en Medio Oriente por los ataques de la coalición internacional, aunque sus células o seguidores en otros países son foco de inquietud y potenciales atentados.

En todo el mundo existen amplios movimientos sociales de concientización y acción para frenar y mitigar el cambio climático y los factores que lo catalizan.

En el esfuerzo para frenar o mitigar el cambio climático, empero, ha habido una ruptura luego de que el gobierno de Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, factor que posiblemente agudizó el temor a ese fenómeno en muchos lugares.

Con todo, a contrapelo de la Casa Blanca, la inmensa mayoría de los países firmantes de ese instrumento internacional mantienen su compromiso y, dentro mismo de Estados Unidos, autoridades estatales y locales han emprendido por sí mismos políticas de protección al medio ambiente y contra la emisión de gases que provocan el calentamiento global.

Las amenazas y la percepción ante ellas están allí, con sus vaivenes, en las diferentes naciones del orbe. Toca ahora promover y catalizar reacciones oportunas y auspiciosas para encararlas en beneficio común.

AM.MX/fm

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