CIUDAD DE MÉXICO.- Durante décadas, Hollywood fue sinónimo de poder, glamour y autoridad creativa. Los grandes estudios dictaban qué se filmaba, quién actuaba y qué historias llegaban a la gran pantalla. Pero ese modelo, tan sólido durante más de un siglo, está viviendo una transformación inesperada.
Hoy, las plataformas digitales producen más contenido que los estudios tradicionales y marcan el ritmo de lo que vemos, comentamos y compartimos. Esta cambio, que muchos llaman Hollywood digital, no es solo un movimiento tecnológico sino un cambio estructural en la industria del entretenimiento.
Lo que comenzó como una apuesta por ganar suscriptores terminó convirtiéndose en una maquinaria difícil de igualar. Por ejemplo, Netflix pasó de distribuir series licenciadas a realizar más producciones originales al año que cualquier estudio histórico. Amazon y Apple financian proyectos que antes habrían requerido años de negociación en un estudio clásico. Incluso plataformas como YouTube o TikTok se han convertido en fábricas de realities, ficciones y documentales con millones de vistas.
Esta reconfiguración tiene un origen claro: la demanda de contenido nunca había sido tan alta. Las audiencias ya no esperan estrenos anuales; quieren historias nuevas cada semana y los estudios tradicionales no pueden competir con la velocidad de las plataformas. El Hollywood digital opera con análisis de datos en tiempo real, decisiones rápidas, producciones globales y su capacidad para detectar qué quiere cada nicho.
Esto no se limita al volumen de producción de los estudios, pues las plataformas también definen cómo se consume y cómo se crea. Series de cuatro temporadas y ocho episodios reemplazan a aquellas que tenías más de seis temporadas con hasta 25 capítulos; los documentales encuentran públicos inesperados; los creadores independientes pueden vender una idea sin pasar por interminables juntas con ejecutivos en Los Ángeles. Incluso el concepto de estrella está cambiando: influencers, streamers y tiktokers encabezan los proyectos más comentados en la actualidad.
Sin embargo, la sobresaturación de estrenos genera desgaste y obliga a las plataformas a correr una carrera sin fin. La presión sobre los equipos creativos aumenta y las producciones aceleradas comprometen su calidad. Además, los escritores y actores han señalado que los modelos de pago son menos transparentes. El Hollywood digital no es solo más grande, sino también más complejo.
Pese a esto, es evidente que la industria ya cruzó un punto sin retorno. Las plataformas no solo producen más, también moldean conversaciones globales, imponen tendencias y redefinen lo que significa “triunfar” en entretenimiento.
Hollywood no desaparece, pero se transforma. Mientras los estudios tradicionales intentan recuperar su lugar, el nuevo ecosistema digital sigue creciendo, expandiéndose y reescribiendo las reglas.
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AM.Mx/kmj
