GRAN BRETAÑA.- Hace unos días, el escritor británico Irvine Welsh, autor de la saga Trainspotting -película que en 1996 Danny Boyle llevó a la gran pantalla-, aseguró que los jóvenes de hoy en día “han perdido la empatía”. ¿El motivo? Que no leen. “Los hombres jóvenes han perdido la empatía porque ya no leen novelas; las únicas que leen ficción son mujeres. ¿Cómo puede ser que no lean novelas si es la mejor forma de ponerse en la piel del otro?“, apuntó en una entrevista concedida a El País.
Más de dos siglos antes, una de las escritoras más influyentes de la literatura inglesa ya había defendido algo parecido. Jane Austen, considerada una de las grandes renovadoras de la novela moderna y autora de clásicos como Orgullo y prejuicio, Emma o Sentido y sensibilidad, convirtió las relaciones humanas, el romance y la sátira social en el centro de sus historias. Su obra, publicada a comienzos del siglo XIX, continúa siendo leída, adaptada y estudiada más de 200 años después.
Pero además de retratar con precisión las dinámicas sociales de la Inglaterra de su época, Austen también dejó varias reflexiones sobre la propia literatura y sobre el placer de leer. Una de las más célebres aparece en La abadía de Northanger, su novela debut publicada en 1818: “Quien no disfruta de una buena novela, sea hombre o mujer, debe ser terriblemente estúpido”.
La novela sigue a Catherine Morland, una joven de 17 años cuya vida discurre entre su afición por leer novelas góticas. Trasladada a Bath para introducirla en sociedad, a la casa de los Allen, unos amigos de su familia, la adolescente comenzará a acudir a fiestas y a conocer a gente nueva. A través de esa historia, la autora parodia los tópicos de la novela gótica y reflexiona sobre la imaginación, la lectura y las diferencias entre ficción y realidad.
Esta cita aparece en el capítulo 14 de la novela, donde la protagonista pasea junto a Henry Tilney y su hermana por Beechen Cliff, una colina cercana a Bath. Durante la conversación, Catherine comenta que el paisaje le recuerda al sur de Francia descrito en Los misterios de Udolpho, una de las novelas góticas más populares del siglo XVIII.
La joven admite entonces que nunca ha viajado al extranjero y que conoce esos lugares únicamente por lo que ha leído. Después, casi disculpándose, supone que Henry Tilney probablemente no lee novelas porque “no son lo suficientemente inteligentes para ti; los caballeros leen mejores libros”. Es entonces cuando este replica: “Quien no disfruta de una buena novela, sea hombre o mujer, debe ser terriblemente estúpido. He leído todas las obras de la Sra. Radcliffe, y la mayoría con gran placer. Una vez que empecé a leer Los misterios de Udolpho, no pude parar; recuerdo haberlo terminado en dos días, con los pelos de punta todo el tiempo”, afirmó.
La realidad es que 250 años después de su nacimiento, el legado de la autora sigue siendo de interés. Prueba de ello es la adaptación constante de sus novelas al cine y la televisión, con ejemplos tan conocidos como Orgullo y prejuicio, protagonizada por Keira Knightley, o la versión cinematográfica de Emma estrenada en 2020 con Anya Taylor-Joy.
AM.MX/fm
