Por José Luis Camacho López
La presidenta Claudia Sheinbaum asume que la soberanía nacional está en riesgo cuando dice que “son tiempo de definiciones y de defender la soberanía ante intereses externos”, como declaró el Día de la Marina el pasado uno de junio, al glorificar por su papel de honestidad y defensores de la patria a los secretarios de Marina y Defensa, Raymundo Pedro Morales Ángeles y Ricardo Trevilla.
“Son tiempos de definiciones, de defender la soberanía nacional frente a intereses externos, de defender a la patria frente a campañas de mentiras y de odio promovidas desde el exterior”, recalcó la presidenta en su discurso en el buque Usumacinta al destacar que “México tiene hombres y mujeres valientes, tiene instituciones patrióticas como la Marina de México y la Defensa Nacional”.
Si la soberanía mexicana está en juego eso lo sabe bien la presidenta mientras sufre el acoso del grupo más rabioso gobernante del presidente Trump, ahora que su gobierno se encuentra en serias disyuntivas. El objetivo de este grupo, entre los que destaca Marco Rubio, el secretario de Estado, es doblar a la presidenta. Que cumpla con el proceso de extradición que le reclama una Corte de Nueva York sobre el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Izunza Cázares, dos de los otros seis principales objetivos de la cacería de políticos mexicanos presuntamente involucrados con el narcotráfico. Dos como se sabe ya se entregaron de rodillas.
En los últimos días a propósito del avión exhibido por el FBI como pieza de esa cacería del Mayo Zambada en un Museo del poblado de Santa Teresa, Nuevo México, el pillo del que nunca tuvo noticia el gobierno de la 4T y los de antes del PRI y del PAN, fue secuestrado para ser juzgado en la corte estadunidense que lo reclamaba, y como se temía fuente para enarbolar la justicia del common law, basado más en oídas de testigos protegidos.
La soberanía mexicana en este escandaloso caso ha sido herida por un organismo policiaco, el más antiguo de los Estados Unidos, el FBI, Federal Buró de Investigación, creado en 1935 para combatir a las pandillas y los grupos de gánsteres apoderados de los mercados clandestinos de alcohol durante la etapa de la prohibición. Simplemente cumplió con la misión de sus Cortes de atrapar al jefe de una organización de alta delincuencia, que ningún gobierno mexicano pudo detener y juzgarlo por las leyes mexicanas.
La presidenta Sheinbaum y la Fiscal Ernestina Godoy se encuentran en el ojo del huracán por este episodio de la exhibición de ese avión del FBI que transportó al Mayo Zambada en forma clandestina a territorio estadunidense sin ser visto por las autoridades mexicanas y al piloto alias “El Jando” que se le entregó sin reserva a los Estados Unidos, otro caso para la araña.
Arguyen la Presidencia y la Fiscalía de la República graves violaciones al derecho internacional pero sobre todo a la soberanía mexicana mancillada por este hecho que transparenta lo que significa para la historia de los gobiernos estadunidenses el concepto y principio de soberanía. Altísimas autoridades mexicanas deben explicar todo este nudo gordiano del piloto que era una importantísima fuente de información.
Para la historia y los gobiernos republicanos o demócratas el concepto de soberanía solamente les corresponde determinarla a ellos, desde el punto de vista de sus enmiendas y lo que les significa su soberanía. Un ejemplo reciente para entenderla es la iniciativa anunciada por el secretario de Estado, Marco Rubio, para “desmantelar” lo que denomina “la amenaza a la soberanía de Estados Unidos por parte de la Corte Penal Internacional (CPI)”, según ultimas informaciones difundidas por varios medios.
Según Rubio esa Corte internacional que según él tenía por objeto juzgar solo los delitos más graves, acabó convirtiéndose en “algo mucho más radical y extremo, por lo que la administración Trump no permitirá que la corte amenace al personal estadunidense”.
En su conferencia mañanera la presidenta sin decirlo toca un tema espinoso que involucra a la soberanía de los Estados Unidos, aún con toda la razón de los derechos humanos que le asiste al mencionar a 17 mexicanos víctimas y sus familias de esa agrupación policiaca de tipo SS, llamada por sus siglas ICE, mientras ella reclama violaciones a la soberanía mexicana con el secuestro del Mayo Zambada.
Justamente y a propósito de los crímenes ejecutados contra trabajadores mexicanos en los Estados Unidos, el último de Armando Salgado Araujo, en Houston el 7 de julio, por la temible policía migratoria, ICE, la presidenta Sheinbaum plantea hacer una defensa común de los mexicanos agraviados y víctimas de esos excesos de crueldad por esa política de exterminio llevada a cabo por esa policía migratoria armada por Trump.
La presidenta recurre a volcar y llamar a esa solidaridad nacional con el fin de proteger los derechos humanos de los trabajadores de origen mexicano cruzando la frontera del norte del país. Una convocatoria a la solidaridad nacional que involucra en su llamado a “todos los partidos políticos, a todos, a toda la sociedad, mexicanos, a toda la sociedad, mexicanas y mexicanos, a que seamos solidarios con nuestros connacionales en Estados Unidos”.
“No creo que a nadie le parezca bien esta situación”, dijo la presidenta al plantear esa solidaridad nacional al estar en lo correcto, si existiera, de un llamado que involucra a todas las fuerzas políticas y la sociedad en general.
Entonces, insistió, “hago un llamado al Congreso de la Unión, a la Comisión Permanente, a que todos los partidos políticos, todos, sin excepción, presenten también una solicitud de información y nuestro rechazo a la violación de los derechos humanos de mexicanos en Estados Unidos. Y a todos aquellos que lo quieran hacer”.
“Porque desde mi perspectiva, no es solamente un asunto del Gobierno de México, aunque responsabilidad en demandar preservación de la vida y la protección de los derechos humanos de las y los mexicanos en todo el mundo y particularmente en Estados Unidos, sino es un asunto de todas y de todos los mexicanos”, manifestó además.
Entonces, subrayó, hago este llamado y espero que sean receptivos a que todas y todos nos manifestemos por la defensa de los mexicanos en el exterior. Excepto el rijoso PRI y el Verde ecologista por el asunto de claro nepotismo en el gobierno de herencias de San Luis Potosí ignoran su llamado.
Pero no solamente llama a la solidaridad nacional para que en Estados Unidos se protejan los derechos humanos de los mexicanos, también anunció que se interpondrán demandas penales en las fiscalías estatales y el Departamento de Justicia de Estados Unidos por las muertes de los 17 mexicanos en operativos o centros de internamiento del ICE. ¿Cómo se interpretarán estas demandas penales desde el ojo del secretario de Estado, Marco Rubio, de un gobierno a otro que busca justicia en tribunales de su país? ¿Se procesarán en Estados Unidos los presuntos autores de estos crímenes? ¿Afecta la soberanía jurisdiccional penal de los tribunales del vecino del norte estas demandas?
En esta decisión afloran profundas diferencias en el uso e interpretación del concepto de soberanía entre México y Estados Unidos. El problema, visto ya en otros sexenios de nuestros gobiernos, es que para la concepción de la soberanía desde la Constitución de los Estados Unidos es solamente lo que proviene de su pueblo, pero no de otros. We the people, “Nosotros el pueblo”, la defensa de sus relaciones y las relaciones exteriores la ejercen mediante un sistema federal que distribuye el poder entre el gobierno nacional y los estados, según dice su décima enmienda.
Su concepto de soberanía parecería similar al nuestro a la que se imprimió la Constitución de Apatzingán en 1814: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo”. En la de Estados Unidos de América de1776 alude a que “todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. Aunque la descripción más clara de la interpretación sobre la soberanía visto desde los intereses de republicanos o demócratas es la que comentó el juez James Wilson en 1793: “La Constitución de los Estados Unidos desconoce por completo del término soberanía”, citado por Hanna Arendt.
Para entenderlo mejor, la iniciativa de Marco Rubio de desconocer a la Corte Penal Internacional por ser una amenaza para su “soberanía”, lo mismo puede ocurrir en su mirada hacía México cuando se arrogan el derecho de invadir, intervenir en casos como el penoso asunto del avión del FBI que entra a México sin que nadie lo note ni lo perciba y se burle de la soberanía mexicana. ¿Por qué? Porque primero es la de ellos y el narcotráfico amenaza la soberanía de su seguridad nacional.
Ojalá prosperen las denuncias interpuestas por el gobierno de México a través de su Cancillería en juzgados estadunidenses sobre las 17 víctimas mortales de los atropellos de estas policías de tan temidas y salvajes como las del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas llamada ICE. Sin embargo, Marco Rubio lo puede ver como una intromisión a su soberanía como lo ha hecho con la Corte Penal Internacional.
En la historia de las demandas interpuestas por abusos y crímenes de policías estadunidenses contra mexicanos, es desalentadora, prevalece la impunidad. Igualmente lo es cuando cualquier órgano policiaco trasnacional estadunidense, por sus usos y costumbres, viola la soberanía mexicana.
- Agradezco mucho al buen Abelardo Martín su generosidad al abrirle espacio a La Piedra de Sísifo, pero tareas académicas me impiden por ahora continuar con esta aventura periodística.




