sábado, junio 22, 2024

LA NAVE VA: Al alimón

por Raúl Moreno Wonchee

La entrevista de los presidentes de México y Rusia en la Cumbre de la APEC en Vietnam, tuvo una gran importancia, tanta, que nuestra prensa –es un decir— prácticamente la pasó por alto. En Da Nang, ciudad emblemática de la epopeya vietnamita, Enrique Peña conversó con Vladimir Putin y encomendó al secretario de Relaciones Exteriores que fuera a Moscú a promover y cuidar con su homólogo ruso las relaciones entre los dos países que en la difícil coyuntura política mundial son objeto de asechanzas de los que buscan generar discordia entre ambos gobiernos y echar abajo su empeño común de promover la paz mundial y la cooperación para el desarrollo.  A Moscú fue Luis Videgaray a reunirse con Serguéi Lavrov con resultados promisorios. Porque además de las intenciones económicas, hay urgencias políticas. Sin referencia a la desastrosa campaña, la debacle demócrata en las presidenciales de EU fue atribuida sin prueba alguna a la injerencia informática rusa.  Los obamistas prefirieron el pretexto exculpatorio que los vincula a las fuerzas de la tensión militar, a la necesidad democrática de reformar un disfuncional sistema político que garantiza el predominio de los monopolios sobre el sufragio.  Esa fue la señal para desatar la histeria antirusa. Que el Brexit, que Francia… y en el colmo, Cataluña. Ni una alusión a la caducidad de la monarquía ni a la necesidad evidente de reformar las relaciones entre las naciones y las regiones de España. Fueron los rusos. Y ya tenían lista la siguiente: Rusia se apresta a hackear las presidenciales mexicanas… ¿a favor de quién? ¡en contra del que gane! Porque la intención era y seguirá siendo debilitar al Estado mexicano. Al alimón, Videgaray y Lavrov desmintieron la especie y desmontaron  la farsa.

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