Luis Alberto García / Morelia, Mich.
*Fue en uno de los cruentos ataques de José Inés Chávez
*Diciembre de 1917, fin de año aciago y negro en El Bajío.
*Los chavistas llegaron el 24 en la mañana a Piedra Gorda.
*Una fecha trágica y siniestramente memorable.
* Las fuerzas del general Ríos salieron de defender Degollado.
En 2017 se cumplió un centenario de que la región de La Piedad -en el El Bajío michoacano-, vivió episodios trágicos provocados por los ataques armados perpetrados por José Inés Chávez García, un revolucionario descarriado y desalmado que hizo de las suyas en esa parte de la nación.
Fue precisamente un día 28 de diciembre de 1917 cuando se registraron varios sucesos que pusieron en alerta a los piedadenses, que se organizaron en una Defensa Civil dispuesta a hacer frente a los chavistas, con tal de defender a los suyos y lo suyo.
Y es que, con anticipación, 20 de diciembre de 1917, don Vicente Pérez, que era el jefe de la Defensa Civil de Piedra Gorda, hoy Manuel Doblado, mandó avisar a La Piedad, que allí se encontraban los chavistas y que habían decidido atacarla.
Cundió el pánico y la alarma y algunos vecinos salieron a Irapuato y Guadalajara y otros simplemente se fueron a dormir a los cerros, y de acuerdo con los Apuntes Biográficos de José García del Río publicados en 1998, se sabe que el 25 por la mañana llegaron noticias de que se había visto lumbre en Degollado, Jalisco.
Después se supo que los chavistas habían decidido ir primero a Piedra Gorda, a donde llegaron el día 24 por la mañana; que los defensas civiles pudieron resistir durante el día; que las fuerzas del general Alberto Ríos que habían salido a defender Degollado, y que se habían quedado en el cerro de La Lima sin haber llegado a prestar la ayuda.
Y que los chavistas habían quemado el pueblo y reconcentrado a todos los presos en la plaza, donde tenían tocando la música y que a esos presos los colgaban de los árboles del jardín, los mecían y los esperaban con machetes y puñales para atravesarlos.
En el templo donde se encontraban encerradas las mujeres y los niños, los chavistas mataron a muchos de éstos y allí mismo empezaron a violarlas a ellas, como habían hecho en otras poblaciones, y se cuenta que algunas mujeres prefirieron arrojarse a las llamas o tirarse desde las azoteas de las casas o de las torres de los templos.
El 28 de diciembre se convocó de voz en voz a los vecinos de La Piedad a una reunión urgente en el palacio municipal, con la premisa de organizarse para tomar las armas que se llevó a cabo al día siguiente, en la que el general Enrique Ramírez les habló a los vecinos.
Era para que, de una vez, decidieran abandonar la ciudad o bien organizar su defensa, por lo que allí mismo se empezó a formar la Defensa Civil, acordándose una cuota de cien pesos para la compra de armas y parque; pero el señor don Refugio Ramos, del rancho de San Marcos, dijo que con aquella cuota no iban a hacer gran cosa.
Por el momento, don Cuco dio quinientos, y el señor don Juan López entregó fusiles y suficiente parque: en cuanto al contingente humano se juntaron más de trescientos voluntarios, los que sirvieron posteriormente de mucho, pues en varias ocasiones Chávez intentó tomar la población.
Dicen que el matón tenía ahí a su novia, la señorita Concepción Vázquez, quien fue la misma por la que Juan Rodríguez Vega había tratado de suicidarse; pero Chávez García nunca pudo tomar la plaza de La Piedad, gracias a estos hombres que la defendieron.
RETÉN RESPONSABLE
Parroquia Jacinto García
Portal Morelos Luis G. Cerda
Casas Consistoriales Ramón Hernández
Portal de la Patria Eliseo Rodríguez
Edificio del Banco Ramón Gutiérrez
Calle Matamoros, 60 José Regil
Hidalgo, 35 Nemesio Cercado
Torre de la Purísima José López
Torre de San Francisco Rosendo Rizo
Torre del Santuario Agustín Báez
Calle Morelos, 121 Enrique Alvarado
Flores, Edmundo M. «Páginas del Terruño». Editorial La Prensa. La Piedad de Cabadas, 1920.
