*En asuntos del futuro inmediato es inútil especular. Desconocemos todos los hechos, pero muy pronto y en cuanto a la relación entre Estados Unidos y México se tomarán decisiones, y se constatará lo que es verdad o fue un bulo, pero se percibe ya que habrá un ganador y una perdedora
Gregorio Ortega Molina
¿Requiere Estados Unidos de invadir México para imponer criterios para combatir al narco e imponer criterios políticos y económicos afines a sus intereses? Quienes se lo preguntan desconocen cuál y desde cuándo inició la verdadera nueva ocupación de esta nación, que no es territorial. Es mental y no ha cesado desde el inicio del TLC, culturalmente empezó con el streaming y los sistemas digitales de comunicación.
Ahí está la carta de Robert Lansing, secretario de Estado de Wilson, escrita y dejada para la memoria de nuestros políticos, desde 1920: “”Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso conduciría otra vez a la guerra. La solución necesita de más tiempo: debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto del liderazgo de Estados Unidos. México necesitará administradores competentes y con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la misma Presidencia. Y sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos, y lo harán mejor y más radicalmente que lo que nosotros mismos podríamos haberlo hecho”.
Vivimos en un país ocupado desde hace muchos años. Los hechos de la seguridad pública nacional y transfronteriza, de la economía, de la cultura, de las comunicaciones, de la actividad política legal e ilegal, lo demuestran. Desde el Salón Oval se las ingenian para imponer criterios, normas, opiniones, modos de vida y maneras de ver el mundo. En el que se administra y el del que los otros países se disputan.
Por más que conserve la cabeza fría y quiera hacer gala de la paciencia de Kalimán y hacer oídos sordos al embeleso verbal de Donald Trump, la doctora Sheinbaum Pardo carece de la unidad nacional necesaria para resistir la usura de la acción diplomática, económica y política que sobre esta nación se ejerce desde Washington. Habrá que ver qué tanto pesa la boca floja de Nicolás Maduro y el operativo de los días sábado y domingo últimos, y lo que desconocemos de las actividades secretas de Andrés Manuel López Obrador en favor de una república bolivariana.
En asuntos del futuro inmediato es inútil especular. Desconocemos todos los hechos, pero muy pronto y en cuanto a la relación entre Estados Unidos y México se tomarán decisiones, además de las ejecutadas durante el fin de semana, y se constatará lo que es verdad o fue un bulo, pero se percibe ya que habrá un ganador y una perdedora.
@OrtegaGregorio
