*Lo que encontramos en los libros de texto propuestos por Marx Arriaga es exactamente lo contrario al mandato de educar, es el sometimiento de la voluntad y la inteligencia a una propuesta en la que los líderes son los únicos que viven algo más que decorosamente, como lo muestran las imágenes de la familia Maduro, de los hijos y nietos de Castro, de la impoluta familia de Daniel Ortega. Muchos años y sacrificios le costaron a México descolonizarse mentalmente de la dictadura y lograr la independencia, como para regresar a los gobiernos de un solo hombre, dictatoriales y cruentos
Gregorio Ortega Molina
La mayoría de los jefes de familia -sobre todo aquellos cuyos hijos acuden a la escuela pública- son lamentablemente irresponsables, pues se muestran incapaces de exigir al Estado que cumpla con el canon educativo.
Olvidemos los principios básicos. Desaparecieron al llegar a los hogares la comunicación en tiempo real, los celulares y el streaming por el que se introduce en la mente de niños y jóvenes la colonización cultural. Arrasaron con el entretenimiento mexicano, con el color de nuestros usos y costumbres. Lo de hoy se llama stranger things. Olvídense de Odisea Burbujas, el Chapulín Colorado, El Chavo del Ocho y las tv novelas del canal de las estrellas.
De una u otra manera lo aprendido en las aulas mantenía el equilibrio. Historia de México, la llamada Lengua Nacional, Geografía, en educación media nos llevaron por las rutas de la imaginación de nuestros escritores y poetas, y el respeto a los símbolos nacionales.
Llegaron a suponer que imponiendo una ideología a la ajena a la de los fundadores de la nación y los creadores de la idea de patria y las instituciones de la República, nos llevarían de la mano al utópico bolivarismo latinoamericano, amparado económicamente en los fondos del narcotráfico, como lo muestra lo descubierto en Venezuela…, Bolivia, Colombia y, ahora, nuestra lacerada nación, ya sin Nemesio Oseguera Cervantes.
Andrés Manuel López Obrador supuso que esa era la manera idónea de fundar su dinastía, al estilo de la de Castro, Chávez, Maduro…, pero para constatar su error de percepción y lo desfasado de su proyecto, basta con escuchar los diálogos entre estudiantes de educación secundaria. No se trata de azoro ni de predicar moralidad, se requiere recuperar la formación cívica, la idea de historia, el respeto a uno mismo, y aspirar al futuro con dignidad y herramientas mínimas para trabajar, crear.
Lo que encontramos en los libros de texto propuestos por Marx Arriaga es exactamente lo contrario al mandato de educar, es el sometimiento de la voluntad y la inteligencia a una propuesta en la que los líderes son los únicos que viven algo más que decorosamente, como lo muestran las imágenes de la familia Maduro, de los hijos y nietos de Castro, de la impoluta familia de Daniel Ortega.
Muchos años y sacrificios le costaron a México descolonizarse mentalmente de la dictadura y lograr la independencia, como para regresar a los gobiernos de un solo hombre, dictatoriales y cruentos.
@OrtegaGregorio
