LA COSTUMBRE DEL PODER: Marcelo quiere la silla del águila

Fecha:

*Entre ellos lo importante no es lo que se dice, sino lo que se calla. Lo que realmente es necesario preservar en el secreto, es el origen del compromiso

 

Gregorio Ortega Molina

Óscar Argüelles, hombre educado y de finas maneras, tuvo a bien presentarme a Marcelo Ebrard hace 20 años, cuando ambos fuimos empleados de Ricardo Benjamín Salinas Pliego.

     La introducción fue sencilla. El señor Ebrard estaba desempleado, gustaba de estar informado y necesitaba saber si podía sostener, de manera regular y periódica, conversaciones con el jefe de información de los noticieros de TV Azteca. Se estableció una rutina sencilla, que fue breve porque abandoné mi empleo en 2001 y él se convirtió en el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal con Andrés Manuel López Obrador, a consecuencia de un error de Gabriel Regino.

     Obvio quedé sorprendido por ese súbito regreso a la tandariola del poder, aunque luego tuve oportunidad de deducir que, con toda certeza, el enlace entre Manuel Camacho y AMLO fue Marcelo Ebrard, quien desesperó y molestó porque pensó que el entonces jefe de gobierno lo reincorporaría desde su primer día, pero no fue así.

     Ebrard descargó su amargura en mis oídos, y las opiniones que le escuché acerca de su patrón, no son aptas para menores de edad. Pero el poder llama a la puerta y la disciplina y sumisión se suman a las virtudes del que es llamado a ocupar un lugar a la vera del señor… ¿de los anillos?

     Las complicidades entre el secretario de Relaciones Exteriores y su patrón, el presidente de la República, no son nuevas ni se limitan a lo estrictamente político e ideológico. Están en el proyecto de permanecer, al menos tanto como lo hizo el PRI a lo largo de sus diferentes transformaciones (PNR, PRM). Entre ellos hay una narrativa histórica, y a pesar de la desaparición de Manuel Camacho, o quizá debido a ella, esos lazos permanecen.

     Se convirtieron en personajes de su propia novela política. No se funden ni se confunden uno y otro, pero sí se complementan. Allí está, para comprenderlo, lo que dejó anotado Antonio Muñoz Molina en Como la sombra que se va: “Una novela se escribe para confesarse y para esconderse. La novela y el estado particular de ánimo en el que es preciso sumergirse para escribirla se alimentan mutuamente; una particular longitud de onda, como una música que uno oye de lejos y que intenta precisar escribiendo”.

     Ambos lo hacen, día a día. No en una libreta, sino en sus acciones y su proyecto, en sus conversaciones, en sus mensajes cifrados, en el acercamiento de Black Rock. “Hasta entonces, en todos mis borradores, la historia se había contado en tercera persona”. Ahora son ellos los protagonistas y al mismo tiempo quienes determinan el ritmo de la narración. Nunca ningún canciller ocupó tanto espacio en la política interna. Lo mismo ve asuntos de la gobernación y de la seguridad interior, que de salud y economía. ¿Durará el embeleso?

     Entre ellos lo importante no es lo que se dice, sino lo que se calla. Lo que realmente es necesario preservar en el secreto, es el origen del compromiso.

www.gregorioortega.blog                                        @OrtegaGregorio

Compartir

Popular

Artículos relacionados
Related

TAG Airlines relanza la ruta Mérida–Guatemala

TAG Airlines reactiva la ruta Mérida–Guatemala a partir de noviembre para impulsar el turismo regional multidestino.

Caniem pide a Claudia Sheinbaum acciones ante crisis de la industria editorial

El cierre de Ediciones Era debe ser una señal de alerta para toda la cadena del libro, señala la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.

Histórico: México albergará por primera vez la Copa del Mundo de Futsal Down en Yucatán

Mérida, Yucatán, albergará la IV Copa del Mundo de Futsal Down 2026 con más de 120 atletas internacionales.

Escribir con IA: menos palabras, más decisiones, por Tim O’Reilly

Chiang, sin embargo, no quedó del otro lado del debate sin derecho a réplica