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*¿Puede, la restauración del modelo político poner orden, o se requiere de una reforma del Estado para constitucionalmente ejercer el privilegio de mandar?

 

Gregorio Ortega Molina

Desaparecer por voluntad propia es un arte, implica dejar de estar para la ley y la vida civil y social, significa romper los lazos afectivos y destruir las razones que dieron aliento de vida a un nombre, una actitud, una manera de ser.

     Que desaparezcan a una persona, o 40 mil, ya es otro tema, porque al poco tiempo de ser levantado ese ser humano pudo haber sido asesinado después de innombrables sevicias, y además dejarse sus despojos desparramados en el desierto, como ocurría y ocurre con las muertas de Ciudad Juárez, o desaparecer por completo en una fosa clandestina, en un cóctel de huesos y un amasijo de carne que se pudre. Dura más tiempo la ropa con la que murieron, que esos cuerpos que son asombro, porque fueron casi perfectos al quedar creados a imagen y semejanza de la divinidad.

     Resulta que inauguran una institución de búsqueda de añoranzas, de implementación de esquemas para cerrar historias incompletas, convertir en bálsamo la incertidumbre de no saber qué ocurrió con esos 40 mil desaparecidos reconocidos por el gobierno.

     En la rifa del tigre obtuvo el premio Karla Irasema Quintana Osuna, al ser nombrada titular de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas; la secretaria de Gobernación la designó por haber obtenido la calificación más alta para el puesto, de entre una terna que completaban Leonor de Jesús Figueroa Jácome y Juan López Villanueva.

     Olga Sánchez Cordero destacó que en el proceso, iniciado el 18 de enero, se entrevistaron 11 candidatos, y los tres que obtuvieron las mejores calificaciones formaron la terna final; durante la presentación de la convocatoria hecha en enero por Alejandro Encinas, se destacó que el titular de la Comisión deberá trabajar en la consolidación del Plan Nacional de Búsqueda.

     Y es aquí donde inician las interrogantes. ¿Plan Nacional de Búsqueda de desaparecidos? Hasta el momento han sido las madres, apoyadas en otros familiares, las únicas organizadas y responsables de empeñarse, sin recursos, en dar por terminada la incertidumbre. Crear una institución y conceptuar un plan nacional, lleva implícito el reconocimiento de que el Estado de derecho está fracturado, y hay amplias zonas del territorio nacional donde la única autoridad que existe es la de la delincuencia organizada.

     ¿Puede, la restauración del modelo político poner orden, o se requiere de una reforma del Estado para ejercer constitucionalmente el privilegio de mandar? Lo que ocurre es un contrasentido, porque ¿cuántos funcionarios al mando ocupan cargos y oficinas donde ellos mismos no se encuentran, no se hayan? Habría que empezar por indicarles dónde están parados.

www.gregorioortega.blog         @OrtegaGregorio

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