LA COSTUMBRE DEL PODER: Del Oráculo de Delfos a las estadísticas III/V

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*Las estadísticas son herramienta que ha de ser contrastada con el momento histórico en que se tomaron las mediciones, para poder determinar qué y cómo se incidió en los resultados y corregir, pues de otra manera la guerra en contra de nosotros mismos será permanente, eterna, porque la culpa no es del pasado, sino de la interpretación que le damos

 

Para Gloria Maldonado y Guillermo Hurtado

Gregorio Ortega Molina

La tentación de ser como dioses es permanente. Quizá la inició Luzbel al momento de negarse a adorar al hijo de Dios revestido de humanidad. Y si he comprendido bien, se le anunció con toda una eternidad de anticipación.

     La serpiente afirma a Eva y Adán que al comer de ese fruto serían como dioses… y luego no ha cesado ese deseo de inmortalidad, incluso con referencia al pasado. Todos lo mencionan, pero sólo unos cuantos lo estudian y después lo consultan.

     La humanidad sustituyó al Oráculo de Delfos primero, a la oración después. Son las estadísticas las reinas de la prueba de que se anda bien encaminado como empresario, como líder, como gobernante, y también son las constataciones de los fracasos. Pero como la fe: se simula para engañar.

     Hoy y sin excepción, los políticos las toman como argumento central en su discurso para conquistar el poder y/o conservarlo. Interpretan los llamados datos duros bien y mal, los tuercen y retuercen, pero nunca, jamás les dan el contexto histórico, ni determinan, al menos, clima, número de habitantes, índices de violencia, desapariciones forzadas y cómo ocurrieron, para contrastar con su toma de decisiones. Creen que ir sobre camino andado, es andar sobre seguro.

     El pasado no puede ni debe ser visto como una continuidad de los éxitos logrados, o la manera de eludir los fracasos constatados, porque no hay escuelas en el arte de mandar, puesto que los momentos y las condiciones en que los gobernantes toman decisiones de vida y muerte, nunca son copias fieles y notariadas de lo ocurrido ayer, o hace un milenio.

     El pasado es referencia, contexto de cómo fuimos formados y los conocimientos que adquirimos para construir nuestro presente y alentar nuestro futuro. Imposible ser fieles a lo de ayer, porque de lo que se trata es de ser mejores en los modos de vivir y pensar, de trabajar y ser solidarios, de meter el hombro y modificar comportamientos y costumbres.

     La misma Iglesia Católica ha modificado ritos y normas… lo que también contribuyó a debilitar la educación y las humanidades, pues hoy ni a quien se le ocurra el estudio de las llamadas lenguas muertas: latín y griego, que son la puerta a una reflexión consistente con nuestra condición de seres humanos y racionales.

     Las estadísticas son herramienta que ha de ser contrastada con el momento histórico en que se tomaron las mediciones, para poder determinar qué y cómo se incidió en los resultados y corregir, pues de otra manera la guerra en contra de nosotros mismos será permanente, eterna, porque la culpa no es del pasado, sino de la interpretación que le damos.

www.gregorioortega.blog                          @OrtegaGregorio

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