LA COSTUMBRE DEL PODER: Colosio, la otra versión V/V

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*Enrique “El Negro” Martínez Leyva, concluyó su vida en un tambo, diluido, como diluida quedó la historia de los verdaderos participantes de la conjura para matar a Colosio, para que se cumpliera con los acuerdos tomados con el FMI

Gregorio Ortega Molina

¿Qué interrumpió la ejecución de Luis Donaldo Colosio? ¿Cómo se modificó el proyecto de nación y cuáles fueron los cambios iniciados con el crimen? 25 años después puede intuirse que el primer paso de AMLO al poder fue ese marzo de 1994. Una interrogante adicional: ¿por qué Ernesto Zedillo dio la espalda a la historia, y no impuso a otro sucesor comprometido con el FMI?

     Fueron muchas las horas en el Garko, pero se me hicieron pocas y breves, porque mi Demonio de Sócrates abre la almeja del conocimiento, pero es hermético en su manera de razonar.

     “Las dudas sobre Mario Aburto como el disparador, se dieron desde el inicio. Cambió el curso de la sucesión presidencial, y con el hecho se modificó el proyecto de nación y se determinó que el neoliberalismo continuaría enfermo de muerte.

     “El Negro fue trasladado a las instalaciones de la PGR por el mismo Domiro. Una llamada directa de Córdoba le ordena dejarlo ahí y entregarlo al Ministerio Público. Para Córdoba era importante estar lejos de la investigación; prefería ser investigado que investigador, ya que esto duraría mucho tiempo en aclararse, hasta que encontraran una voz valiente que fuese la bocina de los que desearon, desde el principio, aclarar el asesinato.

     “En las oficinas de la PGR los interrogatorios al Negro son obstaculizados indirectamente por un periodista y un filántropo defensor de los derechos humanos (que contribuyen con su presión a que se mantenga en secreto su identidad, y a darle legitimidad a la versión del asesino solitario). Lo dejan libre con estas palabras: Ya todo está aclarado y tú estás bien, muchacho, mis compañeros te llevarán a un lugar seguro, pues efectivamente le acabas de hacer un bien a la nación”.

     Luego la narración es errática, pero logro entender que al Negro le aseguraron la libertad; como primer paso le dijeron que debía permanecer oculto en la casa de Santiago Meza López, a quien después la opinión pública conocería como El Pozolero.

     Hemos de suponer, entonces, que Enrique El Negro Martínez Leyva, concluyó su vida en un tambo, diluido, como diluida quedó la historia de los verdaderos participantes de la conjura para matar a Colosio, para que se cumpliera con los acuerdos tomados con el FMI.

     Lector, a usted corresponde discernir si lo leído durante estos cinco días es fantasía política, tomadura de pelo, o aproximación a la realidad.

www.gregorioortega.blog     @OrtegaGregorio

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