martes, febrero 25, 2025

ISEGORÍA: ¿Se podrá ganar finalmente?

Sergio Gómez Montero*

Contaminarán el agua, con sus babas

todo aquello que florecía

será piedra gastada, quemado hueso

G. Impaglione: “Argentina”

 

Las elecciones, se celebren donde se celebren, tienen siempre, por lo común, resultados inciertos. Lo suyo es la duda. Hasta el final, su resultado se llega a conocer; en el transcurso todo tipo de fraude es posible, porque no existe autoridad que lo evite y por eso a ellas las corroe, siempre, la incertidumbre. De allí, entonces, la escasa validez de ellas. Nadie, de ninguna manera, puede tener certeza (ni absoluta ni relativa) de sus resultados, mientras las elecciones no se efectúen como parte de una democracia directa. Elegir con certeza no es un problema de formas, es pues un problema de democracia (del pueblo, por el pueblo, para el pueblo). De allí que hoy, en México, el problema es saber si existe o no posibilidades de elegir democráticamente.

¿Qué opinan los candidatos al respecto?

Por ley, no, pues el régimen republicano que nos cobija se basa en la democracia representativa que a su vez da cobijo al capitalismo que desde muchos años atrás da origen a la miseria, a la injusticia, a la corrupción que nos domina. Carentes, pues de democracia directa, las elecciones entre nosotros sólo son el dedo en la boca con el cual el régimen nos engaña a la hora de elegir a los gobernantes que nos explotan y siguen engañando. De ahí entonces el carácter triple de las votaciones de este año. Por un lado, Marichuy y quienes la apoyamos, quienes tratamos que vía la democracia directa se defiendan con efectividad los derechos del pueblo; derechos que nos han sido confiscados durante muchos años y aún no hemos podido reivindicar. Otra corriente paralela a la anterior se cobija, ella sí, en lo electoral por tercera ocasión (en las dos anteriores le hicieron fraude) y lucha con Morena en que hoy sí, con la cobertura de la mayoría de los votantes, se alcance el triunfo electoral y todos los fraudes implementados por el Estado se diluyan. Finalmente la tercera corriente (PRI y PAN) también se ampara en lo electoral, y no sólo en ello, sino en lo que, desde 1921 le ha funcionado cada vez que, desde entonces, ha habido elecciones: el fraude, que ha sido cínico y brutal particularmente desde 18 años atrás, sin que nadie (la ley y la mayoría de la población) lo hayamos podido evitar.

¿Este año se podrá resolver el dilema fraude vs elecciones legales? Es, sin duda, una pregunta difícil de contestar. La fuerza alcanzada por AMLO es hasta hoy impresionante y al menos sí tiene a su favor algo indudable –la mayoría del poder legislativo y el gobierno de la CDMX– que no garantiza mucho. Pero ir más allá de eso sigue siendo el gran reto hasta hoy, pues muchos son sus enemigos cubiertos y encubiertos –CISEN, Gobernación, intelectuales orgánicos, empresarios diversos, etc.– dispuestos a cometer fraudes de múltiples maneras para que AMLO no triunfe. Lo saben bien Morena y AMLO. Lo sabemos también los seguidores de esta fórmula. Sabemos también que hay que luchar. ¿Será suficiente?

*Profesor jubilado

gomeboka@yahoo.com.mx

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