viernes, febrero 23, 2024

ISEGORÍA: Nuevos haceres, nuevas situaciones

Sergio Gómez Montero*
Es ir echando en ella
Lo que hubo de maleza y viejas lágrimas,
Lo que fue grito al caminar, lo que fue sangre
E. Rpmero< “Con la mano tendida”

Tomar medidas de gobierno es, antes que nada, tomar medidas de orden, de saber qué hacer y qué no hacer con la vida pública, con la finalidad de que aquellos sectores de la población que votaron por mí y mi partido, en un sistema electoral más o menos ecuánime, se vean favorecidos o al menos no afectados negativamente. Quehacer, pues, que implica dificultades múltiples llevarlo a cabo requiere de una gran habilidad y de una gran inteligencia pues ella es, desde tiempo atrás, una de las tareas más dificultosas que, desde sus orígenes, convocó a sus filas a todo tipo de expertos y hombres con carisma, lo que nunca ha sido suficiente, hasta hoy, para evitar los conflictos, pues gobernar, en la vía de los hechos, se insiste, implica un favoritismo relativo.

La kakistocracia más de una vez se ha vuelto gobierno, como hoy en algún país centroaericano.

¿Por qué? Porque existe entre los humanos la tendencia, precisamente, de actuar en grupos cuyos intereses son diversos e irreconciliables y por ende difíciles de conjuntar; por ello, también, gobernar es diferir, buscar intereses diferentes: no se puede, nunca, mientras existan clases sociales. Gobernar igual para todos, una lección cuya sencillez no entienden hoy los integrantes de COPARMEX, quienes, necios, creen que sus intereses son similares a los de los pobladores del Valle de Mexicali para quienes, el recurso del agua, les es sustantivo y para ellos una riqueza natural que se defiende a toda costa, como ellos, hoy, la están defendiendo. ¿Por qué entonces regalársela a Constellion Brands? ¿Por qué Gustavo de Hoyos Walter, el jerarca de la COPARMEX lucha así en contra de sus paisanos?

Desde luego, lo que hoy sucede en el país no es tan sencillo. Muchas son las cosas que van de por medio, como, por ejemplo, el cómo resolver en el corto plazo la aguda crisis de descomposición por la cual está atravesando el sistema capitalista por los remesones que ha causado la pandemia del Covid-19, de los cuales el sistema a nivel mundial aún no adivina cómo superarlos, pues sus organismos mundiales de vanguardia (FMI, Banco Mundial, OCDE) están desconcertados y no atinan, como en crisis anteriores, a imponer “salvamentos” destinados a volver más ricos a los que ya eran insultantemente ricos, a lo cual hoy en México su gobierno se opuso y con recursos propios, acumulados gracias al ahorro interno, evitó así un salvamento que hubiera vuelto, otra vez, más pobres a los pobres y más ricos a los ricos, lo que está haciendo bramar, virtualmente, a quienes hoy tienen la ingrata tarea de defender los sucios intereses de las cúpulas empresariales y que no dudan, una y otra vez, en golpear a un gobierno empeñado en defender los intereses, precisamente, de los más desposeídos de la sociedad.

No hay nada sobre lo cual dudar. Hay quienes no creen en el gobierno de López Obrador, por razones que para ellos se justifican plenamente. Pero habemos otros quienes estamos empeñados en que ese gobierno salga adelante para que así las mayorías de la población no sufran ya más carencias.

Mientras así se siga gobernando, el país seguirá divido, entre una “pobrecía” que se defiende a toda costa y los ricos que nunca dejarán de atacar.
*Profesor jubilado de la UPN
gomeboka@yahoo.com.mx

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