viernes, julio 19, 2024

ISEGORÍA: Las malas artes

Sergio Gómez Montero*
Cuando el olor de la derrota del bloque opositor (Fuerza y Corazón por México/PRI, PAN, PRD) se esparce por todos los rincones de la República (territorio), con la misma intensidad con que esa derrota se percibe se han intensificado, estos días finales de campaña, las malas artes conque lucha electoralmente ese bloque opositor: se expande la guerra sucia, en el INE se crean falsas presiones, se propicia la violencia, se solidifican las alianzas con la ultraderecha extranjera, se intercambian masivamente credenciales de elector por despensas, se distribuyen masivamente tarjetas rosa, en los estados donde gobierna la oposición se han montado todo un conjunto de aparatos de fraude para asegurar el triunfo de esa oposición y, sobre todo, la Corte analiza noche y día el cómo intentar anular (ilegalmente) las elecciones, su última y fraudulenta carta para así dar la pelea. A toda costa se trabaja en contra de la voluntad popular.
Pero, sin duda, van a fracasar.
Sí, por una razón simple y sencilla: el pueblo rechaza abiertamente a quienes apenas hace seis años mandó al bote de la basura porque ya no los aguantaba luego de 36 años de haber sufrido los estragos de un neoliberalismo salvaje y depredador. Sería un exceso de masoquismo pensar que de nuevo se quiere sufrir la explotación y degradación que hoy la oposición mantiene como propuesta de gobierno (ya lo anunciaron: privatizar el Metro y subir el pasaje, extender al infinito y más allá el fraude inmobiliario de la Delegación Benito Juárez, implementar en todo el país un “sistema de seguridad” como el de Guanajuato y todo un conjunto de medidas de tal naturaleza). ¿Alguien querrá votar por esas propuestas de gobierno?
Desde acá, desde los portales mediáticos (ya no las páginas de los periódicos) donde uno escribe sólo le queda a uno luchar por la verdad, por esa que nos marca con absoluta claridad que hoy las elecciones tienen un sentido claro y preciso: la votación se va a inclinar mayoritariamente por Morena en todas las casilla de votación del país, porque hay conciencia plena por parte de quienes vamos a votar de que es necesario y conveniente seguir construyendo el segundo piso de los cambios sociales que se comenzaron a levantar con el actual sexenio y que es necesario mantener el paso para que esos cambios continúen. A todos conviene.
Habría que poner el énfasis en el “todos” de la oración última, que va a ser la garantía del respeto que se le va a dar al proceso electoral (en particular al resultado de las urnas), pues ese “todos” engloba no sólo a la mayoría de la población sino también, en particular, a los dueños de los sectores productivos del país (empresarios nacionales y extranjeros, mineras, bancos, terratenientes) cuyas ganancias, en el sexenio, han sido crecientes y quieren, por tanto, que el régimen actual se mantenga. Esa estabilidad les conviene.
¿Podrá entonces, la oposición, con sus malas artes, enfrentar a “toda” la población del país?
*Profesor jubilado de la UPN/Ensenada

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