martes, abril 23, 2024

ISEGORÍA: Jornadas a todo galope

Sergio Gómez Montero*

Llenos de falsas palabras como andamos,
entre ofertas y eslógans y ritmos traicioneros,

por amor a mi fe y a la vida que viene

M. P. Micharvegas: “Canto la poesía de mis compañeros”

 

Metidos entre los cúmulos de falsas palabras que particularmente por estos días se vierten, se vuelve complicado entre la cantidad de discursos que se escuchan, saber con precisión qué sirve y qué no, y por lo tanto, mientras se pueda no queda sino seguir cabalgando por los caminos del sur en donde lo mismo uno se encuentra con las  declaraciones infundadas de Meade en contra de la ciudadana Nestora Salgado, que con el sospechosismo que se dispara por parte del INE ahora, cuando nuevamente la verificación electrónica de los procesos electorales queda a cargo de una compañía de Carlos Slim, cuyo CEO (algo así como director general) es Hidelbrando Zavala, quien, cuando Calderón, manipuló los algoritmos para que finalmente esa elección fuera favorable por un poco más de medio punto al michoacano afecto al alcohol y al uso de las fuerzas militares (léanse los reportajes que Sin embargo está publicando).

En ese nadar contracorriente en aguas negras que es hoy indagar sobre quienes compiten por la presidencia del país este año, uno, a estas alturas del partido, le falta aire, pues la guerra sucia saca a flote cantidades múltiples de detritus que a uno lo ahogan y le impiden respirar un poco de aire puro. Así, aquellas piezas de retórica que escribían los jilgueros de nuestros ya viejos tiempos quedaron atrás y no queda sino la ironía del Riqui Riquín Canallín como sustituto de aquella elocuencia que lo mismo refería a San Anselmo (“Puesto que creemos que Dios es la verdad y decimos que la verdad existe en otras muchas cosas, quisiera saber si siempre que se profiere una verdad, debemos confesar que ella es Dios”) que a Pascal (“Una vez que se ha descubierto el secreto es imposible no verlo. Léase el Antiguo Testamento visto así, y véase si los sacrificios eran verdaderos, si el parentesco de Abraham era la verdadera causa de la amistad con Dios…”) y de allí se desprendía toda una serie de premisas que, hiladas, trababan una tesis llena de solidez sobre la razón del liberalismo como razón de ser del buen gobierno que debía prevalecer particularmente en el siglo XIX y que también fue doctrina y razón de ser de los gobiernos que se identificaban con la Revolución en el siglo XX.

Desde luego, todo eso está hoy olvidado y quienes hoy aspiran a gobernar la sociedad y a los cargos públicos correspondientes seguramente (¿verdad Gregorio Ortega Molina?) no son capaces de leer un libro tan aleccionador como Una novela criminal de Jorge Volpi, un verdadero golpe bajo al sistema de justicia en México, o no ven series de tv tan apasionantes e ilustrativas como El ministerio del tiempo o Los Vikingos. Pero no, hoy en la guerra sucia en que está convertida la política más vale cerrar los ojos, no escuchar y taparse la nariz.

Triste, realmente, la política nacional.

*Profesor jubilado

gomeboka @yahoo.com.mx

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