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CIUDAD DE MÉXICO, 29 de noviembre (SemMéxico/Al Momento Noticias).- Alma Gómez Caballero sostuvo que en México se ha invisibilizado a las víctimas de la violencia machista y que la violencia producida por la injerencia del narcotráfico ha incrementado la violencia contra las mujeres.

Se refirió a los 100 mil muertos y de  20 mil desaparecidos, hombres y mujeres, cuyas familias están en un estado de orfandad.

equidadEn entrevista con SemMéxico,  luego de presentar el libro “La Lucha, la historia de Lucha Castro y los Derechos Humanos en México”, editado por Resistencia, el primero de la Colección Front Line Defenders, Alma Gómez afirmó que pese a todo, la violencia no se detiene, es un continuo que deja a un numeroso grupo de población en la invisibilidad.

Coordinadora Administrativa del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, que fundó junto con Lucha Castro, aseguró que cada día hay más leyes, existen protocolos para atender la violencia, México ha sido recomendado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero la violencia contra las mujeres aumenta.

Una violencia que no solo tiene que ver con ser mujer sino también con las condiciones de desigualdad social y económica en México, donde cada día es más difícil resolver sus necesidades básicas y esa, sostiene tajante, es la primera violencia en la que vive mucha gente.

Refirió que aunque es específica la violencia contra las mujeres, esta se ha recrudecido a partir del sexenio del anterior gobernante mexicano, Felipe Calderón Hinojosa (2006 y 2012). Fue él, dice, quien le declaró la guerra al narcotráfico, con el saldo antes descrito hasta ahora.

Eso es lo que conocemos, lo que tenemos a la vista. Pero detrás de las 100 mil personas muertas y las 20 mil desaparecidas hay otras víctimas, generalmente mujeres, niñas y niños, porque ya sabemos que nueve de cada 10 de esas personas asesinadas o desaparecidas eran jefes de familia.

Entonces estamos ante más de 100 mil mujeres que se quedaron solas con sus hijos, muchas veces ellos eran el proveedor, y también de unos 200 mil niños y niñas que hoy viven en la orfandad.

Muchas de esas mujeres están hoy buscando respuestas, quieren saber dónde están sus parejas, buscan asesinos sin nombre ni rostro, otras viven amenazadas, otras tantas han tenido que salir con todo y familia de los lugares donde vivían, una lucha sin tregua que realizan a costa de su propia seguridad. A otras de estas víctimas, el miedo las atemoriza, están paralizadas, no han hecho nada, pero viven una condición emocional, económica y social sumamente difícil.

Todo eso, todas esas historias de mujeres, están invisibles ante el resto de la población, no hay organización civil ni institución que las vea y haga que las veamos.

Alma Gómez indicó que si revisamos el trabajo de las organizaciones que se dedican a ver el asunto de la inseguridad en México, veremos que unos monitorean robos, secuestros, homicidios, feminicidios, delitos patrimoniales, pero nadie ve lo que está pasando con esas familias, la violencia que viven.

Aunado a ello, afirmó, la violencia familiar se ha disparado, porque, hoy más que nunca, en México hay más armas en los hogares; hay más violencia sexual porque es una realidad que los grupos armados entren a las comunidades, secuestren a las mujeres y después las tiren, aunque a veces las maten.

Tenemos un aterrador tráfico de personas con fines de explotación sexual o esclavitud laboral y en todo esto las grandes perdedoras somos las mujeres, reitera.

Aseveró que en general la situación del país es difícil, no lo digo yo, agregó, lo dicen los expertos, los organismos internacionales, como el hecho concreto de que existe un fenómeno de feminización de la pobreza, otra vez, recalca, las mujeres las grandes perdedoras.

Gómez, quien nació en una familia de izquierda y ha sido parte de muchos movimientos sociales a lo largo de su vida, apuntó que en el recuento del Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, el Estado mexicano no ha cumplido con su obligación de proteger y garantizar la vida sin violencia para las mujeres.

El caso Chihuahua

Para mostrar su dicho explióa el caso de Chihuahua y señala que en 1993, cuando Esther Chávez, empezó a documentar los asesinatos de mujeres, ocurría uno de estos lamentables hechos cada 15 días.

Pero fue el 2010, el año más violento del gobierno de Calderón cuando en Chihuahua el repunte alcanzó a una mujer asesinada cada 13 horas.

Este año 2015, el promedio de asesinadas es de una cada tres días. Al final, hoy hay más violencia, más asesinatos de mujeres, dice preocupada.

Quien fuera la primera diputada local en el Congreso de la entidad ubicada al norte de México en 1998, aceptó que en México hay dos tipos de personas, unas que viven esa condición de violencia y desigualdad, muchas veces invisibles y anónimas, y otras personas que están enajenadas con la televisión, los noticiarios que informan de manera sesgada y que únicamente toman consciencia de lo que pasa cuando la violencia les toca la puerta.

La idea que transmiten los grandes medios es que si matan a la gente es porque eran parte de la delincuencia, si violan a una mujer es porque andaba (con la falda) rabona, porque tenía muchos novios o porque salía de noche. Esa gente piensa entonces que nada les puede pasar porque ellos ni son delincuentes, ni salen de noche, ni andan de locas, ni se visten rabonas, pero está pasando aún con esa gente.

Por otro lado, de esa violencia “invisible” no toda la gente se da cuenta, porque la gente está preocupada, luchando por sobrevivir, para ganarse el pan, ya tienen muchos problemas como para ponerse a ver que le está pasando a los otros, a las otras.

Sin embargo, afirmó en su andar por el país ha encontrado que cada vez son mas las y los defensores de los derechos humanos “y donde te pares encontrarás que hay rebeldía”.

AMN.MX/dsc

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