fbpx Investigaciones en el reformatorio Arthur Dozier de Marianna, sin presupuesto | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

Dr. Erin Kimmerle exhumes a grave at the Boot Hill cemetery at the now closed Arthur G. Dozier School for Boys in MariannaTAMPA, FLORIDA, 10 de agosto (Al Momento Noticias).- La investigación no ha sido fácil, pero autoridades como la fiscal general de Florida, Pamela Jo Bondi, han conseguido que se destine un presupuesto para las excavaciones y pruebas de ADN. Por el momento este dinero alcanza para trabajar hasta este mes.

Un equipo de antropólogos forenses cavó durante tres meses en los predios del reformatorio, Arthur Dozier de Marianna, cuyo cementerio tenía oficialmente 31 cuerpos enterrados: los de 29 estudiantes y dos empleados. Pero ya hallaron restos de 55 cadáveres y creen que si siguen excavando encontrará otros tantos.

Ante la falta de prisiones, el “colegio” era en realidad un campo de trabajo donde sometían a castigos físicos, confinamiento, palizas y segregación racial a chicos de seis a 18 años de edad.

El reformatorio, que estaba a cargo del Departamento de Justicia Juvenil de Florida, recibía chicos acusados de delitos o con problemas de conducta y también a otros por ausentismo escolar o simplemente huérfanos provenientes de 22 condados de ese estado, de Georgia y de Carolina del Sur.

Fue la primera institución de ese tipo en Estados Unidos y le cambiaron el nombre tres veces, la primera en 1914 luego de comprobar, en seis investigaciones legislativas, que los chicos sufrían castigos brutales, eran mal alimentados y los alojaban en condiciones paupérrimas.

reformatorio 05En tiempos de apartheid, la peor parte la soportaban los chicos negros, que debían trabajar en cultivos de madera, algodón y hortalizas de la escuela y además los cedían como mano de obra en granjas del pueblo. El nombre que tuvo el reformatorio hasta su cierre, en junio de 2011, fue impuesto en honor de uno de sus ex directores.

“Había chicos allí que ni siquiera tenían edad para cometer un delito”, señaló un artículo publicado por El País.

Una de las primeras acciones legales contra el Estado la planteó Glen Varnadoe para recuperar los restos de su tío Thomas, que murió de neumonía a los 13 años, el 26 de octubre de 1934, cuatro semanas después de ser internado en ese reformatorio acusado de “violación maliciosa” de la propiedad.

Según el artículo de El País, Thomas Varnadoe y su hermano Hubert -padre de Glen- entraron a jugar con una máquina de escribir que la dueña de la casa vecina tenía en un cobertizo. Por vergüenza, Hubert nunca habló de lo ocurrido, pero su hijo consideró “difícil de creer que alguien pueda enfermarse de neumonía entre septiembre y octubre en el clima del sur de Florida”.

La mayoría de las muertes registradas en el reformatorio fueron atribuidas a neumonías, inmersión, un incendio, accidentes y homicidios nunca aclarados y, hasta su cierre, había solo 31 tumbas, identificadas con cruces blancas de metal.

Tras décadas de denuncias, el Departamento de Cumplimiento de la Ley de Florida (Fdle) cruzó datos, recabó testimonios y estimó que podía haber más de 80 niños desaparecidos y enterrados en las 560 hectáreas que abarca la institución. El Fdle encargó al Laboratorio de Antropología Forense de la Universidad de South Florida una investigación más profunda que comenzó en el cementerio, ubicado en el área reservada para los estudiantes negros, donde el radar de prospección indicaba que podría haber entre 40 y 50 cuerpos enterrados. Pero los expertos estiman que si siguen buscando llegarán al centenar.

Se sabe que al menos 98 niños murieron en la escuela entre 1914 y 1973. Tanto así que el año pasado un profesor de la escuela encontró 19 tumbas que no se habían descubierto, llegando a más de 50 en el predio.

reformatorio 03Familiares de niños muertos en la escuela han presionado para que este caso se investigue. Apoyando esta causa ha aparecido el senador de Florida, Bill Nelson. “Cuando hay humo es porque hay fuego” dice Nelson, llamando al estado de Florida a no vender los 566 hectáreas correspondientes al terreno de la escuela para que se pueda hacer un trabajo forense y antropológico -que lo haría la Universidad del Sur de Florida- con el objetivo de que cada cuerpo que sea encontrado sea exhumado, identificado y devuelto a la familia de donde vinieron.

La versión oficial de las muertes de los cerca de 100 niños de esta escuela es que murieron en accidentes, como incendios, ahogos, o simplemente por muerte natural. Para Erin Kimmerle, la jefa del equipo que pretende trabajar en los terrenos, la respuesta es otra, y pone el ejemplo de Billy Jackson, uno de los niños que según los documentos murió por una falla al riñón, pero que según unos reportes de dos semanas antes de su muerte, fue golpeado y luego ingresado a un hospital. “Es sentido común” y afirma que murió por los golpes.

Desde que comenzaron las excavaciones en la escuela Arthur Dozier, en septiembre de 2013, los analistas del Laboratorio de Antropología Forense de la Universidad de South Florida han recabado más de una decena de muestras de ADN entre las familias que aún buscan rastros de sus parientes muertos o desaparecidos en Marianna. Aún resta determinar si alguna ellas coincide con las muestras que se logren extraer de las 42 osamentas que faltan por analizar.

A partir de uno de los cráneos mejor conservados los investigadores lograron reconstruir, en julio pasado, el rostro de un niño negro, de entre 10 y 12 años de edad, a quien aún no logran identificar. “No sabemos quién es, no sabemos nada él”, dice Christian Wells, uno de los 50 antropólogos que trabajan en el caso de Dozier y que seguirán cavando en los patios de la escuela hasta el otoño, en busca de más información.

AMN.MX/fm

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