Reacción rápida de Finamex Análisis Económico
Por Víctor Gómez Ayala, economista en Jefe de Finamex, Casa de Bolsa, y fundador de Daat Analytics
El más reciente Informe Trimestral de Inflación del Banco de México replantea el panorama de política monetaria para 2026–27 en torno a dos mensajes centrales: la convergencia de la inflación tomará más tiempo de lo previamente anticipado y el espacio para normalizar la postura monetaria seguirá siendo condicional a la forma en que la economía absorba los ajustes en precios relativos actualmente en curso.
Para 2026, Banxico ahora prevé un crecimiento del PIB de 1.6%, seguido de 2.0% en 2027 (desde 1.1% y 2.0% previamente). De manera relevante, el propio banco central subraya que la mejora respecto a 2025 responde principalmente a efectos base, más que a un fortalecimiento sustantivo de los fundamentos macroeconómicos.
Se espera que la inversión permanezca débil al menos durante la primera mitad de 2026, limitada por la incertidumbre en torno a la relación comercial con Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC. Si bien el consumo y las exportaciones continuarían apoyando la actividad, Banxico estima que la brecha del producto se mantendrá en terreno negativo a lo largo del horizonte de pronóstico, reforzando un entorno desinflacionario desde el lado de la demanda.
En materia de inflación, el informe marca un ajuste claro en el calendario de convergencia. La inflación general ahora se proyecta convergiendo a la meta de 3% en el segundo trimestre de 2027, una revisión al alza frente al informe previo y en línea con las proyecciones más recientes del último comunicado de política monetaria. La inflación subyacente sigue una trayectoria similar, reflejando la persistencia en los precios de los servicios y la incorporación de choques fiscales —en particular, los ajustes al IEPS y a los aranceles— que postergan la convergencia.
No obstante, Banxico enfatiza que dichos choques se anticipan como ajustes ordenados y de una sola vez en precios relativos, y no como presiones inflacionarias generalizadas o auto-inflingidas. En este sentido, la inflación en el margen se proyecta normalizándose gradualmente a lo largo de 2026, con dinámicas trimestrales desestacionalizadas regresando a niveles cercanos a la meta mucho antes de que lo haga la inflación anual.
Desde la óptica de política monetaria, el informe refuerza la lógica detrás de la pausa reciente, sin cerrar la puerta a recortes adicionales. Banxico subraya que las decisiones en 2026 estarán guiadas por la evolución de las expectativas de inflación, la evidencia sobre posibles efectos de segundo orden y el comportamiento de la inflación en el margen, más que por reacciones mecánicas a fluctuaciones de corto plazo. La combinación de holgura económica persistente, apreciación cambiaria y expectativas de inflación de largo plazo bien ancladas sugiere que las condiciones siguen siendo congruentes con una eventual normalización, aunque a un ritmo más lento y claramente dependiente de los datos.
En conjunto, el informe apunta a que 2026 será un año de reevaluación cuidadosa, más que de movimientos abruptos en la postura monetaria. El proceso desinflacionario permanece vigente, pero la convergencia requerirá paciencia. Para 2027, las proyecciones de Banxico asumen implícitamente que, una vez disipados los choques en precios relativos y manteniéndose ancladas las expectativas, la política monetaria podrá transitar hacia niveles más convencionales.
El mensaje es claro: las condiciones permiten un recorte en la decisión de marzo, lo que refuerza nuestra visión de recortes continuos de 25 puntos base en las tres reuniones siguientes, llevando la tasa de referencia a 6.25% en junio.
Te podría interesar:
La inflación quincenal en México mostró un dato mixto en la primera mitad de febrero
