Ciudad de México.- Los viajes asociados a reuniones, congresos y programas de incentivos atraviesan una transición hacia viajes con propósito. A medida que cambian las dinámicas de trabajo y las expectativas de los asistentes, la industria global de Reuniones, Incentivos, Congresos y Exposiciones (MICE) enfrenta el reto de ofrecer algo más que logística y agendas cerradas. Hoy, su valor se mide por la experiencia, la conexión con el destino y el impacto que generan en las comunidades que los reciben.
La economía de la experiencia impulsa el crecimiento estratégico de los eventos
De acuerdo con el reciente IBTM World Trends Report 2026, compartido por RX México, la industria de eventos ha dejado de ser una simple cuestión de logística para convertirse en un motor financiero de alto impacto. Se proyecta que la economía de la experiencia alcance un valor de 2.1 billones de dólares hacia 2032, lo que demuestra un crecimiento sostenido a nivel global.
Esta transformación tiene una correlación directa con el éxito empresarial: las compañías que han decidido priorizar las experiencias por encima de los productos registran un incremento promedio del 15% en sus ingresos. Este dato refuerza el papel de los viajes de incentivos y reuniones como herramientas estratégicas de negocio que van más allá del simple networking.

Destinos emergentes y ciudades secundarias ganan terreno en la industria global
El reporte elaborado por RX Global revela una descentralización de los eventos masivos, otorgando un nuevo protagonismo a ciudades secundarias y nuevas geografías. Regiones como América Latina, Asia, Medio Oriente y Oceanía están ganando terreno gracias a su conectividad y propuestas culturales diferenciadas que resultan atractivas para los organizadores de eventos.
Dentro de este panorama, países como Colombia, Islandia y Vietnam se han posicionado como favoritos para viajes de incentivos de menor escala, mientras que Japón y Corea del Sur dominan en el sector de grupos tecnológicos. En el continente europeo, destinos como Valencia, Oporto y Cracovia destacan por ofrecer un equilibrio competitivo entre riqueza cultural, conectividad y costos operativos.
El viajero seminómada y el auge del bleisure transforman el sector
El perfil de quien asiste a un congreso ha evolucionado radicalmente, dando paso al concepto de visitante seminómada. Este nuevo perfil combina sus compromisos profesionales con actividades de ocio, una tendencia conocida como bleisure (business + leisure), lo que fomenta estancias más largas y un mayor derrame económico en los destinos anfitriones.
La relevancia de este cambio es tal que la satisfacción del asistente se ha consolidado como la métrica de éxito definitiva para el 93.5% de los eventos corporativos. Hoy en día, los participantes no solo buscan contenido técnico, sino experiencias culturales, gastronómicas y sociales que incluyan recorridos urbanos o visitas a mercados locales, integrando el destino de forma orgánica en la agenda profesional.

Tecnología y sostenibilidad se consolidan como los nuevos estándares operativos
La innovación digital ya no es una opción, sino un requisito básico en la planeación de eventos. Actualmente, el 41% de los profesionales del sector ya utiliza inteligencia artificial, principalmente para tareas críticas como la planeación logística, generación de contenido y análisis de datos. Este avance tecnológico se suma a la seguridad y la conectividad como pilares de cualquier encuentro exitoso.
Finalmente, el IBTM World Trends Report 2026 concluye que el éxito de la industria MICE ya no depende exclusivamente de la escala de los eventos. El valor real ahora reside en la capacidad de “generar valor real para asistentes, destinos y comunidades”, consolidando a este sector como un eje estratégico para el desarrollo social y económico a nivel mundial.
AM.MX/CV
