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FRANCISCO RODRÍGUEZ

El régimen ya pasó a la historia con su consigna central: el prevaricato, que es un delito que comete una autoridad, juez u otro servidor público cuando dicta una resolución arbitraria en un asunto administrativo o judicial a sabiendas de que dicha resolución es injusta y contraria a la ley. Todos los días del dizque ejercicio fue su peor bandera y por ella se le recordará en los anales de la ignominia. El uso del poder para la complacencia, la corrupción y la molicie. El desatino, el favorecimiento de intereses contra el pueblo al que juró defender por encima de todo.

Prevaricar, dictar resoluciones arbitrarias en todos los poderes, usando la ventaja del mando. Aprovechar los cargos públicos para tergiversar la justicia, para traicionar los mandatos, para adoptar resoluciones que se llevan entre las patas a todos los demás. Ese fue el sello distintivo de la ya acabada Corta Transformación.

Por su boca murió el pez. Practicó el prevaricato hasta el cansancio, hasta que tomó carta de presentación ante México y ante el mundo. El jueguito de cazar brujas fiscales cautivas, delincuentes menores, abogados cacharpos de poderosos y de mercachifles, policías corruptos, ministros de justicia estafadores…

… adversarios opositores a la ambición desmedida, gobernadores abusivos, pretextos pueriles para la reelección en el mando bajo el pretexto de estabilidad y gobernabilidades que resultaron grandes engañifas, consiguió fincar en poco tiempo un régimen corroído hasta la médula que fracasó en todos los frentes.

El gobiernito se dio vuelo recortando los programas esenciales

Alentar Gardes du Corps chairas de cuerpo para deslegitimar las justas demandas de las víctimas del sistema, postergó la aplicación de la justicia para permutarla por la impunidad, perdiendo la oportunidad única de hacer camino, de remontar el fracaso de ocho sexenios perdidos en la bruma de la ineficiencia y el derroche.

En vez de justicia, los grandes delincuentes recibieron el cheque en blanco del presupuesto, a través del Fondo Nacional de Infraestructura para seguir haciendo de las suyas y continuar perpetuamente exonerados. Al mismo tiempo, irse con todo contra quienes promovían el empleo y contra deudores menores, a quienes señalaron como delincuentes organizados.

El gobiernito se dio vuelo recortando los programas esenciales para la producción agropecuaria, las inversiones productivas, el abasto alimentario, los precios de garantía, los mecanismos de distribución de productos básicos, todo para engordar las bolsas de los apetitos electorales a costillas de personas que en muchos casos no recibieron los apoyos, por las mermas de rigor.

Y pese a los dichos, se convirtió en una gran cueva de corrupción

Por ello, a los pocos meses de iniciado el infame sexenio empezaron a escasear las medicinas, las vacunas, el dinero en circulación, el empleo, la recaudación, las reivindicaciones esenciales de seguridad y de bienestar público. Los operadores del desastre fueron escondidos a piedra y lodo por las instituciones anticorrupción y del Poder Judicial.

Se convirtió el gobiernito de marras en una gran cueva de corrupción, en un callejón sin salida que apuntó siempre a una crisis fantasmal en el terreno de la salud y del hambre. Asignaturas pendientes que con los fundamentos del mandato expuesto, ya no tendrán solución.

Argumentando proteger la estabilidad del país se llegó al lugar sin límites de la incompetencia, la abulia y la destrucción del sistema. Pocos apuestan a que se podrá regresar en décadas a donde nos encontrábamos antes de entrar en este pandemónium.

Suicida, AMLO devastó el “No robar, no mentir y no traicionar”

Se protegieron las frivolidades y los delitos de los gobernadores amigos, de los chicos friendly Cuitláhuac, Cuauhtémoc, Adán Augusto, Rutilio, Bonilla y de los empresarios neoliberales que aprovecharon las fragilidades técnicas y administrativas para llevarse nuevamente el gato al agua.

La justicia en prevaricato fue burlada con enorme facilidad por los gangsters saqueadores de esta Nación que siguen en la absoluta seguridad de que la riqueza petrolera sólo es asunto que le pertenece a ellos. La justicia fue echada al cajón de la basura. La Corta Transformación jamás supo qué era, o con qué se comía.

Bajo la estulta expresión del Caudillo a propósito de la pregunta ¿por qué no van sobre los grandes delincuentes?, el tartufo marcó los límites del gobiernito y de su supina ignorancia: “No. Porque sería tanto como desestabilizar al país”. Un absoluto desconocimiento de táctica y de estrategia política. El desprecio absoluto a la razón.

“Yo sería el primero en votar si me preguntaran la posibilidad de enjuiciar a los ex presidentes”, afirmó, contradiciendo una de sus banderas fundamentales de campaña. No robar, no mentir y no traicionar, los pilares de la campaña, fueron arrastrados en este mar demagógico. El prevaricato, por encima de todo.

Los intelectuales orgánicos de la 4T resultaron ser un gran fiasco

Faltó, sobre todo dentro del círculo interno, que alguien le dijera al gesticulador, al hombrecillo, que por ahí no se iba a ninguna parte, excepto a repetir el guion de los entreguistas bufos, timadores, frívolos, neoliberales, anticomunistas y corruptos.

Que por andarse tapando con la misma cobija, resultaría no sólo igual, sino peor que sus antecesores, lo que ocurrió. Y por lo visto, parece que hasta aquí llegamos. Ya no hay camino, ni ruta crítica, ni señales de recapacitar. Sólo seguir del tingo al tango, apelando a la conmiseración popular, a la bendición de los chairos.

Al cobijo de los intelectuales orgánicos, los fatuos ideólogos de la Corta Transformación: John Ackerman, Epigmenio Ibarra, Gerardo Fernández Noroña, Federico Arreola, Alfonso Romo, Mario Delgado, Olga Sánchez Dávila, y un puñado de sujetos menores que le hacen al Tancredo en este juego de desgracias. Los sepultureros de la Nación, quién lo iba a decir. Para eso nos gustaban.

Todos los que a cambio de morralla dejaron ir el camión del oficio, de la alteza de miras, del sentido de Estado, de la idea de México, por favorecer, practicar, encubrir y soportar el prevaricato en los tres poderes de la Unión, en los tres niveles de gobierno.

Ya se acabó el regimencito prevaricador. Perjudicó a la Patria

En el fondo, todos salieron perjudicados por el gran error del Caudillo: liberar al Chapito Ovidio Guzmán, uno de los episodios más vergonzosos de cualquier anécdota gubernamental. El que dio al traste con la confianza y con la creencia en la seriedad del Paladín de la Corta Transformación.

La insolencia del crimen organizado llegó a extremos de burla a las instituciones, a ser el mejor ejemplo del prevaricato rampante, del vacío de Estado, de la confirmación absoluta de la complicidad y del encubrimiento a través del uso del poder.‎ El reinado de Su Majestad, La Maleta.

El prevaricato rampante favoreció a todos ellos y perjudicó a la patria, esperanzada casi en el último tren que podía tomar.

Se viene la época de recoger las varas, de repensar el país, de votar sólo en favor de nosotros mismos. De desterrar para siempre el prevaricato, la bandera esencial del regimencito que ya se acabó.
¿No cree usted?

Índice Flamígero: La de ayer fue una “mañanera” tutti frutti. El presidente pidió a los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial que le ayuden a cobrar 50 mil millones de pesos que contribuyentes le adeudan al SAT. También amenazó con proceder penalmente en contra de aquellos que no cumplan con sus obligaciones fiscales. Acusó que las grandes empresas están despidiendo a trabajadores debido a la crisis por la emergencia sanitaria, por lo que llamó a empresarios a seguir colaborando y rectificar. Exhibió al PAN y al PRD por su falta de solidaridad. “Ya Morena reintegró la mitad de sus prerrogativas, para que nos entendamos mejor, como siempre nada más se piensa en la llamada clase política y no se piensa en el pueblo. Prerrogativas es presupuesto (…). Ya Morena entregó la mitad de su presupuesto para que sea utilizado en la emergencia sanitaria, 785 millones”, dijo. Y pese a la emergencia sanitaria por el Covid-19, el Gobierno federal decidió mantener la rifa de la Lotería Nacional con motivo del avión presidencial. El Presidente sostuvo que es necesario realizar el sorteo, ya que el objetivo es recaudar recursos para poder equipar los hospitales del sector salud. Finalmente, y para no variar, volvió al tema de los medios de comunicación impresos. Les reclamó por la información que publican. Dijo que los conservadores se volvieron especialistas en Covid-19. “Hay politiquería porque recuerden el movimiento feminista, cómo se volvieron de la noche a la mañana feministas los conservadores y luego con esta epidemia se volvieron especialistas y ahí están, siguen todavía, imagínense que nos vaya mal, toco madera, me hinco pero una situación como la de Guayaquil, ya me los imagino a todos estos con equipos especiales, gorras y con micrófono ahí, haciendo entrevistas a enfermos. Vean los periódicos, nunca habían estado los periódicos, El Universal se volvió opositor, ni en los tiempos del maestro Palavicini cuando se fundó estaba tan opositor y así todos, para qué les cuento del Reforma, ya están de veras, muy enojados, contrariados, ojalá y se vayan serenando, el pasiflorín (sic) es bueno, el té de flor de tila”.

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