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FRANCISCO RODRÍGUEZ

Cada día que pasa se confirma que para el presente régimen la suprema razón de Estado es la del rencor y la venganza. Todo el aparato, todo el gobierno, todo el tiempo, al servicio de esos bajos instintos. A todo adversario una auditoría, una investigación financiera, una amenaza por delincuencia organizada, un despido injustificado. Gritan “¡al ladrón!, ¡al ladrón!”, sin saber que ellos mismos se incriminan.

Tratan a un país sufrido, con la peor crisis de este siglo causada por los poderosos del Cartel de Tepetitán, como se fuera un rancho globero. Como si las instituciones fueran de burdel‎, como si nadie fuera merecedor de su respeto. Y es que así son ellos, siempre lo han sido, y creen que todos los demás somos iguales.

Ahora están metiendo el acelerador a fondo, a todo lo que da, para acabar de judicializar la política, o mínimo convertirla en una barandilla de Ministerio Público a velocidad turbo. Cumplir todas las amenazas que le han proferido a los adversarios, enseñarles de una vez por todas que los que parten y comparten son ellos.

Escogieron el camino más sinuoso, el más empedrado, el más tardado para proveer de carne a las fieras, para que los asuntos rindan todos los frutos informativos, para tener anonada a la población, mientras llevan a cabo sus tortuosidades,‎ mientras acomodan los sucesos a la medida del año electoral.

Piensan que con aprehender a Peña Nieto, asunto resuelto

Y al fin, Lozoya se compadece. Le han ofrecido un papel protagónico como verdugo estelar en ese patíbulo de carpa gacha que tratará de aprehender a Enrique Peña Nieto al filo del inicio de la elección. Usted y yo lo habíamos platicado hace un año: que esa era la carta fuerte de los cuatreros cuatroteros para brincar la vara del sufragio ciudadano.

Odebrecht como la daga mortal de la política. Agronitrogenados, como la balanza de la ley. Cochupos y entrambuliques, en lugar de política, sagacidad, talento y estrategia. Los moches toman el lugar del veredicto, llegó el momento en que también se cuide la flamante fruncionaria que finge como florero en la Secretaría de Gobernación.

Siguen manejando al país como si la opinión pública hubiera pagado el boleto únicamente para ver cómo caía el de Atracomulco, para saber hasta dónde llegaba la sed de venganza del “caudillo” y que una vez que lo llevara ante la justicia, iba a votar por su falta de ideas y de programas de gobierno. Piensan que todo lo demás no importa.

La solución de las necesidades puede esperar otro sexenio, después de que se reelija. El hambre puede ser pospuesta. Lo importante es el espectáculo, es el músculo del “caudillo”, confirmar que se cumpla la palabra de los instigadores de petate, los tonton macoute de Morena.

Piensan que con aprehender a Peña Nieto, asunto resuelto. Ya todo será miel sobre hojuelas. Que les va a alcanzar para ganar por mayoría absoluta la elección y continuar el aquelarre, ofreciendo otro tipo de shows más mediáticos al respetable. Quien sabe, a lo mejor el listado de expropiaciones a los empresarios que quisieron quebrar.‎ Un decálogo sobre qué haremos con los ricos…

También intentan apagar los focos de insurrección cívica

En este panorama de las vendettas, Ayotzinapa es clave también. Porque, usted sabe, los enemigos ya no son los que cometieron el crimen de Estado para proteger el sistema narco, sino los nuevos enemigos, ésos del Cartel Jalisco Nueva Generación, cuyas coartadas oficiales involucran a Enrique Alfaro. Varios pájaros con una piedra. El Mochomo cae para declarar a modo contra los adversarios de Occidente.

Así piensan que acaban con el BOA, inventado también para estos fines de venganza premeditada, demasiado veneno en una cabeza atormentada por su propia incapacidad. Como usted ve, no es justicia, es política electoral, todos están dedicados a ella, todo el presupuesto, todos los golpes fantasiosos, toda la política interna, toda la diplomacia.

Se trata también de apagar el otro foco de la “insurrección cívica”, Guanajuato. El show de la aprehensión de la mamá y de la familia de El Marro, acarreando una banda de paleteros, debe servir, según Tepetitán, para involucrar con la mafia al gobernador panista y a su fiscal local. Los cuatreros cuatroteros no tienen límite ni medida.

Responden a la Corta que acaba con las fantasías de la comandanta Nahle, desfondando la plantilla de la Comisión Reguladora de Energía, acusándolos de estar de lado de las empresas de energías limpias. Lo mismo amagan al INE, criticándolo por caro, para que aflojen la voluntad y acepten los resultados que al “caudillo” –en papel de garante de la “limpieza” de los comicios— le cuadren… y de aquí a la eternidad.

No han podido asestar un golpe efectivo a los huachicoleros

La política de Estado, aquella propuesta en campaña para que los plebiscitos juzgaran a los expresidentes se tornó en venganza de cantina. Va contra el más débil, Peña Nieto, y contra el bravucón del prostíbulo, Calderón. A los demás no les llega. Aunque tampoco podrá contra el de Atracomulco, pues el pacto de inmunidad que lo cobija protege a los grandotes de la empresa y lavadores del Cartel de Sinaloa.

Si cae uno, descobija a todos los demás. Así es que fin de la historia. Cuando en enero inicie la farsa del proceso a Lozoya, la elección deberá empezar a transcurrir completita, para que la opinión pública se desencante del resultado, pero hasta después de haber votado por Morena.

La verdad es que los equipos de investigación judicial y los aparatos de seguridad están destrozados, quedaron tan encuerados que, imagínese, todas las policías, la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina Armada no han podido asestar un solo palo a los artesanos huachicoleros. Ya se dará cuenta cómo anda lo demás.

Frente a la crisis del siglo y no hay para cuando reponerse

Se dan cuenta que la falta de insumos y medicamentos en los hospitales públicos ponen en riesgo la salud tanto como López-Gatell y lo que hacen es acelerar las adjudicaciones sin concurso en manos de la ONU. Ni así, el destrozo de Raquel Buenrostro en las compras consolidadas dejó huella. No hay para cuándo reponerse.

Ni en el abasto de medicinas, ni en el abasto de alimentos, ni en el de la justicia, ni en el del presupuesto, ni en nada que usted y yo podamos imaginarnos.

Estamos frente a la crisis del siglo, y todavía nos tratan como si estuviéramos queriendo divertirnos en el congal. No se vale.
¿No cree usted?

Índice Flamígero: El mes de julio cerró con un bulo. Por las redes sociales se divulgó desde muy temprano, el anterior viernes, que Enrique Peña Nieto estaba detenido en España. Todo surgió, aparentemente, de una entrevista que el especialista internacional Eduardo Buscaglia concedió, el mediodía del jueves, al colega Julio Hernández. “NUNCA –así, con mayúsculas– declaré que EPN esté detenido ‘bajo custodia’ por la policía de #España- SÍ declaré que me informaron que a solicitud del gob de #Mexico, EPN tiene 2 policías que cuidan de su seguridad en espacios públicos- Esto sí es LEGAL- Frecuentemente expresidentes piden protección”, aclaró Buscaglia en su cuenta de Twitter, luego de que la falsa especie corriera por redacciones y medios sociales. Vigente, pues, el pacto de impunidad AMLO – EPN, ¿o no?

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