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FRANCISCO RODRÍGUEZ

Las últimas palabras han sido emitidas desde el puesto de control, desde la cabina del piloto fantasma: ¡Abróchense los cinturones, agachen la cabeza… y sálvese quien pueda!‎ Son las órdenes desde la conciencia de un condenado, de alguien que sabe que sus días o meses están contados, absolutamente reducidos por la corrupción, la inepcia y la ignorancia.
Sí, porque ésta es la región inhóspita donde la pobreza se reduce sin crecimiento económico, la corrupción se acaba con discursos, la violencia y las masacres desaparecen por arte de magia con sólo liberar a los delincuentes, la salud se logra sin medicinas y la reelección se consigue repartiendo a troche y moche el presupuesto. Ni más ni menos.
Desde hoy en adelante, ni abrazos ni besos… ¿y entonces, cómo se va a luchar contra la delincuencia generalizada?, pregunta la azorada población en memes de las redes sociales. Si prohíbe el “¡fuchi caca!”, entonces sí estaremos perdidos. Sólo eso faltaría, después de que la Corta Transformación, responsable en gran medida del que puede ser el azote de la pandemia en México, hoy quiere aprovechar la viada para prohibir la manifestación del próximo día 8 de marzo…
… amordazar las protestas, reprimir a las víctimas del feminicidio y del narcotráfico y seguir gozando del aplazamiento, cancelar las marchas para blindar a base del miedo inducido sus zonas de confort y de manipulación despiadada. La población no está en crisis, está encabronada. La psicosis es de Palacio Nacional. ‎Saben que sus días están contados.
Pemex y la Guardia Nacional son ya el Waterloo del Caudillo
Un gobiernito arrinconado por su propio miedo, porque sabe de sobra que ha fracasado en todas las líneas, en todos los programas, en todos los intentos de santería yoruba, y que nadie se chupa el dedo. Basta ver la estrepitosa quiebra de Pemex, los billones perdidos en una aventura sin justificación, presumiendo rescatar una industria que lo que necesita no es dinero, sino arrojo y voluntad para encarcelar a los grandes traidores.
Para colmo, basta ver las flotillas de camionetas último modelo, ciertamente miles, compradas al moche de rigor, para una Guardia Nacional al servicio de Trump, pero que aquí en el rancho grande todavía nadie sabe para qué otra cosa sirve, sino para el escarnio y la mofa de los habitantes.
Pemex y la Guardia Nacional, los dos rubros mágicos que el Caudillo ordenó se privilegiaran sobre todos los demás en el presupuesto, junto con los programas sociales, han sido el Waterloo del Caudillo, a quien le importa un pito la política económica y todos sus pescaditos.
Lo que de verdad le urge: que el Covid-19 nos azote sin piedad
Se ha convertido el habitante de Palacio Nacional en un sujeto de caricatura, de cartones infantiles televisivos del exterior desarrollado, a quien lo único que le importa en la vida es la eternidad en el poder, a través de su personita o de sus favoritos del corte de Claudia Sheinbaum, aunque jure de nuevo que lo den por muerto, como lo hizo durante tantos insufribles años.
Lo que de verdad le urge al de Tepetitán, Tabasco, es que el Covid-19 azote sin piedad a México. Será la excusa perfecta para el cero crecimiento, la inflación galopante, la devaluación en puerta, el fracaso total de los programas sociales y el aquelarre administrativo que ha dimanado desde Palacio Nacional. Ya nos dirá que el bichito chino no lo dejó hacer la Corta Transformación.
¿Los 25 millones de beneficiarios garantizan su reelección?
Seamos serios, de una vez por todas. ¿De verdad hay alguien que crea en México, fuera del círculo íntimo del que ya pareciera ser un dictadorzuelo bolivariano, que las elecciones se ganan repartiendo dinero a programas sociales sin fondo y sin beneficiarios que con un monto de 25 millones de vulnerables –beneficiados, les dicen– logre la reelección del Caudillo?
Hay ciertos comentócratas que se han ido con la finta. Están convencidos de que esa bolsa alcanza para lograr el objetivo. Incluso, Porfirio Muñoz Ledo, un buen analista del sistema político mexicano desde hace añales, cree que esa plataforma de 25 millones es el voto duro para que la Corta se mantenga en el poder tres sexenios más.
¡Dios nos agarre confesados!‎ Muchos analistas de foros televisivos dan su brazo a torcer y expresan cariacontecidos que esto así ya no tiene remedio. Imagínese usted: 25 millones de beneficiarios, jalando el voto de sus familias de cinco elementos mínimo, arrojan un total de mínimo otro tanto, cincuenta millones de personas a favor del manirroto Caudillo.
Manirroto con el dinero ajeno. Porque a todo mundo trata de convencer que las becas y los apoyos vienen sólo de él, ni del gobiernito ni de nadie más. Actúa a nombre propio, con sombrero ajeno.
Ni son 25 millones, ni los beneficiarios reciben los apoyos
La comentocracia se da por vencida. Dicen sus integrantes que contra esa avalancha electoral no se puede. Son chicos de escuelas ricas, dentro y fuera del país, aprendieron política de maestros de escritorio que no conocen la realidad mexicana, ni la experiencia invaluable de la calle. Los números para ellos son frías estadísticas, guarismos irrebatibles.
Malas noticias para la Corta Transformación. Ni son 25 millones, ni los beneficiarios reciben los apoyos en su gran mayoría, ni las elecciones se ganan de ese modo. Durante cuatro sexenios mexicanos, desde Zedillo hasta Peña Nieto, los programas sociales funcionaron mejor, y todos sabemos que hubo dos cambios de partido en el poder.
Porque nadie puede negar que los programas emblemáticos de ese neoliberalismo apasionado fueron fallidos. Prospera y los apoyos al campo funcionaron mejor que los de ahora, concebidos y aplicados al capricho de un solo individuo, enajenado con sus mentiras. Y en Prospera al menos, había 26 millones de beneficiarios efectivos… y ni así pudieron garantizar la permanencia de los mandarines de turno.
Hasta aquí llegó la 4T. Lo que sigue, si acaso, es el velorio
La única y terca realidad es que el tabasqueño incómodo está en tres bolas, dos strikes. Que estamos en el noveno inning, y que el bat que trae no tiene duende. Y en las gradas, el público le chifla y le grita de todo. Ya queremos todos que nos regresen las entradas.
Que tres sexenios ni que ocho cuartos. Hasta aquí llegó la Corta Transformación. Lo que sigue es si acaso el velorio. La gente quiere hasta cambiar de muerto.
Y esos 25 millones de beneficiarios, que se los crea Juan Pestañas. La gente ya no se chupa el dedo. Añadiremos datos a este asunto. Costoso y demencial hasta la pared de enfrente. Fruto de una mente enfebrecida por el poder prestado.
¿No cree usted?
Índice Flamígero: La ahora controvertida agencia gubernamental de noticias Notimex difundió el fin de semana que el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a llamar a los tabasqueños a aprovechar los programas sociales y legar un mejor futuro a las nuevas generaciones. “Me hago cargo nada más hasta el 2024, por eso hay que aprovechar, no perder la oportunidad, si tienen ahora el empleo permanente para que cultiven sus tierras aprovechen para sembrar, para que se puedan plantar árboles frutales y maderables, no perdamos la oportunidad”, pidió el mandatario a sus paisanos.

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