Incertidumbre en Ucrania por estrategia hacia Moscú

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Luis Alberto García / Moscú

*Petró Poroshenko no pudo convencer al electorado.

*Demasiadas y buenas razones para votar por Volómir Zelenski.

*Nuevo gobierno en una de los países más pobres de Europa.

*Lo peor que podría pasar, estar en manos de otro oligarca.

*El partido ganador se llama “Servidor del Pueblo”.

*Romper la presencia de la oligarquía en el gobierno.

El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, tras depositar su voto en Kiev el domingo 21 de abril, expuso inseguro con ese acto, que no había convencido al electorado de uno de los países más pobres de Europa, donde el salario medio es de unos 300 dólares mensuales y millones de personas han salido al extranjero en busca de mejores oportunidades.

En 2018, los trabajadores en el extranjero enviaron a su país casi 13.000 millones de dólares en 2018, según el Banco Mundial; el 11% del PIB del país, con un exiguo elemento en su favor, que es la guerra en el Este, que llevó a Ira Garkusha a votar por Poroshenko.

Originaria de Donetsk cuenta que todavía tiene allí a gran parte de su familia a la que no puede ver: “Necesitamos un presidente, uno de verdad, y ese es Poroshenko”, comentó tras entregar a su hijo, de tres años, la papeleta para que el niño la depositase en la urna.

También le preocupan los vínculos de Volómir Zelenski con el oligarca constructor Kholomoiski, que vive autoexiliado en Israel tras dejar un escándalo bancario en Ucrania; pero estos no preocupan en absoluto a Vladislav, que ha votado en el mismo centro electoral que Zelenski, una academia naval en un barrio de estética comunista cera del río Dnieper.

Este constructor ha apoyado al cómico: “Es mejor tener esperanza en algo nuevo. Lo peor que podría pasar es que estemos en manos de otro oligarca, como ahora. Merece la pena arriesgarse”, aseguraba el millonario al referirse a Poroshenko.

Los analistas afirman que Zelenski encontró apoyos en muchos grupos sociales: jóvenes, adultos mayores, hombres y mujeres; hablantes de ucraniano y de ruso, y que contó con un electorado mucho más variado que el de Poroshenko.

Los sondeos a pie de urna mostraron que solo en el oeste, feudo de Poroshenko, los porcentajes estaban cercanos a Zelenski; sin embargo, su programa electoral fue indefinido y el actor no dio explicaciones de lo que pretende hacer con el gobierno.

Eso fue algo que, sin embargo, pareció haberle dado puntos, y no prometer demasiadas cosas concretas, dejando que los ciudadanos llenaran esos huecos en blanco con sus propias expectativas.

“No soy un político, sino una persona que ha venido a romper el sistema”, clamó el cómico Volodímir Zelenski, y así, con su carismático empaque, sus millones de seguidores en Instagram y una sonrisa casi imperturbable, el actor, logró romper una tendencia: la presencia de la oligarquía en el gobierno.

Zelenski es el primer presidente ucraniano que no perteneció en su juventud al Komsomol, las juventudes comunistas de la antigua Unión Soviética, y uno de los pocos en todo el espacio post-soviético, en un país como Ucrania, que pasa además a ser el primer país —excepto Israel—en tener un primer ministro y un presidente judíos.

Aunque en el caso de Zelenski, su religión u orígenes religiosos han estado casi fuera de toda discusión, algo relevante en un país en el que se ha detectado el auge de la extrema derecha en los últimos años, como ocurre en Hungría, Italia, Austria y Francia.

El actor, que también se licenció en Derecho antes de abrir su propia productora con un grupo de amigos, debe decidir ahora si lanza su partido ‘Servidor del Pueblo’ —llamado igual que la serie de televisión que le ha encumbrado— a las elecciones parlamentarias de octubre de 2019.

Serán comicios que ya ha dicho que desea adelantar para “renovar” la élite gobernante, debido a que el Parlamento está ahora controlado por el partido de Petró Poroshenko, y lo mejor es que las encuestas muestran que “Servidor del Pueblo” tendría apoyos, pese a que los ciudadanos todavía no conocen quién lo forma.

Zelenski cuenta con un equipo de confianza y tecnócratas que, cumpliendo una promesa ante las críticas de que no concede entrevistas, presentó tres días antes de las elecciones, haciéndolo por televisión con un toque mediático espectacular, como toda su campaña.

Las dudas más importantes son ahora qué estrategia va a seguir con el presidente ruso, Vladímir Putin; pero Zelenski ha dicho que mantendrá el rumbo pro-occidental de Ucrania, y también ha prometido negociar con Rusia para resolver el conflicto en el Este sin dar ningún detalle.

Y eso, su relación con la vecina Rusia, que lleva años haciendo un gran esfuerzo por mantener su influencia en Ucrania y en toda Europa del Este, abre una etapa de incertidumbre en Ucrania y en toda Europa.

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