CIUDAD DE MÉXICO.- La Inteligencia Artificial (IA) dio un paso inédito en el ámbito médico tras la puesta en marcha de un programa piloto en Utah que permite a un sistema automatizado renovar recetas sin intervención directa de personal humano. La medida marca un cambio relevante en la relación entre tecnología, salud y regulación, al eliminar una restricción histórica sobre el uso clínico de la IA.
El esquema opera bajo parámetros específicos y se enfoca únicamente en pacientes con diagnósticos previos. Las autoridades estatales avalaron el modelo como una alternativa para mejorar el acceso a servicios médicos, reducir tiempos de espera y disminuir costos, sin modificar los criterios médicos ya establecidos.
¿Cómo funciona el sistema automatizado?
El programa se apoya en un software desarrollado por la empresa Doctronic, el cual analiza información clínica previamente registrada y autoriza el resurtido de medicamentos destinados al tratamiento de enfermedades crónicas. El catálogo inicial incluye hasta 190 fármacos, todos considerados de bajo riesgo y con historial clínico documentado.
El sistema excluye medicamentos sensibles, como opioides o tratamientos asociados al trastorno por déficit de atención, lo que limita su alcance a casos estables y controlados. Además, el proceso se ofrece a un costo aproximado de cuatro dólares por consulta, una cifra significativamente menor frente a servicios tradicionales.
Las evaluaciones se realizan mediante cuestionarios estructurados y algoritmos de decisión que replican protocolos médicos ya validados. De esta forma, la IA no diagnostica nuevos padecimientos, sino que actúa sobre información existente y previamente confirmada por profesionales de la salud.
Un modelo legal sin precedentes
Uno de los elementos más novedosos del programa radica en la responsabilidad legal. Al no intervenir un médico humano, la cobertura ante posibles errores recae directamente sobre el software, el cual cuenta con su propia póliza de negligencia médica. Este enfoque traslada la carga jurídica del personal sanitario al proveedor tecnológico y a su aseguradora.
La empresa responsable afirma que el sistema alcanza una precisión del 99.2 por ciento, cifra que respalda su implementación inicial. No obstante, el margen restante mantiene abierto el debate sobre los riesgos aceptables cuando la atención médica se automatiza.
¿Acceso ampliado o riesgo calculado?
Especialistas coinciden en que la iniciativa representa una balanza compleja entre eficiencia y seguridad. Desde una perspectiva favorable, la IA reduce barreras económicas, agiliza trámites y libera tiempo del personal médico para casos de mayor complejidad.
En contraste, algunas voces advierten que el modelo podría normalizar una medicina de bajo costo, donde se asume un margen de error automatizado a cambio de menor gasto. Este debate cobra relevancia ante la posible expansión del programa a otros estados.
Expansión en el horizonte
Doctronic confirmó que ya mantiene conversaciones preliminares para replicar el esquema en Texas, Arizona y Missouri. Aunque Utah abrió el camino regulatorio, el objetivo final apunta a una aprobación nacional, lo que colocaría a la IA como un actor formal dentro del sistema de salud estadounidense.
Por ahora, el programa funciona como un experimento controlado, pero su desarrollo anticipa un cambio profundo en la forma de brindar atención médica en la era digital.
AM.MX/fm
