fbpx Hoy, México es un país francamente injusto: Hernández Haddad | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

IMG_2245El político y diplomático Humberto Hernández Haddad cuenta que en una ocasión, en un acto público, alguien le dijo sorprendido: “Es increíble que estés vivo”.

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El hombre no exageraba. Haddad se había confrontado con el gobierno de Ernesto Zedillo al denunciar a funcionarios de primerísimo nivel por las irregularidades y encubrimientos que encontró en las investigaciones de los magnicidios de Luis Donaldo Colosio y Francisco Ruiz Massieu, y que luego recopiló en el libro Colosio y Ruiz Massieu. Veinte años después.

Sin cortapisas, Haddad da a conocer -con documentos, no dichos- las complicidades, los encubrimientos y las amenazas de muerte que recibió de su entonces jefe, José Ángel Gurría, quien era el titular de las Secretaría de Relaciones Exteriores, mientras él fungía como cónsul general de México en San Antonio, Texas.

El 30 de mayo de 1995 Gurría lo llamó a San Antonio Texas, le pidió que ya no le enviara información sobre el caso José Francisco Ruiz Massieu- Manuel Muñoz Rocha. Escribe en su libro Haddad: “En tono histriónico me advirtió enfáticamente que los diplomáticos no somos policías. Ángel Gurría incluyó en esa llamada telefónica esta amenaza textual: ‘y te recuerdo que lo mismo te puedes morir en México, que en Estados Unidos’”.

Por eso no exageró aquella persona que al ver a Haddad, se sorprendió que aún estuviera con vida. Ahora, si bien esa experiencia no le costó la vida, reconoce el abogado egresado de la UNAM que a partir de eso su carrera política sufrió un impase.

Él solo contra todo un sistema. Difícil escenario para un hombre que desea cambiar las cosas, tal y como se lo enseñaron algunos de sus más admirados maestros, como el penalista Fernando Castellanos Tena; el maestro Andrés Melo Abarrategui, quien fuera su director de tesis; la tratadista de Teoría General del Estado, la doctora Aurora Arnáiz Amigo; o el magistrado José Manuel Ancona Talleche.

En México, la red de corrupción es tan fuerte que es muy complicado romperla. Así lo afirma en entrevista con Al Momento Noticias:

“La red de corrupción es tan fuerte que cuando algún funcionario intenta hacer las cosas bien, no tiene futuro. En México está haciendo falta precisar con toda claridad cuáles son los compromisos que tiene el Estado con la sociedad mexicana. Fundamentalmente son los que están en la Constitución y ahí hay un principio jurídico esencial: todo lo que está consagrado en la Constitución, le está permitido al Estado; lo que no está prohibido en la Constitución, le está permitido a los ciudadanos”.

Afirma que es indispensable que los servidores públicos tengan un código de lealtad con el Estado. “Duele decirlo, pero tenemos un problema donde hay servidores públicos que están traicionando la confianza del Estado y por lo mismo están traicionando la confianza de la sociedad”.

Y propone: “Hace falta crear un nuevo sistema nacional de confianza en los servidores públicos para que constantemente se estén aplicando estos protocolos. Hoy por hoy los únicos que tenemos son los de la prensa. El papel que las fiscalías y las contralorías y los auditores no están haciendo lo están realizando los periodistas. De ahí el alto índice de violencia contra la prensa mexicana, que ha asumido el rol de fiscales, de auditores y contralores ante la ausencia de mecanismos de control de confianza”.

IMG_2256BENITO JUÁREZ, EL GRAN AUSENTE

Considera Haddad -quien a los 21 años se convirtió en el diputado federal más joven de la historia de México- que la presencia de Benito Juárez en la cultura de la función pública se extraña hoy más que nunca. “El gran ausente en la vida pública de México es el presidente Juárez, por sus reglas de austeridad, de frugalidad, de eficiencia y, sobre todo, de juridicidad, que pareciera un término que se sacrificó en el altar del dogmatismo neoliberal económico, que presupone que la ley fundamental de las sociedades es la ley de la oferta y la demanda y eso no es cierto. La ley fundamental de toda nación es su Constitución”.

Explica Haddad que “un déficit de constitucionalidad nos ha llevado a un déficit de legalidad, que a su vez se sumó a un tercer déficit, el de la transparencia en la función pública, lo cual generó un cuarto: el de la rendición de cuentas de los funcionarios públicos mexicanos en los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal, y en los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

“Esos cuatro déficits, ya sumados, son los que explican el quinto déficit que vive hoy nuestro país: un déficit de justicia. No sólo es la justicia para cada uno en lo individual, sino también un déficit de justicia social, que genera un fenómeno de violencia social, de desasosiego”.

Esto, afirma, ha generado una situación crítica, pues observa que se está rompiendo uno de los conceptos básicos para garantizar la tranquilidad y la gobernabilidad de las sociedades: la justicia intergeneracional.

“Es la que permite nutrir un concepto llamado ‘Patria’, en donde una generación que precede, deja un esfuerzo acumulado para que lo cuide la siguiente generación, que a su vez hará lo mismo con subsecuentes generaciones, dándole continuidad a ese concepto que es el Estado. Hay una definición muy sencilla que cualquiera puede entender sin ir a la Facultad de Derecho: el Estado es ese esfuerzo de una generación que ya murió y que ahora está a cargo de una generación que se la va entregar a otra que no ha nacido.

“Hoy por hoy el Estado mexicano tiene una fractura interna de continuidad generacional que se origina en una fractura del respeto al Estado de Derecho, por eso tenemos los cinco déficits acumulados, que hoy muestran a México ante el mundo como un país francamente injusto en lo individual y también injusto en los indicadores macroeconómicos de injusticia social que muestran un país de economía de la informalidad, de desempleo, de migración masiva sin visa ni documentos a buscar trabajo a Estados Unidos, de reclutamiento de niños y jóvenes por bandas delincuenciales en todas las regiones del país.

Una solución que propone Haddad es readaptar la estrategia de política económica y el código ético de los servidores públicos mexicanos.

“Si queremos que México sea un país que acceda al desarrollo, no puede ser un país de mentiras y de a mentiritas. Tiene que asumirse como un país adulto que aspire a tener una planta industrial, un sistema bancario, financiero, un sistema de seguridad social, una seguridad nacional que garantice el buen funcionamiento del Estado mexicano, una Constitución vigente que no sea violada y burlada por los servidores públicos”.

-Un sector de la sociedad piensa que la vía armada es el camino…

-Las distintas corrientes económicas ya están de acuerdo en que para poder acceder al desarrollo los países emergentes sólo tienen una vía: fortalecer la institucionalidad. Dicho  al revés: si se quiere empobrecer a un país, volverlo inestable, ahuyentar la inversión, sumirlo en el desempleo, aumentar la tasa de exclusión y marginación social, debiliten las instituciones, eso no falla.

Yo les pido a las nuevas generaciones que no rompan con las instituciones, más bien recuperémoslas, vamos a echarlas a andar en lo que debieron haber sido. Las instituciones no son responsables de nada. Aquí lo que tenemos que preguntarnos es quiénes estaban a cargo de las instituciones, qué servidores públicos tomaban decisiones en nombre de las instituciones.

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El próximo miércoles 15 de abril a las 11:00 horas se presentará el libro Colosio y Ruiz Massieu. Veinte años después en el Aula Magna “Jacinto Pallares” de la Facultad de Derecho en Ciudad Universitaria.

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