¿Has visto morir a alguien por causa del cáncer?

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CIUDAD DE MÉXICO, 4 de febrero (Al Momento Noticias).- ¿Han visto morir a alguien por causa del cáncer?

Les estoy hablando de la enfermedad que más vidas se cobra en el mundo y representa una de las mayores preocupaciones y problemas financieros de la humanidad. En Latinoamérica, el cáncer es la segunda causa de muerte. En 2018 se registraron casi 3,8 millones de casos nuevos, que representan el 21% del total mundial, y 1,3 millones de muertes.

El comienzo…

 Mi papá tenía 67.

Mis hermanas y yo no tuvimos el valor de decirle a papá que la razón de su mal estado era el cáncer. ¿Saben?… Yo no tenía el valor de decírmelo a mí misma. Es la peor pesadilla que he vivido, porque finalmente para mí el cáncer era algo que le ocurría a otras personas, en otro planeta. Jamás a una persona que amo.

Es difícil escuchar un diagnóstico así. Pero fue cuando me di cuenta de que ni siquiera sabíamos exactamente ¿qué es el cáncer? y me abrumó la incertidumbre de no saber cuáles eran los pasos a seguir. Papá tenía cáncer de estómago. Esa era la realidad.

El cáncer es un proceso de crecimiento y diseminación incontrolados de células. Puede aparecer prácticamente en cualquier lugar del cuerpo, y quiero que pongan atención en esto: “en cualquier lugar del cuerpo”. El tumor suele invadir el tejido circundante y puede provocar metástasis en puntos distantes del organismo.

Les explico: las células cancerosas viajan a otras partes del cuerpo donde comienzan a crecer y a reemplazar el tejido normal. Este proceso, llamado metástasis, ocurre a medida que las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos de su cuerpo.

Existen 200 tipos de cáncer y los  más mortíferos son los de pulmón, estómago, hígado, colon y mama.

De repente… se termina el tiempo

“Le quedan seis meses”, sentenció el doctor.

La enfermedad silenciosa la llaman; ya que no es fácil detectar los síntomas. En realidad mi papá mostraba muchos síntomas, pero durante mucho tiempo los médicos los confundieron con otros padecimientos que tenía. Él era hipertenso y había tenido problemas de vías biliares.

Los médicos pensaron que se trataba de diabetes, luego aseguraban que era el hígado; más tarde, le dieron tratamiento para el páncreas y, después de meses de realizar análisis y estudios diversos, papá tuvo que ser hospitalizado, porque su salud se deterioraba rápidamente, en tanto que esperábamos el diagnóstico correcto.

En muchos casos, los signos y síntomas del paciente no proporcionan suficientes indicios para determinar la causa de una enfermedad, y es posible que sea necesario llevar a cabo exámenes médicos tales como radiografías, pruebas de sangre o una biopsia.

Una lucha digna

Ya no había nada que hacer…

Pero cuando te dicen eso acerca de una de las personas más importantes de tu vida, simplemente no lo escuchas.

Sé que algunos entenderán la impotencia que causa ver cómo esa persona que tanto amas se consume rápidamente. La vida se va escapando como si se tratara de agua corriendo entre los dedos.

Muchas veces me senté a mirar a papá, aquél hombre fuerte capaz de protegernos a mis cuatro hermanas y a mí, a quien esta enfermedad había hecho pequeño, delgado, casi sin venas, sin sangre, casi sin vida, indefenso.

Se redujo y se apagaba como una vela.

Todos aquéllos que han vivido una semana metidos en un hospital y han dormido a los pies de una camilla entre agujas, suero, pañales y medicamentos varios, sé que entienden lo difícil que es rendirse ante una situación así.

Yo no me rendí. Hasta el último suspiro de papá, yo iba a seguir luchando. Pero él me enseñó también cómo aceptar la muerte dignamente con una sonrisa y con pulsaciones de 100.

Nosotros podemos. Yo puedo

Este jueves 4 de febrero se celebra el “Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer”, por lo que la Unión para el Control Internacional del Cáncer (UICC), la mayor ONG internacional, pide a las personas asumir su responsabilidad reduciendo su propio riesgo de cáncer.

Las cosas que aprendí luego de la pérdida de mi papá fueron que cada uno de nosotros tenemos en nuestras manos la posibilidad de reducir nuestro riesgo de padecer esta enfermedad teniendo una vida sana.

Las pruebas científicas actuales indican que un 40% de los cánceres se pueden prevenir mediante la reducción de los factores de riesgo (uso de tabaco, dietas deficientes en frutas y verduras y altas en carne roja y procesada, consumo de alcohol, inactividad física, sobrepeso y obesidad, exposición a carcinogénicos en el lugar de trabajo) y la vacunación (contra la hepatitis B y papilomavirus).

Según la Organización Panamericana de la Salud, otro 30% de los cánceres se puede curar si se detectan a tiempo y se tratan apropiadamente.

“Toma medidas por ti mismo, tu organización o tu comunidad/país, ya que todo el mundo puede marcar la diferencia e inspirar a otros. ‘Nosotros podemos. Yo puedo.’ combatir el cáncer”, señala el profesor Tezer Kutluk, presidente de la UICC.

“Nosotros podemos. Yo puedo”.

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AM.MX/tvr

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