CIUDAD DE MÉXICO.- En un contexto internacional marcado por conflictos armados, disputas económicas, polarización política e incertidumbre global, la geopolítica impacta directamente la vida cotidiana, las relaciones sociales y la manera en que las personas se vinculan con su entorno, afirmó Nelia Tello Peón, profesora de carrera de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.
Durante su participación en el 26º Congreso Internacional sobre Diversidad en Organizaciones, Comunidades y Naciones, realizado en la ENTS, al presentar la ponencia “La nueva geopolítica y los lazos y vínculos que nos urgen”, reflexionó sobre las consecuencias sociales y humanas derivadas de las tensiones geopolíticas.
Explicó que el escenario mundial atraviesa procesos de disputa territorial, económica y política que han generado un entorno de amenaza permanente, miedo e inestabilidad social, cuyos efectos impactan directamente ámbitos como seguridad, salud, educación, convivencia comunitaria y relaciones humanas.
La sociedad enfrenta un proceso creciente de fragmentación social e individualismo, donde prevalecen dinámicas que aíslan a las personas y debilitan los vínculos colectivos, promoviendo la idea de que los problemas sociales deben resolverse de manera individual y no comunitaria, advirtió.
En ese sentido, la académica señaló que “la guerra, la violencia, el autoritarismo y la desigualdad son relaciones sociales fracturadas”, producto de un modelo que privilegia la competencia, el consumo y la polarización.
Además, destacó el papel que desempeñan las redes sociales y los algoritmos en la construcción de realidades fragmentadas, donde las personas reciben únicamente contenidos afines a sus propias creencias, dificultando el diálogo, el pensamiento crítico y la construcción de consensos sociales.
Frente a este panorama, la especialista en los temas de violencia e inseguridad puso énfasis en la necesidad de reconstruir el tejido social mediante el fortalecimiento de las relaciones humanas, la recuperación del espacio público y la participación colectiva.
Al respecto, subrayó que las personas requieren del otro para sobrevivir, construir identidad y desarrollarse plenamente, por lo que llamó a recuperar el sentido de comunidad, el diálogo y la construcción colectiva frente a un modelo social centrado en el aislamiento y el consumo.
“Somos seres humanos en plural; no podemos existir en singular. La única manera de construir paz es confrontándonos con el otro, dialogando y reconociendo nuestras diferencias”, aseguró.
Finalmente propuso trabajar desde tres ejes fundamentales: la reconceptualización de los problemas sociales, la resignificación de las relaciones humanas y la recreación de los espacios sociales y públicos, “desde tener voz con el otro, voz en el espacio público”.
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